Historias

Así es como un puñado de pequeñas startups amenaza la supremacía de Amazon

¿Está cambiando de bando la evolución tecnológica?

En Amazon hay un tipo con un trabajo curioso. Su función es que la compañía no tenga beneficios: todo el dinero que entra en la compañía debe ser reinvertido. A pesar de sus dos décadas de historia y de su colosal tamaño, la empresa sigue gestionándose como si fuese una startup. Y esto es lo que la hace especialmente intimidante. Pero esta misma actitud también podría ser la principal amenaza para su hegemonía.

Hasta la fecha, la agresiva estrategia de expansión Jeff Bezos ha sido consentida por sus inversores. Pero cuando este año la empresa presentó unas perdidas de 465 millones de euros (pese haber aumentado su facturación en un 20%) muchos empezaron a perder la paciencia. Sin embargo, el problema de Amazon va mucha más allá de puñado de accionistas descontentos.

Debido a su obsesión por la verticalización, Amazon se está exponiendo a un creciente número de competidores . Compañías pequeñas e innovadoras que llevan años analizando su modelo de negocio en busca de flaquezas. Y, ahora, están empezando a explotarlas. De pronto, es como si la evolución tecnológica hubiese cambiado de bando.

Una revolución móvil, local e instantánea

El futuro del comercio pasa por nuestros smartphones . Hay estudios que predicen que en 2018 más de la mitad de ventas de e-commerce se realizarán a través del móvil. Y Amazon no lo está haciendo bien. O, al menos, no tan bien como su competencia. Buen ejemplo de ello es su app. Los móviles tienen potencial para transformar la manera en q ue descubrimos productos. Pero en el caso de Amazon la experiencia en el teléfono es, esencialmente, la misma que en el escritorio. Para revertir este error la compañía ha ido tan lejos como construir su propio teléfono. Pero, hasta el momento, Fire ha sido un colosal fracaso.

Las aplicaciones están cambiando la manera en que entendemos las compras. Spring, por ejemplo, es una suerte de “agregador de productos” con una estética y un funcionamiento parecidos al de Instagram. Esto no solo añade un halo cool a la experiencia de compra si no que facilita sobremanera descubrir productos que ni siquiera sabes que quieres. Amazon es perfecto si sabes exactamente lo que buscas, pero no es buena fuente de inspiración para encontrar cosas nuevas.

La debilidad de Amazon en el segmento del móvil está siendo aprovechada por pequeñas startups que sí están aportando valor a la hora de transformar las experiencias de compra remota. Una de ellas es Postmates, algo así como el Uber de la industria de la mensajería. El servicio cuenta con una red de mensajeros que pueden contratarse a través del móvil para que te traigan a casa las compras que realizas en tiendas locales. Al concentrarse en círculos cercanos, el servicio acaba resultando barato y, sobre todo, increíblemente rápido.

La rapidez es otros de los flancos que está atacando la competencia de Amazon. Desde sus inicios, la compañía ha priorizado hacer llegar los paquetes a sus compradores lo más deprisa posible. Pero en la era de la gratificación instantánea, esto puede seguir siendo demasiado lento. Nadie quiere para mañana lo que puede tener hoy .

Es por ello que está surgiendo una nueva ola de servicios especializados en la entrega prácticamente inmediata. La neoyorquina WunWun ofrece entregas de cualquier tipo de producto -desde comida a medicinas pasando por alcohol o ropa- en el plazo de una hora y sin ningún coste adicional. Con Instacart puedes hacer la compra del supermercado y que te la manden de manera instantánea. En ambos casos, la clave está en no centralizar su stock en un gran almacén como hace Amazon sino recoger los pedidos directamente de comerciantes locales.

Esta manera de trabajar también implica que los comercios locales ya no son un objetivo a aniquilar sino tus aliados. Es decir, un espíritu totalmente opuesto al de Amazon. “Queremos utilizar la ciudad como nuestro almacén en vez de construir un almacén fuera de la ciudad. Queremos ser parte de la ciudad en vez de decir, 'Aquí tienes la manera de ahorrarte dos dólares en un ítem, nadie de tu ciudad se lleva ni un céntimo, pero ahora tienes un reproductor de DVD barato, ¡felicidades!'”, decía recientemente Bastian Lehmann, fundador de Postmates, al New York Times.

Las palabras de Lehmann dejan entrever que no son únicamente los cambios tecnológicos los que deberían preocupar a Amazon, sino también sociales. Del mismo modo que cada vez existen más personas concienciadas con el comercio justo y sostenible, no sería de extrañar que los mismos valores empezaran a aplicarse al comercio online.

Un monstruo creado desde dentro

Una de las particularidades de la guerra que se avecina entre Amazon y sus competidores es que ha sido la propia compañía quien ha entrenado a muchos de sus nuevos rivales. Esta el caso de, por ejemplo, Flipkart. Fundada en 2007 por dos extrabajadores de Amazon, cuenta con 22 millones de usuarios registrados y es la líder indiscutible del comercio electrónico en la India. Cuando este verano se hizo público que había logrado 750 millones de euros en una sola ronda de financiación, Amazon corrió a anunciar que pensaba invertir 1.500 millones en el país.

También está Jet, una startup fundada por Marc Lore a la que Businessweek recientemente se ha referido como “una de las mayores y más audaces apuestas en la historia del comercio online”. Tal y como se explica en ese artículo, Lore conoce mejor que nadie los métodos de Amazon. Antes de fundar Jet, creó Quidsi, una compañía principalmente conocida por su popular web de venta de pañales Diapers.com. La página se convirtió en una seria amenaza para Amazon, que respondió con una feroz guerra de precios y acabó comprando la compañía por 465 millones de euros. Tras eso, Lore se quedó dos años en Amazon, y ahora se prepara para asaltarla.

Las startups no son las únicas que están atacando a Amazon. Tras su desembarco en bolsa el pasado septiembre, Alibaba se ha convertido en la compañía de comercio electrónico más valiosa del mundo. Y su siguiente objetivo será intentar expandir el dominio que tiene en China hacia occidente. Otros gigantes como Google o Microsoft tienen en el punto de mira los Servicios Web de Amazon, sin duda una de las mayores áreas de negocio para la compañía de Bezos.

Todas estas amenazas no implican, ni mucho menos, que vaya a producirse un desmoronamiento de Amazon a corto plazo. En occidente, no hay nadie que ni siquiera se acerque a su volumen de negocio. En 2012, de hecho, un estudio indicaba que vendía más que las siguientes 12 mayores vendedoras online juntas. De producirse su caída, sería un proceso que podría alargarse durante décadas. Pero es indudable que se están empezando a abrir grietas en una compañía que muchos consideraban invencible. Y, desde su punto de vista, lo más preocupante es que estas están siendo provocadas por su propia ambición desmesurada.

La lucha de Amazon contra sus nuevos competidores puede verse como la de un enorme monstruo contra un ejército de guerreros liliputienses. Estos están empezando a clavar sus lanzas en búsqueda de los puntos débiles. De momento han encontrado alguno, y solo han logrado provocarle cosquillas a la bestia. Pero de pincharlos todos a la vez, podrían provocar su caída definitiva.

La obsesión de Amazon por crecer podría convertirse en su mayor punto débil

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