Historias

La página pedófila más grande del mundo estaba controlada por la policía

La policía descubrió cosas como un manual de 180 páginas titulado “La exclusiva guía paso a paso para practicar sexo seguro y divertido con niños”

Richard Huckle, junto a una de sus víctimas

A ella se accedía a través de un servidor encriptado. Tenía una comunidad de 45.000 personas que pasaban un meticuloso examen para ser miembros. Para mantener su acceso tenían que subir material pedófilo, al menos, cada 30 días. Además, la página estaba llevada por la policía.

Podría parecer que la policía había creado la página para atraer a pedófilos y luego darles caza. Pero la historia de esta cloaca de internet —de la que se desconoce el nombre por razones judiciales— es mucho menos intrincada. Es la historia de cómo la Task Force Argo, un grupo internacional de policías especializados en la desarticulación de redes pedófilas, usó la información pública de la red para rescatar a al menos 85 niños y arrestar a centenares de delincuentes sexuales.

Según explica The Guardian en esta historia, todo comenzó con una operación contra la pornografía infantil en Toronto, Canadá. La policía descubrió un viejo almacén en el que un pequeño empresario, Robert Way, escondía un oscuro negocio: se trataba de una productora que hacía películas pornográficas con menores y que vendía el material a 370 clientes en todo el mundo.

La página tenía 45.000 usuarios y solo se podía ser miembro si se compartía material pedófilo, al menos, cada 30 días

El valor económico de la productora clandestina ascendía a los 4 millones de dólares, un dato que habla del volumen de producción de la fábrica de los horrores de Way.

Way mantenía una contabilidad meticulosa. A la policía le llamó la atención que de los 370 clientes, había al menos 10 de Queensland, Australia. La policía canadiense pasó la información a la Argo, que con las pistas recogidas detuvo a decenas de pedófilos en aquella ciudad. Uno de ellos tenía una suscripción a una página de la que los veteranos agentes jamás habían escuchado.

La policía entonces usó el perfil del detenido para meterse en este nuevo universo de pornografía infantil. A través de ese usuario pudieron ver cómo se estructuraba la página y quiénes eran los usuarios que más material compartían. Allí descubrieron cosas como un manual de 180 páginas titulado “La exclusiva guía paso a paso para practicar sexo seguro y divertido con niños”. El documento explicaba meticulosamente cómo escapar al control policial.

La policía llegó al administrador del sitio utilizando información pública de las redes sociales. Suplantaron su identidad y engañaron a toda la comunidad durante 6 meses

Dentro de la página, vieron que había un administrador principal que de vez en cuando se dirigía a toda la comunidad. Siempre comenzaba sus mensajes con un particular saludo: “Hiya”. La policía hizo lo que nadie imagina que la policía hace cuando investiga: buscó en Google. Obtuvieron 450.000 resultados de la palabra y solo encontraron perfiles de mujeres vinculados a ella.

Sin embargo, consiguieron cerrar más el cerco. El material pornográfico que había distribiudo el “jefe” de la página les dio indicios de que era australiano, y concretamente de Adelaida. Después de analizar cientos de resultados dieron con el saludo “Hiya” en dos foros: uno era en un foro de coches y otro en uno de baloncesto. En ambos foros, el usuario era de Adelaida, tenía un nombre de perfil muy similar al que usaba en la comunidad pedófila y siempre repetía el saludo “hiya”.

En el foro de coches, el sospechoso preguntó por unas piezas de recambio para un 4x4. La policía cruzó los datos y dio con una coincidencia en Facebook: había un usuario de Adelaida que buscaba las mismas piezas. Se llamaba Shannon McCoole, tenía 32 años y trabajaba en la atención a niños. La policía lo arrestó, y junto a la detención se llevó las claves de administrador de la página pedófila.

Shannon McCole 

La detención de McCoole se mantuvo en un bajo perfil para no alertar a los demás usuarios de la comunidad. Así, durante los siguientes 6 meses, 45.000 pedófilos intercambiaban material y dejaban pistas de sus crímenes delante de la policía, sin saberlo. Durante aquel tiempo fueron desapareciendo nombres de usuarios relevantes. Eran pedófilos que iban cayendo en redadas policiales.

Una de las más sonadas fue la del británico Richard Huckle, uno de los usuarios más activos del sitio, que en el Reino Unido fue bautizado como “el peor pedófilo de la historia de Gran Bretaña”. L a policía dio con él siguiendo un procedimiento similar al que siguió con McCoole. Siguieron las pistas que Huckle dejaba en su material y cruzaron la información con las redes sociales. Finalmente lo localizaron en Malasia, donde Huckle engañaba a niños pobres haciéndose pasar por un misionero.

La Task Force Argo ha logrado rescatar a 85 niños y meter a centenares de pedófilos entre rejas por esta operación

Un día Huckle publicó en un estado de Facebook que viajaba a casa de vacaciones y puso el nombre de la aerolínea en un hashtag. A su llegada al aeropuerto de Gatwick, la policía lo detuvo, descubriendo en su ordenador más de 20.000 imágenes pornográficas de menores. En al menos 1.000 de ellas aparecía Huckle junto a los niños de los que había abusado.

Huckle fue condenado a 22 cadenas perpetuas. McCoole a 35 años de prisión. Los policías de la Task Force Argo reconocen que tienen que tener un estómago suprahumano. Lidian todos los días con escenas que les harían vomitar y perder los nervios. Pero consiguen meter a los malos entre rejas.

[Via The Guardian]

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