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Historias

Mucho antes de que existiera Google, las preguntas que hacíamos eran así de ocurrentes

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La Biblioteca Pública de Nueva York difunde por primera vez un gran tesoro: las cuestiones de los usuarios que sus bibliotecarios no supieron responder

Alba Muñoz

02 Enero 2015 07:57

Bibliotecas, libreros, enciclopedias, centralitas de información ciudadana, telefonistas... En la era del conocimiento humano que se extiende antes de la aparición de Google, había otras formas de hallar respuestas. Y no solamente a grandes asuntos como "la toma de la Bastilla".

Antes de internet, también existían métodos para despejar dudas, curiosidades o aquellas preguntas que uno no se atrevía a hacer entre amigos o familia. Solo que en vez de acudir al motor de búsqueda, la gente iba a la biblioteca para investigar. Pero, ¿qué hacían si no tenían tiempo o no eran capaces de encontrar los recursos adecuados? Escribían su pregunta en un papel y los bibliotecarios investigaban para ellos.

Se trata de un servicio que también prestaba la Biblioteca Pública de Nueva York. Cada vez que alguien llevaba su curiosidad al mostrador, no eran los algoritmos los que se ponían en marcha, sino personas que sabían cómo documentarse entre montañas de volúmenes de información impresa.

Recientemente un trabajador de esta institución encontró un archivo llamado "Preguntas de referencia interesantes", donde iban a parar todas aquellas cuestiones que los bibliotecarios no habían sabido responder o que habían considerado poco adecuadas para ese lugar. Algunas datan de 1940.

"La gente venía a la biblioteca de referencia para obtener información sobre compras y ventas, en busca de inspiración e incluso para encontrar fotos". "En un mundo pre-Google, los bibliotecarios no sólo eran Wikipedia, eran Craiglist de las personas, Pinterest, Etsy, e Instagram, todo en uno", se puede leer en la cuenta de Instagram de la misma Biblioteca de Nueva York.

La institución ha autorizado que se fotografíen estas notas y que se difundan por las redes sociales con el hashtag #LetMeLibrarianThatForYou. Quién sabe: puede que los internautas sepan enfrentarse a las preguntas que hace algunas décadas llevaron de cabeza a algunos particulares.

1. Preguntas importantes: "¿Alquien tiene el copyright de la Biblia?".

2. Preguntas bromistas (o no): "Por qué las pinturas inglesas del siglo XVIII tienen tantas ardillas? ¿Cómo las domesticaban para que no mordieran al pintor?".

3. Preguntas de etiqueta y preguntas inclasificables: "¿Debería enviar una nota de agradecimiento a los anfitriones de una fiesta de fin de año a quienes no conozco?". "Cómo encuentro el nombre de un tipo que tiene 27 millones de dólares y del cual sólo sé la nacionalidad?".

4. Preguntas tristes: "¿Alguna estadística sobre la esperanza de vida de las mujeres abandonadas?".

5. Preguntas orgiásticas: "¿Puedo encontrar un libro que me explique cómo ser maestra de ceremonias en una orgía musical?".

6. Preguntas con olfato marketingiano: "¿Qué tipo de manzana comió Eva?".

7. Preguntas conspiranoicas: "Me gustaría saber algo acerca de las características físicas de Adolf Hilter. Creo que le he encontrado una: camina con más fuerza sobre un pie y todo".

8. Preguntas del primer mundo: "¿Cuál es el enemigo natural de un pato? Un montón de ellos han aterrizado en mi piscina, he agitado una escoba pero todo lo que hacen es mirarme y hacer cuack".

9. Preguntas de terror: "¡¿Qué debo hacer si veo un ratón en mi cocina?! ¿Es el DDT bueno con ellos?".

10. Preguntas protocolarias: "¿Es adecuado ir solo/sola a Reno para pedir el divorcio?".

11. Preguntas performáticas: "Nombre del caballo de Napoleón, nombre de un fabricante de pelucas de Miami, fecha de inicio de la próxima temporada de béisbol en Nueva York, libros sobre combustión espontánea humana, ¿quiénes fueron las siete hermanas Sutherland?".

12. Preguntas de heredero impaciente: "Soy de Wilmington, Carolina del Norte, y mi papá es propietario del segundo faro más antiguo del país. ¿Dónde puedo venderlo?".

13. Preguntas sospechosas: "¿Cuántos neuróticos hay en los EE.UU?".

14. Preguntas ingenuas: "¿Tiene la Biblioteca de Nueva York un ordenador para uso público?".


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