Historias

Retratos de las 'otras' heroínas que lucharon en la II Guerra Mundial

La guerra a través de una mirada distinta

Antes que EE. UU. pudiese llegar a imaginar que la base naval Pearl Harbor sería repentinamente atacada por las fuerzas aéreas del imperio de Japón, la movilización masiva para el funcionamiento de los ferrocarriles nacionales ya había empezado.

Por aquel entonces, los submarinos alemanes interrumpían toda embarcación que se cruzaba por su camino, por lo que su papel era más crucial que nunca. Y con la llegada del caucho y la gasolina, entre 1940 y 1944 el tráfico de pasajeros se duplicó, convirtiéndose así en la principal vía para el transporte de materiales y personas del momento.

Con la llegada de la guerra las cosas aún cambiaron más. La mayoría de hombres formaban parte del ejército que luchaba lejos de casa para derrotar a los nazis, por lo que las compañías de ferrocarriles pasaron a estar en manos de las mujeres. Y, de hecho, sobrevivieron gracias a ellas.

Fueron alrededor de 116.000 mujeres las que en 1945 trabajaban en el sector, las que desde la distancia hacían posible que su país pudiese librar una guerra al otro lado del charco. Su lucha consistia en hacer que la maquinaria estuviese lista en el momento que sus compatriotas las necesitaran.

Esta realidad fue retratada en abril de 1943 por el fotógrafo de la Oficina de Información de Guerra, Jack Delano. Con su cámara inmortalizó el día a día de las trabajadoras que limpiaban las casas de máquinas de Chicago, Clinton y Iowa y que, al mismo tiempo, mantenían la carga y el funcionamiento de las locomotoras

Estas son las imágenes que ilustran los días de aquellas soldadas anónimas con nombres olvidados que nunca llegaron a pisar el campo de batalla, pero fueron protagonistas de una labor que hoy, más de 70 años después, persiste en la memoria histórica:

Las trabajadoras mantienen limpia una locomotoca de clase H.

Cloe Weaver, madre de cuatro hijos y ayudante en la casa de máquinas.

Marcella Hart, madre de tres hijos, y Viola Sievers se disponen a limpiar otra locomotora de clase H.

Las trabajadoras de la casa de máquinas comentan el día en la hora del almuerzo.

Waver ayuda hace posible el funcionamiento de las máquinas a partir del plato giratorio.

La barrendera Elibia Siematter pasa los días limpiando en la casa de máquinas.

Thelma Cuvage limpia la arena para el uso de locomotoras.

[Vía Mashable]

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