Historias

Este perro gana 12.000 euros al mes haciendo de modelo

A Bodhi le gusta dormir, pasear, comer...y posar ante la cámara

Si te cruzaras con Bodhi en el parque le confundirías con un perro cualquiera, tirando de su correa y persiguiendo una pelota. Pero Bodhi no es un perro normal: es un perro modelo. El perro modelo más famoso del mundo.

Sus propietarios son Yena Kim y David Fung, dos jóvenes neoyorquinos que una tarde de 2013 decidieron disfrazar a Bodhi para matar el aburrimiento. “La primera vez que le vestimos lo hicimos para divertirnos, pero empezó a posar para nosotros, como si hiciera la mirada Magnum y la mirada Acero Azul. Pusimos las fotos en Facebook en plan coña”, dice Fung a Fast Company.

Una broma muy rentable

Pero la broma se convirtió en algo mucho más serio. La pareja creó el Tumblr Menswear Dog, en el que subían las fotos de su perro vestido con moda masculina. El éxito de la página fue tal que pocos meses convirtió a Bodhi en una estrella viral. Actualmente tiene 148.000 seguidores en Instagram, 91.000 en Facebook y 224.000 en Tumblr.

Tras los seguidores llegaron las marcas. Bodhi ha posado para firmas como American Apparel, Brooks Brothers, Salvatore Ferragamo, ASOS, Revlon, The Tie Bar, Polyvore y Purina, entre muchas otras. También ha aparecido en publicaciones como GQ, Nylon, Time o Esquire. Su primer libro está en camino.

La cotización de Bodhi ha reportado grandes beneficios a sus propietarios. Según explican a Fast Company, entre los contratos de modelo, las apariciones como invitado y los posts patrocinados en Tumblr e Instagram , Fung y Kim ganan unos 12.000 euros al mes. Unos ingresos que les han permitido dejar sus trabajos para dedicarse exclusivamente a gestionar la fama de su perro.

La vida de un perro modelo

Evidentemente, ser “agente de perro modelo” no es un trabajo demasiado habitual, por lo que han aprendido sobre la marcha. “Realmente no lo vemos como un negocio, porque realmente no somos empresarios. Simplemente nos dejamos llevar. Nos excita probar distintos proyectos y cosas con las marcas”, dice Kim.

Tal y como revela un reciente vídeo “entre bambalinas”, los propios Kim y Fung se encargan de tomar todas las fotografías. El vídeo pone de manifiesto la naturalidad con la que Bodhi posa para la cámara. “Cuando empezamos a montar las cosas, en cierto modo sabe lo que está ocurriendo y se pone en su sitio”, dice Fung.

La pareja quiere ampliar su negocio y ya está trabajando en una línea de jerséis y chaquetas inspiradas en Bodhi para perros que quieran seguir sus pasos. Ambos saben que su fuente de ingresos tiene fecha de caducidad. Pero cuando eso ocurra sin duda les habrá salido rentable haber recogido ese cachorro de Shiba Inu en una tienda de animales de Harlem cuando eran “dos diseñadores sin un duro”.

La ética de los animales-meme

El caso de Bodhi también despierta recelos. Como Grumpy Cat o Bailey (el perro que “no sabe lo que hace”), Bodhi se ha convertido en un meme sin haberlo deseado. Para algunos esto es inaceptable. “Estos pobres animales no tienen ni idea de lo que les haces, y tampoco poseen los medios cognitivos necesarios para saber cuanto dinero se están perdiendo. ¡Porque son animales!”, escribe un reportero de Gawker.

Pero, precisamente porque son animales, tampoco pueden sentirse avergonzados o estafados. Tan ridículo es ponerle una gabardina a un perro como pretender equiparar su complejidad emocional con la de las personas. Lo único que debería procurarnos es que los dueños de Bodhi le den la comida y el amor que necesita.

Lo risible, en todo caso, no es el perro. Si no la carrera profesional de sus propietarios.

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