Historias

El parque temático del Islam rico se esconde en los Alpes

Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña

Dice el Corán que el paraíso para los musulmanes tendrá caballos de blancura deslumbrante, con grandes árboles y grandes montañas de cumbres nevadas, con ríos que fluyen entre valles y donde la paz y la tranquilidad se respirarán a todas horas. Un año en el paraíso islámico, según el libro sagrado, son como 1.000 en la Tierra. En el afán de alcanzar ese paraíso, los árabes ya lo han descubierto en la Tierra: los Alpes austríacos.

Todos los años, el pueblo de Zell am See acoge hasta 70.000 visitantes de los países del Golfo pérsico, sobre todo de los Emiratos, Qatar, Kuwait, Irak y Omán. Además de huir del calor en sus países de origen que, en algunas épocas alcanza hasta 50 grados, para los árabes, las montañas blancas de Europa son como Nueva York para los occidentales.

Los turistas árabes son la principal fuente de ingresos de esta pequeña localidad, en la que se encuentran los contrastes más extremos: los habitantes del desierto emplazados, sin ninguna aclimatación, en el corazón de las montañas. Este punto de colisión y, al mismo tiempo, de fusión cultural es lo que la fotógrafa Marieke Van der Velden ha sabido retratar en esta galería:

Un punto de colisión y de fusión cultural

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