Historias

Aquí se esconde lo que ningún médico te dirá jamás sobre el suicidio

Porque no hay nada más personal, delicado e intransferible que la tristeza de cada uno

“La primera vez que intenté suicidarme tenía 12 años. Creo que fue entonces cuando empezó mi adicción a intentar huir. Desde entonces, he tenido varios intentos de suicidio. Ahora tengo 22 años y ese sentimiento de querer escapar es una parte más de mí. Supongo que saber que puedo irme si quiero se ha convertido para mí en un pequeño alivio, aunque suponga ser egoísta y desagradecida con la vida”.

Así empieza un duro testimonio anónimo extraído de Designing Out Suicide, una publicación que ha nacido para crear un espacio en el que poder hablar con naturalidad de pensamientos suicidas e idealización del suicidio. Especialmente entre mujeres.

Aunque, ¿por qué concretamente entre mujeres si las muertes voluntarias masculinas superan con creces a las femeninas?

Es cierto que en España y en Europa, los hombres se quitan la vida tres veces más de media que las mujeres. Unas cifras que hacen que las grandes campañas de prevención del suicidio se dirijan principalmente a hombres.

No obstante, también es cierto que nosotras lo intentamos tres veces más que ellos. Lo que nos indica que la idealización del suicidio es mayor entre la población femenina.

Sin embargo, este proyecto empezó con el suicidio de un hombre. El de un amigo de Lisa O'Hara, una ilustradora y diseñadora de 29 años de Sheffield.

La muerte de aquel chico propició en su entorno lo que, tal vez, hubiera sido positivo que se produjera en vida: un diálogo con respecto al suicidio. Ese acto final al que todos habían vivido de espaldas como si se tratara de algo extraordinario y que, de repente, se había materializado tan cerca.

Lisa quiso saber más sobre el suicidio y, en su búsqueda, descubrió una organización benéfica dedicada a su prevención entre hombres. Una de las iniciativas de la organización era un fanzine, lo que le dio la idea de darle la réplica en su versión femenina.

Designing Out Suicide se puede leer gratis online o comprarse en papel por el mismo precio que una revista en el kiosko.

Puede que sus recursos sean mucho menores que el de la mayoría de publicaciones, pero, al autofinaciarse, no depende de la aprobación previa de ningún censor, lobby o interés particular. Como se trata de un fanzine, consigue lo que ninguna publicación oficial o institución puede. En sus páginas, no hay expertos metiendo las narices, no hay médicos intentando ayudarte en una situación que, por no haberla vivido, no acaban de entender.

Tampoco hay pesados antimedicación haciéndote sentir culpable por tomar pastillas a diario, ni psiquiatras ansiosos por recetarte un cóctel de ansiolíticos y antidepresivos que hagan engrosar las cuentas de una farmacéutica...

Aquí únicamente toman la palabra las afectadas. 72 páginas de crudos testimonios, cartas anónimas, poemas, dibujos y fotografías a través de los que exorcizar los demonios y ponerlos en común.

En torno a la publicación se ha ido creando una comunidad creciente que Lisa ve reflejada en el número de propuestas que recibe. Según nos cuenta su creadora vía e-mail, cuando conocen el proyecto, la gente quiere participar porque les resulta catártico.

También se han empezado a realizar talleres autogestionados en los que se llevan a cabo actividades creativas y artísticas en las que los lectores pueden conocerse en persona lejos de la jerarquía especialista-paciente y de una seguridad social saturada.

Porque, aunque la ayuda de un especialista sea necesaria cuando hablamos de problemas mentales, no hay nada más personal, delicado e intransferible que la tristeza de cada uno.

Designing Out Suicide es, en definitiva, un grito de lo que resulta imposible explicar. Un gran grito mudo que, con la unión de voces, se convierte en un rugido que intenta mantener a raya al más oscuro de los monstruos.

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