Historias

Sí, parece que la música pop es un poco racista

Kanye estaba en lo cierto

A estas alturas ya ha quedado claro que el amago de Kanye West de interrumpir a Beck en los Grammy no fue una gracieta gratuita. Tampoco fue una simple rabieta para defender a su amiga Beyoncé. Ese gesto escondía muchos mensajes entre líneas, y uno de ellos es que los Grammy siguen teniendo tics racistas. Esta idea no es un capricho de Kanye; publicaciones como Rolling Stone ya escribieron al respecto antes de la gala.

A muchos les sorprendió que Beck venciera a Beyoncé en la categoría de mejor disco del año. El hashtag #JusticeForBeyonce fue trending topic en Twitter, y el propio Beck admitió que él “también pensaba que iba a ganar Beyoncé”. Pero puede que la victoria de Morning Phase no fuera simplemente el resultado de una decisión arbitraria. Si nos fijamos en las estadísticas, podemos intuir que es la consecuencia lógica de una tendencia que lleva gestándose los últimos 35 años: los Grammy -y el pop en general- son cada vez más blancos.

Así lo demuestran los datos que ha recopilado Vocativ. La publicación ha recogido todos los nominados en las cuatro principales categorías –grabación, álbum, canción y mejor nuevo artista del año– desde los años 60 y los ha dividido por razas –blancos, negros y latinos/otros–. El gráfico demuestra que a partir de los años 80, el número de nominados negros fue aumentando hasta que, a partir de la década de los 00, empezó a decrecer.

No es un problema exclusivo de los Grammy. Esta misma tendencia se observa en el gráfico dedicado a la lista de éxitos Billboard Hot 100. A pesar de que, en este caso, la presencia de artistas negros es mayor –especialmente en los años 90– las corrientes son muy similares.

Tal y como muestran los gráficos, la reciente caída de la diversidad vino precedida de años de escalada hacia la igualdad. Coincidiendo con el final del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos, el número de nominados y ganadores negros empezó a decaer, pero se recuperó en los ochenta de la mano de artistas como Michael Jackson, quien en 1984 batió records al llevarse ocho premios. En 1989, el número de artistas negros nominados llegó a superar al de artistas blancos, y en los 90 los números se mantuvieron parejos. Pero a partir de los 00, la desigualdad ha vuelto a acrecentarse.

Las estadísticas esconden datos realmente sorprendentes. Tal y como apuntan desde Vocativ, 2013 fue el primer año de la historia en el que no hubo ni un solo artista negro con un número 1 en la lista Billboard Hot 100. "Es la única vez que eso ha ocurrido desde que Billboard empezó a hacer la lista. Los artistas negros representaron menos de un cuarto de la lista Billboard Hot 100 en 2014, lo que equipara el pasado año con finales de los 60 en términos de diversidad. 2015 no pinta demasiado mejor”.

Coincidiendo con el final del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos, el número de nominados y ganadores negros empezó a decaer

Es evidente que los Grammy y la lista Billboard no pueden tomarse como referencia del estado de la música a nivel global. Con prescriptores con criterios mucho más contrastados, la situación es muy distinta. En el caso de Pitchork, por ejemplo, todos los discos mejor valorados del último lustro a excepción de uno han estado firmados por artistas negros. Pero se trata de dos de las mayores instituciones musicales del mundo, y como tal tienen la llave al mainstream, al éxito comercial –y, por ende, al dinero y la financiación–. En el caso de Beck, por ejemplo, las escuchas de sus canciones en Spotify se multiplicaron en un 524 por ciento después de los Grammy.

No es que Beyoncé necesite estas ventas. Ni que todos aquellos artistas –negros y blancos– que escogen caminos alternativos para su carrera musical necesiten el reconocimiento de este tipo de instituciones para sentirse valorados. Pero, con todo lo que la cultura negra ha aportado al pop a lo largo de la historia, es a todas luces injusto que los artistos negros todavía sigan siendo sistemáticamente menospreciados por los supuestos jueces de la música popular. Si la tendencia sigue el curso actual, probablemente la interrupción de Kanye a Beck no será la última.

La música evoluciona, la diversidad va en retroceso

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