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Historias

Esta chica lleva un corsé 23 horas al día para parecerse a Jessica Rabbit

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Aunque Penny Brown es odiada por casi todos, su gran sacrificio en vida, como la mayoría de los artistas, se orienta a "ser otro"

Jordi Berrocal

13 Junio 2014 11:34

Penny Brown tiene 25 años y una obsesión: quiere parecerse a Jessica Rabbit, la curvilínea protagonista de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Para ello está sometiendo su cuerpo a procedimientos extremos. Por ejemplo, en los últimos dos años se ha operado el pecho en dos ocasiones y ha disminuido el tamaño de su cintura de 96 a 56 centímetros; también necesita un corsé opresor 23 horas al día. Conocido como “entrenamiento de cintura”, el procedimiento de Brown consiste en llevar un corsé de acero que constriñe los órganos para conseguir una cintura más pequeña. Ella mismo admite que, cuando lleva el corsé puesto, ni siquiera puede comer debido a lo restringido que está su estómago. Esta clase de técnicas puede llegar a afectar los órganos internos, pero a ella le da igual. “El estómago es algo extremadamente resiliente, puede soportar ser aplastado(...) Al principio me dolía un poco y era incomodo, pero ahora sé lo que puede sobrellevar mi cuerpo”, apunta al Daily Mail.

Brown admite que ciertas actividades cotidianas conducir, agacharse, sentarse o dormir resultan complicadas. Pero ella parece feliz: “He tenido problemas con mi imagen corporal y he tenido la autoestima baja la mayor parte de mi vida, pero cuando llevo el corsé me siento como en una armadura, o envuelta en un manto de seguridad”. Su marido también aprueba su transformación y considera que “su figura es excitante e interesante. No me gusta lo ordinario ni lo genérico”. Pero no todo el mundo le dedica palabras bonitas. Brown, que suele postear imágenes de su transformación en las redes sociales, también tiene que lidiar con haters. “Dicen que estoy destruyendo mi cuerpo y que no es natural. Incluso he recibido amenazas de muerte”, dijo al Mirror. Aún así, parece que nadie podrá su fastidiarle su fantasía. “Mi apariencia es mía, y me encanta el aspecto de mi cuerpo. La figura de Jessica Rabbit es sensual, poderosa y extrema, y es un placer replicarla en la vida real”.

Penny Brown sigue la estela de aquellos fenómenos virales orientados a convertirse en personajes de ficción: ahí están la Barbie Humana, los hombres que se visten como muñecas, o el cosplay llevado al extremo en Japón. Por supuesto, su excentricidad es incomprensible para la mayoría, pero en su fuero interno, y como la mayoría de individuos dedicados al arte, su sacrificio en la vida se orienta, de manera casi trascendental, a “ser otro”: se trata sólo de habitar la ficción.

Penny Brown

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