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Historias

Mi pareja y yo vamos a cumplir 9 meses juntos… sin acostarnos

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Cuando la intimidad se te va de las manos

Antonio J. Rodríguez

02 Febrero 2015 06:00

*Fotografías de Michael Cogliantry, Furry Kama Sutra

ANCIANOS: CUANDO TU ABUELO TIENE UNA VIDA SEXUAL MÁS INTERESANTE QUE LA TUYA


Mi nombre es Arturo R., la última vez que me acosté con mi pareja fue hace nueve meses y lo mejor de todo es que la relación va normal tirando a bien.

Hay un viejo proverbio oriental que dice que si una pareja deposita una moneda en una hucha cada vez que hace el amor en su primer año de relación, y luego las retira cada vez que lo vuelven a hacer, la hucha tardaría toda la vida en vaciarse. Vamos, que en un año tendrás el sexo de toda una vida. Yo pensaba que esto le ocurría a todas las parejas hasta que encontré un artículo que me hizo dudar. Se titula Ancianos: aún sexualmente activos y apareció publicado hace un par de días en NYMag. Cito textualmente:

«Un nuevo estudio de la Universidad de Manchester demuestra que muchos ancianos siguen sexualmente activos a los 70 e incluso a los 80. Alrededor de 7000 hombres y mujeres participaron en el cuestionario […] Más de la mitad de los hombres (54%) y casi una tercera parte de las mujeres (31%) de más de 70 años admitieron estar sexualmente activos; un tercio de los cuales mantenía relaciones frecuentes —entendiendo por "frecuentes" al menos dos veces al mes».

¿En seriooo?

Aquello me hizo dudar.

SEXO MATRIMONIAL, EL TABÚ


Sexo. Al principio es el único tema de conversación. No me refiero entre S. (a partir de ahora la llamaremos así) y yo sino entre nuestros propios amigos.

Hace unos años nos pasábamos las noches hablando sobre quién se había liado con quién y sobre las posibilidades que había de que todos nos liásemos con todos. En aquel tiempo mezclábamos drogas y hacíamos fiestas en el tejado de uno nuestros amigos. Luego algunos de nosotros empezamos a tener parejas estables y el sexo dejó de ser un tema de conversación.

Cuando eres soltero todo el mundo quiere saber con quién te has liado; cuando tienes pareja, tu vida sexual no interesa. Nadie te pregunta que cómo te va. El sexo matrimonial se convierte en un tabú. Simplemente, no interesas.

Nos conocimos cuando ella tenía 23 años y yo 22. En ese tiempo los dos estábamos cansados de ir por ahí dando tumbos, agotábamos una época en la que la rectitud no se consideraba una opción: si no eras promiscuo, estabas fuera. Ninguno de los dos teníamos trabajo y sin embargo nunca nos divertimos tanto como entonces. Ahora S. tiene 33 años y yo 32, a los dos nos entretiene Juego de tronos bajo la manta y la última vez que tuvimos una relación sexual fue hace 9 meses.

Nueve.

Meses.

9.

Y sí: a mí también se me hace un poco extraño.


¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ?


Es como ponerse a hablar con alguien con una malformación facial muy loca. Imagínate: estás en una fiesta y de pronto alguien con un tumor gigante en el ojo te empieza a hablar. Tú no puedes dejar de pensar cosas de las que te avergüenzas, como por ejemplo «joder qué tumor más feo», y sin embargo sabes que nunca exteriorizarás tus verdaderos pensamientos. Te sientes mal por ello. Pues con esta situación ocurre un poco lo mismo. Eres incapaz de detener el capítulo de Juego de tronos para decir: «a ti tampoco te importa que estemos viendo una serie en lugar de tener relaciones sexuales, ¿verdad?». Simplemente, dejas que pase.

Y cuanto más tiempo pasa, más difícil es hablar del tema. Es un círculo vicioso.

A menudo pienso en cómo lo harán nuestros padres.

Los de S. y los míos llevan varias décadas juntos. Cuando viajan lo hacen con otras parejas, y uno de los temas favoritos de la madre de S. es su menopausia. Se pasa todo el día hablando de que ya no le viene la regla y que ojala fuera joven otra vez para volver a acostarse con el padre de S. Entonces la madre de S. se ríe a carcajadas, el padre de S. se ríe tímidamente y yo quiero que me trague la tierra. Todo esto es bastante desagradable y yo no puedo dejar de preguntarme en qué momento de sus vidas decidieron que dejarían de tener relaciones sexuales. Incluso si las tuvieran, dudo que estas tengan lugar más de una o dos veces al año.

Desde luego, nuestros padres no son la clase de ancianos de los que hablaba el estudio del NYMag.

UNA EDUCACIÓN SEXUAL PARA EL MUNDO ADULTO


A menudo se habla de la importancia de la educación sexual cuando somos niños, pero yo creo que lo verdaderamente útil sería que nuestros padres nos enseñaran a lidiar con la apatía sexual. Enseñar a un adolescente la importancia de tomar precauciones en el sexo es relativamente sencillo; sin embargo, enseñar a un adulto de treinta años que su esplendor sexual ha llegado a su fin es un desafío complicado.

Hace poco S. y yo estábamos tomando algo en un bar y S. me señaló un reportaje que había en una revista femenina. El reportaje decía que la nueva moda era declararse asexual. Me dijo «mira esto, ¿crees que somos asexuales?» y en ese instante yo me sentí un poco como si me acabara de preguntar por qué tenía un tumor tan horrible en el ojo. No venía a cuento. Me encogí de hombros y desvié la conversación hacia Juego de tronos.

El año pasado nos acostábamos con mucha más frecuencia. ¿Qué pasó entonces? Bueno, pues que dejamos de fumar porros. La mayor parte de las veces que teníamos relaciones sexuales en ese periodo eran antecedidas por un porro, lo cual nos llevó a preguntarnos tres cosas.

La primera era por qué sólo teníamos relaciones cuando fumábamos porros.

La segunda era si no nos estábamos convirtiendo en unos drogadictos para perpetuar nuestras relaciones sexuales.

Y la tercera fue: ¿por qué teníamos que tener relaciones, si lo que verdaderamente nos apetecía era ver series?

Son preguntas bastante jodidas, la verdad.

¿DE VERDAD ES NECESARIO?


Nunca lo he hablado abiertamente con ellos, pero la mayor parte de gente que conozco que hace unos años vivía al límite ahora se han vuelto unos muermos. Aceptémoslo: M-U-E-R-M-O-S. Lo mejor es que estamos ?orgullosos de ello?. Es como si la voluntad de toda una generación se hubiese esfumado. Mi hipótesis al respecto: los ancianos del estudio del NYMag que ahora admiten tener relaciones sexuales varias veces al mes tuvieron una juventud más bien aburrida. Ahora están conociendo la cara más salvaje de la vida.

A eso se le llama justicia poética.

—¿Te apetece que nos acostemos? —me preguntó ayer S. después de hablarle del estudio del NYMag.

—Vaya palo, ¿no?

—Ya te digo.

—Si no estuviéramos tan cansados, ¿lo haríamos?

—Yo creo que sí.

—Pues eso es lo que importa. Nos queremos.

—Buenas noches.

—Hala, hasta mañana.

—Meh.

Gñé.


A menudo se habla de la importancia de la educación sexual cuando somos niños, pero yo creo que lo verdaderamente útil sería que nuestros padres nos enseñaran a lidiar con la apatía sexual.



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