Historias

Tres mujeres que descubrieron (literalmente) las estrellas

Astrónomas que se impusieron a su tiempo por el bien de la ciencia, y por el suyo propio

Las mujeres no valen para la ciencia.

Deben cuidar del hogar.

Es lo normal.

¿Cuánto daño ha hecho esta mentalidad?

Algunas, afortunadamente, consiguieron escapar de esa tradición y se atrevieron a soñar con las estrellas. Tras conocer las vidas de estas tres astrónomas, sabrás cómo de avanzada estaría la humanidad si hubiera dejado a las mujeres trabajar en paz.

1. Caroline Herschel, descubridora de cometas

Caroline es el mejor ejemplo de cómo el talento femenino para la ciencia se ha desaprovechado durante siglos.

Tuvo una infancia muy difícil: una viruela le picó la cara y le dejó un ojo medio desfigurado, y el tifus le impidió desarrollar una altura normal.

Su padre, frustrado por saber que nunca se casaría, la marginó. Su madre la relegó a las tareas de la casa. Fue su hermano, el músico y astrónomo William Herschel, quien la sacó de casa y se la llevó a Inglaterra.

Caroline empezó a ayudar a su hermano. Cantaba con él en sus conciertos y resolvía a gran velocidad los cálculos matemáticos. Entre los dos, iban resolviendo los enigmas del cielo estrellado.

Caroline ya no limpiaba la casa, pero trabajaba relegada a una posición que, aún hoy, sufren muchas mujeres: 'la ayudante'.

Fue la primera mujer de la historia en descubrir un cometa, pero podría haber sido mucho más

William Herschel se hizo famoso de la noche a la mañana cuando se adjudicó el primer descubrimiento planetario desde la Antigüedad: nada menos que Urano. Caroline, por su parte, empezó a brillar demasiado como para seguir viviendo a la sombra de su hermano.

Cuando William empezó a trabajar como astrónomo oficial del Rey de Inglaterra, Caroline dejó de ser 'la ayudante' para manejar por ella misma el telescopio. Se convirtió entonces en la primera mujer de la historia en descubrir un cometa. Después de eso, descubrió otros siete.

Hoy, un asteroide y un cráter en la Luna llevan su nombre.

¿Habría descubierto Caroline Urano si le hubieran dejado manejar el telescopio desde el principio?

2. Annie Jump Cannon, clasificadora de estrellas

Pasados los 30 años, y después de dedicarse a la fotografía, Annie empezó a quedarse sorda por culpa de una fiebre. Pronto la sordera se volvió total y, con sus oídos ya silenciados, se volvió una persona menos sociable y más observadora.

Gracias a su habilidad para observar y clasificar estrellas, entró en el equipo de astrónomos de la Universidad de Harvard.

Clasificó hasta 500.000 estrellas a lo largo de su vida, más que ninguna otra persona en la Historia. Sabía hacerlo a una velocidad espectacular, hasta tres en un minuto.

La sordera la volvió menos sociable y más observadora. Se convirtió en una gran astrónoma

En parte, esta velocidad se debía a un sistema de clasificación que ella misma había inventado, en función de la temperatura y la intensidad con la que brillaban. Este sistema resolvió los problemas científicos de su época y se sigue estudiando en la actualidad.

Para que los estudiantes recordaran su sistema, Annie adjudicó una letra a cada tipo de estrella: O, B, F, G, K, M. Las siglas corresponden a la frase 'Oh, Be A Fine Girl And Kiss Me' o, lo que es lo mismo: 'Oh, sé una chica amable y bésame'.

Hoy, la Sociedad Astronómica Estadounidense recompensa a las mujeres astrónomas destacadas con el premio Annie Jump Cannon.

3. Maria Mitchell, más que una astrónoma excelente

Con doce años, calculó el tiempo exacto de un eclipse. Con 29, descubrió su primer cometa. Se convirtió en la primera astrónoma profesional de Estados Unidos. Y, aun así, el perfil de astrónoma se le queda corto a Maria Mitchell.

La familia de Maria creía en la igualdad de oportunidades entre hombre y mujer

Con solo 17 años, fundó su propia escuela y en ella admitió a jóvenes negros, en una época en que seguía vigente la segregación racial. Además, para protestar contra la esclavitud, Maria se negó a llevar prendas de algodón. Vistió seda durante toda su vida.

La familia de Mitchell era de una religión disidente: eran cuáqueros y, por tanto, creían en la igualdad de oportunidades entre hombre y mujer. Gracias a ello, Maria no solo pudo desarrollar libremente sus intereses, también atreverse a tener ideales.

Maria Mitchell fue una mujer libre mucho antes de que las mujeres fueran libres.

Para protestar contra la esclavitud, Maria vistió seda durante toda su vida

Caroline, Annie y Maria tienen algo en común: nunca se casaron. Y, si no hubieran vivido al menos una parte de su vida al margen de los hombres, probablemente hoy no aparecerían en la Historia.

Todas estas astrónomas, en diferentes épocas, se avanzaron a su tiempo.

Todas ellas, en diferentes lugares, vivieron más en el cielo que en la Tierra. Hoy, la ciencia se lo agradece.

En la ciencia, necesitamos especialmente la imaginación. No todo es matemáticas, ni lógica. De alguna manera, también es belleza y poesía -- Maria Mitchell

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