Historias

13 maneras de identificar a un hombre poco sensible

Sí, todavía existen

*Fotografía de Bruce Gilden.

1. Los abrazos le dan calor.

Aunque se reencuentre con un amigo de la infancia. Aunque le rompan el corazón a un colega. Aunque el perro de la familia muera atropellado. Aunque le mires a los ojos llorando. Ni para saludar, ni para despedirse, ni para celebrar. El hombre poco sensible raramente da abrazos. Y cuando lo hace son tan endebles que inmediatamente te arrepientes de habérselo pedido.

2. Las cucharitas solo le sirven para remover el café.

La cosa tampoco mejora para sus parejas. El hombre poco sensible es alérgico a las carantoñas. Y sus novias saben que ni la peor de las amenazas les hará claudicar. ¿Hacer la cucharita después del sexo? ¡Ha!

3. Habla demasiado claro.

El hombre poco sensible siempre dice lo que piensa. El problema es que no sabe medir hasta qué punto lo que piensa puede herir a otra persona. Aunque a su alrededor todo sean labios temblorosos y ojos húmedos, él dará su opinión con la frialdad de un Lannister. Y no esperes ambigüedades en su vocabulario. Cada palabra significará exactamente lo que parece. Aunque pesen como una losa.

4. Su capacidad para escuchar es limitada.

Existen hombres a los que les puedes hablar absolutamente de todo. Y hombres a los que les puedes hablar de absolutamente de todo y encima te escuchan. Pero no es el caso del hombre poco sensible. Él no escuchará a no ser que aquello que tengas que decir le afecte de manera directa. Y si insistes en hablarle de algo que no le interesa lo más mínimo no tendrá problema en hacer patente su aburrimiento.

5. ¿Empa...qué?

Da igual cuáles sean los infinitos matices del estado emocional en el que te encuentres. Él será incapaz de descifrarlos. Consecuentemente, es imposible que pueda ponerse en tu lugar.

6. Son alérgicos a los apodos.

La mayoría de la población entiende que llamar a alguien por un apodo es una forma de verbalizar el cariño. Pero el hombre poco sensible siempre lo interpreta como una ofensa. Por eso, aunque toda tu pandilla te conozca con el mismo sobrenombre desde primaria, él seguirá llamándote como lo hace tu madre cuando se enfada. Y si intentas ponerle uno a él te mirará como si le estuvieras hablando en una extinta lengua precolombina.

7. Nunca les escucharás decir un diminutivo.

En serio, están completamente vetados en su vocabulario.

8. Cree que es imposible que un chico y una chica sean solo amigos.

El hombre poco sensible es incapaz de comprender la amistad entre miembros del sexo opuesto. Para él, cualquier contacto con una mujer es una oportunidad para el flirteo. Sus procesos mentales le llevan constantemente a sobreestimar la atracción que las mujeres sienten por él. Consecuentemente, no entiende la interacción con una mujer a no ser que sea con el objetivo de llevársela a la cama. Y cree que ellas deberían pensar igual.

9. Nunca lloran con las películas.

Ni con las series. Y menos aún con un anuncio de la tele. Y si tú lo haces a su lado se reirá de ti mientras niega con la cabeza.

10. Se olvidan de las fechas importantes.

Da igual que sea el día del aniversario de su relación, el día de la madre o el cumpleaños de su mejor amigo: el hombre poco sensible es proclive a pasar por alto las fechas clave del calendario. Lo que todavía no está muy claro es si eso debe atribuirse a los despistes o al hecho de no querer verse obligado a manifestar las emociones implícitas en este tipo de celebraciones. Si por ellos fuera se aboliría la cena de Navidad.

11. Las canciones nunca hablan de él.

Aunque pueda que le guste la música, el hombre poco sensible nunca se siente identificado con las letras de las canciones. Así pues, un consejo: intentar llamar su atención colgando canciones en Facebook que describen de manera literal lo que sientes por él no sirve para nada. En todo caso, la próxima vez que le veas dile directamente a la cara lo que sientes. Y entonces quizá reaccione. Quizá...

12. Nunca regalan nada.

Ni una sonrisa espontánea. Ni un piropo inesperado. Ni un mirada de complicidad. Ni una palmada de ánimo. Ni una respuesta amable. Ni un comentario de admiración. Ni un saludo afectuoso. Ni una pregunta solidaria. Ni una proposición sugerente. Ni un recibimiento cordial. Ni una muestra de interés. No estamos diciendo que no sean capaces de hacerlo. Pero tendrás que ganártelo con sudor y lágrimas.

13. No es que tema mostrar sus sentimientos.

Es que no tiene.

Ser de hielo solo te convierte en más frágil

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