PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Historias

La chica que mató para alegrarse un lunes

H

 

Los crímenes de Brenda Spencer, de 16 años, conmocionaron a toda América

Ignacio Pato

04 Mayo 2015 06:00

Lunes. Hoy es lunes.

29 de enero de 1979. Lunes. Lunes. Lunes

Llueven balas sobre un colegio de primaria de San Diego, en California.

¡Le han dado al director! ¡Y al conserje! ¡Los dos están muertos! ¡Y hay 8 niños y un policía heridos!

¿Qué estaba pasando?

Un periodista trató de conseguir información. Llamó a varias de las casas de la zona buscando datos. Y los encontró.

Soy yo la que está disparando.

¡¿Por qué?!

Porque no me gustan los lunes. Lo hice para animarme el día.

Hablaba Brenda Ann Spencer. Efectivamente, los disparos venían de su propia casa, que estaba situada enfrente del colegio.

Brenda tenía 16 años. Era tan delgada y pecosa como introvertida. Vivía completamente acomplejada a causa de su físico y no se sentía querida por nadie.

Su historia dejó helada a toda América.

Un rifle por Navidad

¿De dónde había sacado Brenda el arma con la que disparó hacia el colegio? Ni más ni menos que de su padre. Un rifle semiautomático Ruger del calibre 22: ese había sido el regalo que Brenda había recibido en Navidades, un mes escaso antes del tiroteo.

El verano anterior, el del 78, había sido detenida por disparar a las ventanas de otro colegio. Esta vez con una pistola de aire comprimido.

Su entorno no era, desde luego, el mejor. Tras la separación de sus padres, vivía con Wallace Spencer, su progenitor. Dormían en un colchón en el comedor, rodeados de botellas de alcohol vacías.

La vida es un infierno

Alrededor de la casa de los Wallace había decenas de pájaros muertos. Eran las aves a las que Brenda se divertía disparando. La chica había acusado a su padre de palizas y abusos sexuales cuando éste estaba borracho. Brenda Spencer se ha definido como “gay de nacimiento”.


Pájaros. Al lado de su casa, decenas de pájaros muertos.



Brenda iba a un centro para alumnos con problemas mentales. En diciembre, poco antes del tiroteo, un informe psiquiátrico recomendó el internamiento de la joven. Según los médicos, estaba sumida en una fortísima depresión. Su vida era un infierno.

Wallace Spencer se negó a que internasen a su hija. Fue entonces, a pocos días de las Navidades, cuando pensó que sería bueno regalarle a Brenda el rifle. Como extras, una mira telescópica y 500 balas. La suerte estaba echada.

Lo que sucedió después era previsible. La chica fue perfeccionando su puntería y acostumbrándose al rifle. Enfrente de su casa: su excolegio de primaria.

La bala rompe la carne

Y llegó aquel lunes. Los niños esperaban a que el director abriese la puerta del colegio. Empezaron a caer las balas. El director fue mortalmente alcanzado tratando de ayudar a los alumnos. El conserje recibió después impactos de muerte intentando a su vez socorrer al director.

Quien no ha recibido nunca un disparo de arma de fuego no puede imaginar el sonido que hace la bala cuando rompe la carne humana. Una vez dentro del cuerpo, la vida y la muerte se separan solo por milímetros.

Brenda reía. Se encerró en casa durante 7 horas, amenazando a la policía con disparar si se acercaban. A los agentes les dijo que los niños eran blancos fáciles. Finalmente, se rindió.


Brenda reía. A su alrededor: muerte



El grupo de Bob Geldof, The Boomtown Rats, tuvo un enorme éxito con la canción "I don't like mondays", inspirada en Brenda Spencer

Aquella mañana, varias vidas habían cambiado para siempre. Incluida la suya. Fue sentenciada a cadena perpetua. Hoy tiene 53 años y lleva 36 en Chino, una cárcel de mujeres de California en la que hay seguidoras de la secta de Charles Manson.

Allí le han denegado 4 veces la libertad condicional. Hasta 2019 no podrá solicitarla de nuevo. En América es considerada la madre de todos los atentados contra colegios.

La historia no acaba sin el dato más escalofriante. Brenda Spencer declaró que ella no había pedido ningún arma aquellas Navidades. Había pedido una radio...

“Creo que mi padre quería que me suicidase”, dijo.


Los lunes apestan. Especialmente aquel





share