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Historias

Así te quedas después de ver porno con Oculus Rift

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Risas, gritos y mucho WTF

Natxo Medina

26 Enero 2015 06:00

La industria del porno está siempre renovándose para adaptarse a los nuevos hábitos en materia de autoplacer. Hoy día, el usuario tiene a un solo clic universos infinitos donde dar rienda suelta a todas sus filias, así como todo tipo de artilugios e inventos sofisticados para enriquecer la experiencia. Evidentemente, la realidad virtual no iba a ser una excepción.

Igual que los gurús del videojuego no paran de repetir cómo Oculus Rift será un nuevo estándar para el ocio electrónico, ya hay empresas dentro del contenido para adultos que se han apuntado al carro de las películas POV en formato panorámico. Tiene sentido pensar que, si el sexo real lo vivimos en nuestra piel, preferiremos ver y oir una película porno desde la perspectiva de quien la interpreta, en lugar de simplemente mirar a una pantalla. ¿O no? Los participantes en este experimento de la revista Complex no lo tienen tan claro.

Entre ellos, chicos y chicas, todos ellos jóvenes. Ellos afirman mirar pornografía habitualmente. Las chicas no tanto, incluso una de ellas asegura que nunca lo ha hecho. Claro que cuando tienes una cámara delante, tus respuestas pueden no ser tan espontáneas como lo serían a puerta cerrada. De todos modos, lo importante viene más adelante, cuando a todos les colocan el set de Oculus Rift en la cabeza y empieza la fiesta.

Aunque no sabemos exactamente qué están viendo, sí que intuimos que hay piel y sexo duro. O al menos eso parece por la viveza de las reacciones de todos. Se rién y agitan los brazos, exclaman "Oh my god!" y "¡aparta de mi cara!", y podemos imaginar que alguien se ha metido en una situación incómoda. Una de las chicas sin embargo asegura que "esto es realmente asombroso". Parece que algunos vídeos son desde el punto de vista masculino y otros femenino, y se producen algunos cambios de género divertidos. Vemos por un segundo a nuestra querida Amarna Miller. Hay bastante confusión, tanta que uno de los chicos no se acaba de encontrar el pene.

Cuando finalmente se acaba la acción, ellos y ellas parecen sorprendidos, no todos para bien. Un chico dice que estaba pensando "¡sacadme de aquí!", otro afirma que "ha sido mucho más incómodo de lo que me esperaba". En el otro extremo, una chica exclama tajante que "esto va a cambiar el juego", aunque después expresa su miedo de que "acabe con cualquier tipo de interacción humana", ya que, como afirma otro de los entrevistados, "habrá gente que nunca se quitará esa mierda de la cabeza".

Tardaremos en saber si esto es así, y quizás para entonces, acostumbrados a nuestras familiares pantallas, nos parezca extrañísimo imaginarnos en nuestra casa con un casco en la cabeza llevando a cabo un ritual tan marciano. Pero ¿qué pasará con la gente joven que ya crezca acostumbrada al Oculus? Seguramente a nuestros padres internet también les pareciera una cosa de otro planeta en su momento, y para nosotros siempre fue lo más normal. Cuando haya uno de estos kits en cada casa, estamos seguros de que más de un adolescente del futuro pasará buenos ratos con él. Y bien que hará.


Las formas cambian, el deseo siempre permanece



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