Historias

La explicación a por qué encontrar pareja puede ser tan duro como un trabajo

En su nuevo libro, Moira Weigel explora como los rituales de cortejo siempre han estado conectados al mercado laboral

Generación tras generación, el mantra se repite: “encontrar el amor se ha vuelto más difícil que nunca”.

En su nuevo libro, Labor of Love, Moira Weigel, candidata a doctorado en literatura comparada por la Universidad de Yale, confirma esta queja: desde que se “inventó” el cortejo, este ritual social siempre ha requerido un gran esfuerzo.

Como parte de su investigación, Weigel leyó libros con consejos sobre relaciones del 1800 y centenares de artículos sobre citas en revistas para adolescentes y mujeres de muchos años distintos. Con ello descubrió dos ideas recurrentes.

Primero, que normalmente hay una parte de la población más mayor que considera que el cortejo está “muriendo” o que, como mínimo, no se hace “de manera apropiada”. Segundo, que el modo en que la gente tiene citas siempre ha estado ligado a las fuerzas de mercado de la época en la que ha vivido.

Recientemente, Weigel ha tenido una iluminadora conversación con The Atlantic. A continuación te dejamos los extractos más destacados.

Sobre cómo la entrada de la mujer en el mercado laboral transformó la manera de ligar:

“Previamente, los rituales de cortejo se habían dado en lugares privados, casi siempre bajo la supervisión de familiares o otras figuras de autoridad. Si eras de la clase trabajadora, quizá podías conocer a posibles parejas en el baile de la fábrica o la iglesia. Pero cuando las mujeres entraron de pleno en el mercado laboral y salieron a las calles de las ciudades, obtuvieron una nueva libertad para mezclarse con hombres. Imagina cuantos hombres debía conocer una camarera de un restaurante bullicioso cada día. ¡Debió ser emocionante!”.

Sobre cómo los cambios en nuestra manera de trabajar han afectado a las citas:

"En una era en la que la mayoría de personas tenían trabajos que empezaban y terminaban a horas fijas –el viejo de 9 a 5– tenía sentido decirle a alguien, “¿te recojo a las seis?”. Ahora, en una era de horarios flexibles y trabajos freelance, es más probable que el mensaje que mandemos a nuestro amante sea “¿estás disponible?”. A menudo, los artículos sobre tendencias describen este tipo de cambios como un indicativo del declive de la civilización –o, al menos, del romance–. Pero creo que es una consecuencia lógica de los cambios en nuestros patrones laborales".

Sobre la inversión de recursos que comporta ligar:

"Tener citas sale caro. Si una mujer heterosexual intenta aproximarse a los estandartes de belleza que la cultura popular le dice que debería mantener para ser elegible, le costará un riñón, tanto en dinero como en tiempo. Pero el asunto que más interesante me parece es la cuestión del trabajo emocional. Tener citas no solo requiere que gastemos dinero. Requiere que trabajemos en nuestras emociones, gestionar nuestras emociones. Por no mencionar nuestra presencia online y en las apps".

"Luego están las presiones que los típicos consejos sobre relaciones ponen sobre las mujeres. Ciertos libros te dicen constantemente que tienes que parecer cálida pero no demasiado disponible, afectuosa sin parecer necesitada... Es decir, básicamente, que nunca puedes expresar ninguna emoción o deseo de forma espontánea sin que exista una gestión de los mismos. A mi me todo esto suena como un trabajo en el sector servicios. Al observar como las azafatas de vuelo son cálidas sin ser entrometidas, o un camarero que tiene que ser atento sin interrumpir, me doy cuenta de que el modo en que debemos gestionamos nuestras emociones en las citas es muy parecido a este tipo de trabajos remunerados. Los cuáles son, a menudo, vistos como trabajos femeninos. Quizá no sea por casualidad".

Sobre los paralelismos con el mercado:

"Creo que las dinámicas de mercado del cortejo son muy explícitas, y, en la era de las citas online y las apps de contacto, a veces, hasta puntos dolorosos. Una cosa que me llamó la atención al principio de trabajar en el libro fue como la jerga de de las citas está completamente permeada por el lenguaje del mercado: “estar en el mercado”, “estar fuera del mercado”, “amigo con beneficios”, “invertir en una relación”, etc".

" El otro principal tipo de metáfora que contiene la jerga es el que equipara las citas a un juego: “lanzarse”, “marcar”, “cubrir las espaldas”, etc. Así que, como actividad, ocupa este extraño terreno entre el trabajo y el juego. Por cierto, estos dos tipos de metáforas dependen del género. Creo que, aunque hemos muchos progresos, la gente todavía tiende a pensar que es más un trabajo para las mujeres y un juego para los hombres".

"El lado negativo es que creo que estas nuevas tecnologías pueden llevarnos a estar demasiado atados a los juegos de apareamiento. Tal y como dice la filosofa y activista bell hooks: “Amor es un verbo, no solo un sustantivo”. Una relación es un proceso, no un producto. En esta medida, creo que las metáforas de mercado pueden ser limitadas y trabajar en contra de nuestra felicidad. Las dinámicas de oferta y demanda no gobiernan las relaciones con amor, y ni el deseo ni el afecto son recursos que escaseen".

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar