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Historias

Que pague Steve Jobs: así se graba un disco gratis en un Apple Store

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Este rapero ha grabado su disco (sin permiso) en un Apple Store

Luis M. Rodríguez

14 Julio 2015 06:00

Les das la mano y te agarran el codo. Eso debe de estar pensando algún gerifalte de Apple al conocer la historia de este chico risueño, probablemente el cliente más "odiado" en la historia de los Apple Store. ¿Su pecado? Ser pobre. Y creativo. Y también más astuto que el resto.



Pregunta a cualquier empleado de cualquier tienda Apple del mundo por las cosas que más odian de su trabajo, y todos te dirán más o menos lo mismo: que si el código de silencio, que si el coaching evangelizador de la marca, que si la presión para que vendan más que sus compañeros...

Todo eso pesa, seguro, pero no hay nada peor que tener que lidiar con los típicos clientes latosos. Y entre ellos, hay una subespecie que parece despertar especial ojeriza: aquellas personas que usan los ordenadores expuestos en los establecimientos para atender sus asuntos personales.

"Un montón de adolescentes entran y usan Photo Booth y luego nos preguntan cómo subir esas imágenes a su Facebook". "Muchos sin techo vienen y hacen videoconferencias". "La gente hace llamadas telefónicas, o se pasa dos horas chateando en skype con amigos". Son quejas típicas de un vendedor de Apple rastreadas por la red, escenas que se repiten cada día en cada Templo de la Manzana Luminosa, pero el pícaro Prince Harvey acaba de subir el listón de esa utilización de recursos ajenos para fines privados. Y además con mucho.



Si la vida te da limones, haz limonada. Ese dicho debió resonar en la cabeza del joven Harvey cuando vio como su plan vital estaba a punto de venirse abajo por culpa de unas dificultades logísticas con las que no contaba.

Por un lado, el loft que compartía en Bushwick con otras 20 personas se vio amenazado de desahucio. Su techo peligraba. Por otro, su MacBook y su disco duro externo dejaron de funcionar casi a la vez. Shit happens.

Harvey se vio, casi de la noche a la mañana, prácticamente sin casa, sin medios técnicos para acabar el disco en el que estaba trabajando y sin recursos para sustituir el material averiado. ¿Cómo escapar a ese escenario de tormenta perfecta?

"Nueva York es una ciudad cara. No me podía permitir comprar otro ordenador. Lo único que pensaba era. 'Me voy a morir antes de que nadie sepa que soy bueno'", explica nuestro hombre en The Daily Best.

Otros en su lugar, habrían pedido un portátil prestado y habrían ocupado el sofá del amigo de turno durante las semanas que hiciera falta. Harvey, sin embargo, prefirió aplicar aquel viejo eslogan de Apple que decía...

... Piensa diferente.



Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Prince Harvey necesitaba un portatil y un software básico de edición de audio para grabar su álbum. Así que fue donde sabía que podía encontrarlo, cada día, sin necesidad de pedir favores a nadie.

Durante cuatro meses consecutivos, Harvey hizo del Apple Store del SoHo neoyorquino su estudio de grabación particular. Allí se plantó a diario, de lunes a viernes, semana tras semana. Y allí se dedicó a grabar, de forma furtiva, con la ayuda de su voz, un micrófono prestado y uno de los ordenadores expuestos, todos los ritmos y todas las rimas de su álbum PHATASS, acrónimo de Prince Harvey At The Apple Store: SoHo.

El resultado suena así:



Todas las bases de PHATASS están construidas a partir de la voz humana. La mayoría de los sonidos fueron grabados por el propio Harvey, pero en el disco hay algún invitado que el de Brooklyn también se llevó hasta el Apple Store para registrar sus partes.

Con el tiempo Harvey acabó entablando amistad con un par de empleados que desoyeron las normas corporativas de Apple para facilitarle la tarea. Además, descubrió que ni siquiera era necesario llevarse copias de su trabajo diario a casa: guardando los archivos que creaba en la papelera de reciclaje de la máquina que usaba, estos no desaparecían a pesar del limpiado de memoria que todos los ordenadores tenían programado realizar cada noche.

Después de 16 semanas de trabajo casi diario, PHATASS estaba listo. Todo un álbum grabado con la voz, sin instrumentos, con un micrófono prestado, en un ordenador público de una tienda concurrida en pleno Manhattan.

"Nunca he estado interesado en la música popular. Nada de esa música habla de mí o la gente como yo", asegura el artista. "Quiero reinventar el futuro y la música. Soy simplemente un creador. Quiero inspirar a otra gente a crear, enseñarles que no necesitan todas esas cosas para crear y tener éxito".



"No creo que sea pobre. Ser pobre es una mentalidad. Quiero decir, puedo estar arruinado —sin dinero en los bolsillos— pero nunca he sido pobre. He sido rico toda mi vida", asegura nuestro hombre. "Pero quiero dinero. Quiero girar con mi música. Quiero tocar para gente diferente. Mierda, iría hasta la Antártida a cantar para los pingüinos si ellos sienten lo que hago".

Habrá que esperar al 27 de julio para calibrar el recibimiento que se le da a PHATASS. De momento, la batalla mediática la tiene ganada como el primer artista que grabó su álbum, de tapado, en un ordenador público de un Apple Store. Más barato imposible.


Una foto publicada por Prince Harvey (@princeharveynyc) el



Hazlo tú mismo, y que pague Steve Jobs

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