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Historias

Los llamamos cómicos, pero en realidad nos cuentan sus historias más tristes

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¿De qué te ríes?

Guiem Alba

19 Febrero 2015 10:56

Ilustración de Raúl Cimas

A veces, la vida puede llegar a ser una mierda tan incomprensible que acabamos soltando una carcajada. Si somos capaces de reírnos hasta de nuestra propia angustia, ¿dónde está el chiste?

Hace unos días hablábamos de Misery Loves Comedy, un documental que se planteaba estudiar a aquellos comediantes que habían luchado contra la depresión. Ahora hablamos con tres cómicos locales que demuestran que el humor no es esa ficción graciosa que termina cuando el público se ríe, sino que el humor pueden ser todas las miserias, profanaciones y fracasos inspirados en el gran chiste que es la vida.

Miguel Noguera



«Intento no llamarme cómico. Ese criterio de si eres gracioso o no eres gracioso me paraliza; si reduces la comedia a lo gracioso o no gracioso, acabas siendo una especie de bufón muy arrastrado».

Miguel Noguera hace el Ultrashow, una performance en la que cuenta 'ideas': situaciones corrientes con giros de guión extremos. Como la del hombre que, en medio de una pelea, apuesta por agredir simbólicamente mientras recibe los golpes.

Difícilmente podríamos llamar a esto 'chiste', y sin embargo desata carcajadas. "Si la gente se ríe, la cosa fluye, perfecto. Pero la risa es el efecto, y no la causa. Yo parto de cosas que me gusta contar", dice. 

Sobre el escenario, Noguera parece un loco fuera de sí, que exclama constantemente '¡Joder!' y gesticula sin parar. En la calle, es todo lo contrario: un tipo tranquilo, serio y observador como un gato.

Pero claro, siempre hay quien piensa que su personalidad es ir por ahí gritando y dando la nota las 24 horas. Él relativiza el problema: "Me han pedido felicitaciones de cumpleaños mientras me grababan con el móvil, porque a alguien le hacía ilusión verme. ¿Me violenta? Sí, pero lo comprendo. No ha llegado la sangre al río".

Carlo Padial



«Me tomo los monólogos como una terapia. Salgo y empiezo a verbalizar las cosas más miserables de mí. El otro día dije en el escenario que esperaba que no terminara aún la crisis, porque hay negocios de gente conocida que todavía no se han hundido».

Padial es escritor, director de cine, guionista de televisión y, más recientemente, monologuista. No suele contar chistes; de hecho, le interesa más el horror y la miseria.

Se toma sus monólogos como un camino hacia la catarsis personal mediante la sinceridad extrema. Quizá por eso proyecta sus facturas del banco en el escenario, confiesa que quiere "esnifarse a su bebé" y lleva una carpeta con sus tuits impresos (porque, según dice, sus followers son "mejores que los tuyos").

"A veces pienso que estoy al borde de la psicosis, es hacer esto o estar en un sanatorio. No me darían trabajo de casi nada. Pero estoy muy orgulloso de tener la edad que tengo y no haber sido puta ni taxista", comenta.

Toni Nievas



«No quiero ser youtuber, quiero que me paguen por lo que hago: hacer tele, radio, directos, hacer otra peli, editar mis viñetas. Tengo 900 videos subidos y creo que ya me he promocionado bastante».

Sus vídeos son una especie de monólogo con su cara en primerísimo primer plano. También recurre a la sinceridad extrema pero, en su caso, el objetivo suele ser dar mucho asco.

Todos los días tiene alguna idea, y después la dibuja o la graba en vídeo ("tengo el disco duro a reventar de material grabado, o lo subo a mi canal o me peta el ordenador"). Creatividad no le falta; dinero, sí. "Es muy guay subir a un escenario y hacer reír, pero cuando no saco ni para el billete, pues deja de hacer risa".

Por eso, casi todo su humor se basa en fracasos personales; es más, considera que si no hay fracaso, no hay risa: "Chaplin era un vagabundo en la mierda y era divertido. No puedo imaginar un personaje de comedia al que todo le vaya bien, tenga éxito y no le pase nada".

Su personaje acaba siendo el hijo que nadie querría tener. "Otro momento de risa y fracaso: me llaman para colaborar en un programa de éxito en Cuatro. A los dos días cancelan el programa y me entero por internet", cuenta.

Nievas está metido hasta el cuello en ese pantano llamado Youtube. "En Youtube no puedes competir con el mundo gamer ni con el mundo de los gatos. Lo bueno es que los gamers no se van a subir a un escenario a hacer comedia. Los gatos puede que sí".


Se abre el telón, aparece la vida, se cierra el telón







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