Historias

12 (medias) verdades científicas sobre el amor

Descubre cuáles son falsas y cuáles no

El amor es la emoción más importante y menos comprendida por la sociedad. Y no lo decimos nosotros, sino los cientos de psicólogos que cada mes reciben en sus consultas a humanos apaleados, desfallecidos, enfurecidos por asuntos del "corazón". Por razones biológicas y culturales, seguimos creyendo que una pareja es necesaria para completar nuestra felicidad, y que sólo a través de una media naranja imperecedera podremos alcanzarla. Nos resistimos a creer que el amor no va de corazón, sino de cerebro, y que no es un estado inmutable ni automático, sino que requiere trabajo, altruismo y aceptar que somos vulnerables.

La revista Psychology Today ha recopilado 7 verdades científicas sobre el amor, y nosotros nos hemos inventado 5 más. El reto es adivinar cuáles son ciertas, y de paso, revisar las verdades a medias, o los tópicos que hemos interiorizado.

1. El amor es distinto de la pasión y la lujuria. Consideramos la atracción física como una parte muy importante para el amor, pero, como muchos de nosotros podíamos sospechar, el amor emocional no tiene que ver con el deseo sexual. Por eso hay rollos de una noche que no conducen a relaciones a largo plazo. Diversos estudios neuronales relacionan la lujuria con áreas de motivación y recompensa. El amor conecta con zonas neuronales relacionadas con el cuidado y la empatía.

2. El amor puede ser una sensación momentánea y un estado mental prolongado. El cliché de dos corazones latiendo al unísono tiene algo de verdad. Una investigación reciente muestra que el amor es un estado de comunión. Los enamorados imitan gestos de su pareja e incluso los ritmos fisiológicos. Pero el amor también puede ser un estado mental y emocional de largo alcance, en el que nos preocupamos profundamente por el bienestar de los demás y nos sentimos conmovidos por el dolor del otro.

3. El amor es una droga. Cuando nos enamoramos, nuestro cerebro se inunda de dopamina. A efectos reales, es como una noche de excesos con drogas sintéticas altamente adictivas. Se han dado casos de síndrome de abstinencia hacia otras personas en sujetos con bajos niveles de hormonas (oxitocina y vasopresina), que son las que nos ayudan a dar el paso e intentar afianzar una relación. Nuevos experimentos están a punto de demostrar que mirar fotografías de nuestros amados (o navegar por su perfil de Facebook) sería lo más cercano a un chute en cuanto a efectos se refiere.

4. Relación significa trabajo. Aquello de que el amor hay que regarlo como las plantas está muy visto, pero no deja de ser real. Las relaciones amorosas duraderas se basan en el apoyo mutuo a nivel de crecimiento personal y profesional, se comparten experiencias enriquecedoras para los dos miembros y se piensa de forma positiva en el otro cuando está ausente. 

5. Las comedias románticas ayudan. Las películas excesivamente edulcoradas tienen muchos detractores: nos venden una historia romántica perfecta e idealizado que, según muchos expertos, nos dañan. No es positivo comparar nuestras vidas con la de sus inalcanzables protagonistas. Sin embargo, otras investigaciones indican que, cuando una pareja ve este tipo de películas, las carantoñas y caricias aumentan sustancialmente, y con ello el deseo sexual.

6. Podemos aumentar nuestra capacidad de amar. Se ha demostrado que los cerebros de los monjes que practican la meditación compasiva tienen un ritmo distinto de ondas alfa. La atención mental hacia los demás provoca un incremento de la actividad neuronal relacionada con la empatía y las emociones positivas. Esto disminuye el poder del miedo y produce más apego e interconexiones entre dos cerebros.

7. El amor mejora la salud. La conexión amorosa es beneficiosa para la salud física. A largo plazo, la compañía de una persona amada aumenta nuestra esperanza de vida tanto como el hecho de no fumar. Para los hombres en particular, está demostrado que el matrimonio o la vida en pareja mejora la salud ostensiblemente, pero la muerte de sus compañeras/os es un factor de riesgo de muerte prematura.

8. Es posible morir de amor. No hablamos aquí de un suicidio romántico. Un estudio pionero está intentando demostrar que algunas arritmias y ataques cardíacos están relacionadas con el mal de amores, el amor no correspondido y, en particular, con momentos de especial tensión. Un ejemplo sería los ataques que muchas personas han experimentado al sorprender a sus parejas en la cama con otros. Asímismo, otras investigaciones de carácter sociológico apuntan que amar demasiado puede producir un colapso psicológico debido a la escasa atención que algunas personas prestan a sí mismas cuando están enamoradas.

9. El amor adelgaza. También es un tópico que cuando experimentamos un flechazo nos olvidamos hasta de comer. Y como en el caso anterior, también entraña mucha verdad: además de que nuestros hábitos se ven trastocados por el impacto emocional y químico que produce el enamoramiento, saltamos más, corremos más. Lo que se está tratando de desmostrar ahora es hasta qué punto las sustancias químicas que se segregan en este estado obnubilado podrían ayudar a adelgazar a personas con problemas de sobrepeso: todo parece indicar que en el fiuturo, las píldoras de amor concentrado serán el nuevo quemagrasas.

10. El amor no ocupa lugar. Amar mucho a alguien no significa que tengamos menos que ofrecer a los demás. Es común que cuando encontramos a "ese alguien" abandonemos por un tiempo a la familia y a los amigos. Sin embargo, cuando estamos enamorados tenemos más cariño que repartir que nunca: el amor es una capacidad que se puede entrenar a través de la concentración mental, el compromiso emocional y las acciones solidarias. Cuando nos centramos en saborear nuestros sentimientos hacia otra persona, la satisfacción y la conexión que experimentamos nos motivan a ser más amorosos en general.

11. Es posible enamorarse hasta 5 veces al día. Hay gente enamoradiza, y también hay científicos que han querido medir cuáles son los límites de las personas especialmente capacitadas para el amor. Como en los casos de multiorgasmia o adicción al sexo, algunas investigaciones coinciden en que somos capaces de enamorarnos, de verdad, entre 4 y 5 veces al día. Esos mismos estudios indican que este transtorno no es saludable.

12. El amor no es para siempre, pero podría serlo. El amor eterno es posible, pero no es lo habitual. Principalmente porque nosotros mismos evolucionamos como personas a lo largo de nuestras vidas: nuestra biología se altera, nuestros patrones de pensamiento, comportamiento y hasta las relaciones cambian cuando existe esa necesidad. Lo más común es crecer juntos, amarse en el camino y que eso dé como resultado sendas diferenciadas. Dicho esto, los escánares cerebrales efectuados en voluntarios demuestran que los cerebros de los recién enamorados están alterados en las mismas zonas que los de las personas que afirman amar a sus parejas de muchos años <3

SOLUCIONES:

Verdaderos: 1,2,4,6,7,10,12. Falsos: 3,5,8,9,11.

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