Historias

24 cosas que te pasan cuando odias las mañanas

10. Antes de las 10 de la mañana los WhatsApp solo se contestan con emoticonos

1. Cada día cuando abres los ojos piensas que te has dormido. Luego miras el móvil y te das cuenta de que no, pero te preguntas por qué no recuerdas haber escuchado ninguna de las cinco alarmas que te pones en el móvil para despertarte.

2. Lo primero que haces es contar las horas que quedan para meterte en la cama otra vez.

3. Y te juras a ti mismo que esa noche te irás a dormir pronto.

4. De hecho, lo que realmente te motiva a salir de la cama es la perspectiva de poder volver a meterte en ella.

5. A menudo desayunas con los ojos cerrados para tener la ilusión de que duermes unos minutos más...

6. … y alguna vez te has quedado dormido con la tostada en la boca.

7. Durante estos primeros minutos del día es cuando piensas en teorías absurdas como irte a dormir cada noche con la ropa del día siguiente puesta para poder ganar 5 minutos de sueño.

8. Cuando pones la radio te surgen dos preguntas: a) ¿lo de decir la hora cada diez minutos lo inventaron como una forma de tortura psicológica? b) ¿como puede ser que el presentador hable con tanto entusiasmo si lleva haciendo el programa desde las 6 de la mañana?

9. En el transporte público asesinas con la mirada a una medía de cinco personas al día. Y no, no te sientes culpable. Si te comportas como un desalmado es porque, efectivamente, a esa hora todavía no eres persona.

10. Antes de las 10 de la mañana los WhatsApp solo se contestan con monosílabos o emoticonos.

11. Y cualquier comunicación verbal es un gruñido.

12. De hecho, cuando alguien te habla antes de que te hayas tomado el primer café, lo único que puedes hacer es asentir con la cabeza mientras te preguntas de dónde demonios saca la energía la gente para tener esa verborrea a primera hora de la mañana.

13. Por gente así, durante las primeras horas del día, odias a todas y cada una de las personas exultantes que se cruzan en tu camino.

14. Cuanto más eufórico, más odio.

15. Especialmente hacia aquellos que presumen de madrugar los fines de semana para hacer deporte. ¿Qué os pasa?

16. Luego te das cuenta de que, probablemente, crean que eres un borde porque hablas poco.

17. Hasta que llega el día en que quedáis para tomar algo después del trabajo y todo el mundo se sorprende de lo hablador que estás.

18. Lo bueno en que no estás solo. Tienes perfectamente identificados a todos aquellos compañeros que, como tú, desprecian las primeras horas del día. Son los que, también como tú, entran en la oficina con la mirada perdida, se ponen los auriculares y hunden la cabeza en la pantalla intentando encontrarle un sentido a esa tortura.

19. Y sabes que hasta cierta hora es mejor no hablarles. Porque tú eres el primero que sabes que cuando te hablan durante las primeras horas del día te sientes agredido. Suficiente tienes con intentar ordenar tu mundo como para que alguien venga a perturbar tu frágil equilibro emocional con tonterías.

20. Porque, sí, antes de la hora de comer todo te parecen bobadas.

21. Una vez empieza la tarde todas las piezas vuelven a encajar, y te sientes revitalizado.

22. De hecho, tienes tanta energía que por la noche no pararías de hacer cosas.

23. Y siempre acabas yéndote a dormir demasiado tarde.

24. Lo que, inevitablemente, vuelve a llevarte directamente al punto número 1 de esta lista.

No me hables, todavía

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