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Historias

Ser una mala madre, la última pesadilla feminista del cine

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Guasa sobre mujeres peleándose y juzgándose unas a otras

María Yuste

29 Julio 2016 15:52

Mila Kunis llega a casa después de una larga jornada de trabajo fuera y dentro de ella. Lo hace cargada de bolsas de la compra. Es evidente que necesita ayuda. Sin embargo, ni sus hijos ni su marido se mueven del sofá.

De hecho, la intervención de este último se limita a hacer una broma en la que la compara con un sherpa. Los niños se ríen, la sala de cine se ríe pero a mí no me hace mucha gracia. Estoy sufriendo por ella.

Malas Madres (Bad Moms) se estrena hoy en todo el mundo. Se trata de la típica comedia ligera estadounidense de verano pero con una denuncia social: la sobrecarga de trabajo que sufren las madres de hoy.

La película insta a las madres a plantarse y pedir ayuda... Aunque no a los padres

La película pretende ser un homenaje a esa mujer moderna que puede con todo y que nunca se queja pero, también, una llamada de atención para que empiece a hacerlo. Sin duda alguna, pasaría famoso el test de Bechdel porque:

1. ¿Salen al menos dos personajes femeninos? Sí. De hecho, apenas hay dos o tres personajes masculinos en toda la película y no tienen relevancia alguna.

2. ¿Dichos personajes se hablan la una a la otra en algún momento? Sí, aquí se invierte la norma en Hollywood y son los hombres los que nunca llegan a hablar entre ellos.

3. ¿Dicha conversación trata de algo más que no sea un hombre? Por supuesto. ¡Ahora hablan de sus hijos!

Sí, pasaría el test de Bechdell pero no le sirviría de mucho.

1. Los hombres son una carga más

En Malas madres, los padres aparecen porque no tienen más remedio. Se sabe que, una vez pusieron la semillita pero, desde entonces, parece que no han vuelto a hacer absolutamente nada más.

Ellas tienen que hacerlo todo porque, tal y como quedan retratados, ellos sufren de un retraso mental no diagnosticado. De hecho, la protagonista se refiere a su marido como a su tercer hijo. ¡Si hasta lo visten y lo hacen hablar como un adolescente porrero que no hace nada más que fumar a escondidas y cascársela viendo porno!

Son conscientes de que la ayuda que pueden ofrecerles estos seres inferiores es tan poca que ni siquiera se la exigen.



2. Los hombres son una carga más pero no son el problema

Decíamos que la película no solo pretende retratar, desde el humor, situaciones costumbristas sobre la maternidad moderna. También llamar a la acción. Lo que pasa es que, si el problema no es que los padres todavía no se han enterado de que las cosas de casa van a medias, ¿de quién es?

Pues de otras mujeres.

Así, como lo lees.

Todo el argumento se vertebra en torno a una pelea de gatas entre el personaje de Mila Kunis y su grupo de madres amigas contra la malvada presidenta del AMPA (Christina Applegate) y su séquito.

En realidad, todas se encuentran en la misma situación. Sin embargo, el problema no es externo. El problema es de ellas mismas por autoexigirse demasiado y juzgarse unas a otras, en vez de unir fuerzas y apoyarse.

El problema es de ellas por autoexigirse demasiado

Si bien es cierto que la vida real está llena de peleas entre mujeres, según lo retrata la película pareciera que esa fuera la única causa de que las mujeres estén sobrecargadas de trabajo.

3. La nueva comedia americana: Te digo una cosa pero te vendo otra

Admitiré que me reí cuando los chistes eran buenos. Malas madres es obra de los mismos creadores de Resacón en las Vegas. Aunque mientras los protagonistas de aquella historia se metían tal farra en un casino que al día siguiente no se acordaban de nada, ellas se van de fiesta al supermercado.



Bad Moms es una de esas comedias que, como La boda de mi mejer amiga (otra guerra de mujeres más), vienen a ocupar el lugar de la difunta comedia romántica.

Tras vivir su época dorada en los ochenta y noventa, con el nuevo milenio entraron en decadencia aquellas películas donde búsqueda del amor era el motivo de existir de sus heroinas.

Sexo en Nueva York cambió el paradigma. La serie puso en el centro de la ficción a esa mujer preocupada por su trabajo, sexualmente liberada e independiente. Sin embargo, la modernidad había llegado al género solamente de manera aparente. Aunque de boquilla los personajes de la serie hacían bandera de su soltería, seguían pasándose el día buscando de quién enamorarse.

Malas madres no quiere poner su granito de arena para cambiar nada. Eso sí, te hará salir del cine contenta por ser una mujer tan fuerte. Orgullosa de ser capaz de hacer tanto y aguantar tanta presión sin quejarte.

Cualquiera que espere lo contrario, saldrá decepcionado.




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