Historias

Las madres que amaban a los bebés de silicona

El fenómeno de las Reborn Dolls es cada vez más grande, y la fotógrafa Jamie Diamons nos lo muestra

Hay una sombra más oscura aún que la muerte, y esa sombra acecha a millones de personas alrededor del mundo. Se llama soledad, y su manto negro envuelve a los que tienen miedo de dejar a su corazón herido en el banquillo por muchos años. Si a algo se ha dedicado el hombre durante siglos es a encontrar la cura para esa soledad. Por eso inventó la pornografía, por eso inventó la literatura, por eso inventó las drogas, y por eso trajo al mundo todas aquellas ficciones que hacían que las personas pudieran escaparse, ir a otros mundos y sentir la compañía de una mano invisible que siempre estaría a su lado.

De la obsesión por “traer al mundo”, precisamente, es de lo que van algunas de las series más importantes de la artista Jamie Diamond. Obsesionada con la maternidad, y más específicamente con el fenómeno de las Reborn Dolls, la fotógrafa ha vuelto a introducirse en el mundo de los falsos bebés para mostrarnos la amplitud y la importancia que este universo está cobrando en la vida moderna. Son muchas mujeres —y también hombres, aunque lo cierto es que este fenómeno es principalmente femenino— las que se están apuntando, desde hace décadas, a esta moda de coleccionar muñecos hechos de silicona de platino y vinilo, que imitan a la perfección a bebés de verdad.

La primera vez que Diamond se acercó a este tema lo hizo desde el autorretrato en una serie titulada “Prometo ser una buena mamá”. En ella abrazaba a su juguete hiperrealista, paseaba con él, lo llevaba al parque y hacía como que le quería muchísimo. Ahora la fotógrafa ha contactado con coleccionistas de distintas partes de Estados Unidos que se hacen llamar a sí mismas “mamás”. Mujeres de todas las edades y de todas las razas que compran estas muñecas originarias de Alemania, que pueden costar entre los cientos y los miles de euros. Algunas de estas mamás son mujeres que tuvieron hijos hace muchos años, y que ahora echan de menos la época maternal. Otras no pueden tener niños, otras son solteras y otras simplemente añoran aquella época infantil no estaba mal visto jugar.

El mundo de las Reborn Dolls ha dado para congresos, para revistas enteras dedicadas a las exclusivas y tendencias de las muñecas, para documentales sobre coleccionistas obsesionadas que viven por y para sus hijos falsos, y también para que artistas como Jamie Diamond puedan abordar el tema de la maternidad y de la soledad femenina, tantas veces tabú en nuestra sociedad. Porque, en realidad, ¿a qué se debe este fenómeno que crece silenciosamente? ¿Se trata de un simple hobbie, como quien colecciona coches en miniatura y vajillas bonitas? ¿O quizá va más allá y plantea una dolencia verdadera de nuestro tiempo? Reales o no, estos cuerpos sin vida de bebés son un parche al peor de los miedos humanos. Silicona para vencer a la muerte. Juguetes tiernos, para vencer a la soledad. 

Tenemos miedo a la muerte, por eso imitamos a la vida

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