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Historias

El papa de Roma tiene cara de feto

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El artista Jordi Abelló aborda la figura del pontífice a través de 1.700 obras

Alba Muñoz

08 Enero 2015 06:00

Hubo un tiempo (seguramente, unos nueve meses de gestación en el año 1936) en que el actual Papa de Roma fue un feto. El hombre más poderoso del cristianismo en la Tierra también estuvo formado de células primigenias, fluidos milagrosos y cepas de ADN.

Para el artista de Reus Jordi Abelló, este hecho contrasta de forma infinita con la simbología y el poder del Papa. A Abelló le fascina "la puesta en escena y el poder que se le otorga, la vestimenta, el blanco inmaculado de la ropa; el ser un portador de la verdad, ser superior, de estar por encima de todos, de conectar con el más allá", como relató a los medios el pasado diciembre en Tarragona durante la inauguración de su exposición.

Con Pope, Abelló realiza un trabajo microscópico y obsesivo. El autor explora el contraste entre lo divino y el origen científicamente comprobable de todo ser humano: con más de 1.700 obras en formato de pintura, vídeo, dibujos, libros y fotografías, Abelló da vueltas y más vueltas a algo que le trae de cabeza niño, cuando vio al papa Juan Pablo II en el Camp Nou.

Abelló provoca de forma indirecta (y no sabemos si voluntaria), pues induce a los pensamientos siniestros a partir de una obra, a priori, acrítica: hoy en día, la imagen de un feto no deja de recordarnos las leyes que limitan el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo.

A través de la eterna decosntrucción de este símbolo e institución, nos habla de la violenta relación entre la ciencia y Dios, entre la pureza cristiana y la escatología de la naturaleza en su faceta más milagrosa.


Visto así, el cielo podría estar en el útero





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