Historias

25 obsesiones absolutamente injustificables que todos hemos experimentado alguna vez

Los placeres culpables de los lectores de PlayGround

Hace poco os preguntábamos vía Appgree cuáles eran vuestros placeres ocultos. Es decir, la clase de cosas que sólo haces tras haber verificado en dos o tres ocasiones que no hay nadie alrededor mirando. Manías que nunca querrías que fuesen desveladas. Cosas cotidianas que colocan más que la droga. Recibimos unas 600 participaciones, de las cuales recogemos a continuación aquellas más valoradas. Veamos.

1. Valorar a la gente por su dentadura; inferir prejuicios absurdos sobre la condición sociocultural de tu interlocutor en función del número de dientes que quedan superpuestos en su sonrisa, o también en función del vacío que media entre diente y diente.

2. Orinar en la ducha.

3. Leer a escritores como Paulo Coelho; disfrutar de la experiencia. Sentirse bien.

4. Contar las sílabas de las frases que pronuncian tus interlocutores, incluso hasta el punto de dejar de escuchar lo que están diciendo.

5. Lamer pastillas de caldo. O sea, chupar Avecrem.

6. Ordenar espacios obsesivamente: estanterías, cajones, habitaciones… 

7. Ver Divinity sin ninguna coartada intelectual.

8. Ver telebasura por el mero placer de ver telebasura. Seguir viendo telebasura.

9. Poseer la discografía completa de Dover. Disfrutarla.

10. Practicar Air Guitar mientras disfrutas de la discografía completa de Dover. Petarlo.

11. Aplicarse pegamento blanco en las manos, esperar a que se seque y luego arrancarlo suavemente de la piel.

12. Lo mismo que antes, pero con cera.

13. Aplicar picante a todo. Incluso a la sopa. Incluso al yogur.

14. Morder padrastros; devorarlos como si fueran alitas de pollo.

15. Haber leído El señor de los anillos en más de diez ocasiones; seguir vibrando con la trama.

16. Tomar decisiones tras haber leído a Jorge Bucay.

17. Comer croquetas crudas.

18. Oler a la gente que pasa a tu lado.

19. El hecho de que te toquen los pies.

20. Tocar los pies de otros.

21. Tocar los pies propios al estrenar calcetines; retirar cuidadosamente la pelusilla acumulada en los dedos. (¿Oler la pelusilla?)

22. Olerse los genitales.

23. En situaciones de frío extremo, emplear los genitales a modo de calefactor.

24. Utilizar los genitales a modo de calefactor, incluso si estás en un horno crematorio. Incluso si estás en Mordor.

25. Obsesionarse con tratar de ocultar obsesiones. Entrar en una espiral de autodestrucción. Concluir que el volumen de la televisión ha de permanecer siempre en un número par. Conectar con el cosmos. Sentir paz.

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