Historias

8 lecciones de vida que podemos aprender gracias al sexo

“Educación sexual” no solo significa aprender a ponerse un condón

El sexo nos gusta a todos. Nos gusta hablar sobre él, fantasear sobre él y, sobre todo, nos gusta practicarlo. A menudo, sin embargo, no le sacamos todo el partido que podríamos. Pero no me refiero a nivel carnal, sino a nivel filosófico. Sí, suena a locura. Pero si analizamos todo lo que rodea a nuestras relaciones sexuales desde la perspectiva adecuada nos daremos cuenta de que también podemos utilizarlas a modo de guía vital. El sexo es impulsivo, irracional y primario. Pero, curiosamente, también puede ser una excelente herramienta de reflexión. Y si lo tomamos como fuente de inspiración, podemos aprender mucho sobre cómo manejarnos en la vida. He aquí ocho ejemplos muy evidentes de ello. Porque “educación sexual” no solo significa aprender a ponerse un condón.

1. “Es más divertido hacer planes que ejecutarlos”.

A grandes rasgos, los distintos tipos de polvos pueden definirse según sus preliminares. Y aquellos con los preliminares más trabajados suelen ser los mejores. Y no es casualidad. La anticipación es el mejor afrodisiaco. Pero, a menudo, cuando se consuma, nuestras expectativas no se ven colmadas. Esto puede aplicarse a casi todo en la vida. Desde tus sueños de adolescencia a tu viaje de boda pasando por los festivales de música o las comidas con amigos: la gran mayoría de veces acaba resultando más excitante imaginar qué ocurrirá que experimentarlo cuando finalmente sucede. En ambos casos, la explicación es la misma: estar centrado en una cosa es más fácil que estarlo en dos. Durante los preliminares, la única prioridad es dar o recibir placer del otro, mientras que durante el sexo tienes que estar pendiente de ambas. Los mismo ocurre con tus planes de ocio. Al principio solo tienes que preocuparte de planearlo, mientras que luego tienes que recordar pasarlo bien a la vez que lo estás viviendo. Y hacer dos cosas a la vez resulta complicado.

2. “El sentido del humor es el mejor remedio contra las situaciones incómodas”.

El sexo puede ser especialmente proclive a las situaciones incómodas, sobre todo las primeras veces. Tener sentido del humor es una excelente manera de aplacar el dramatismo. No hay nada mejor que las risas para hacer sentir cómoda a otra persona. Y esto es tan válido en la cama como cuando te topas con un vecino en el ascensor. Eso sí, siempre hay que marcar unos límites. Contar un chiste de Eugenio en pleno frenesí puede ser el mayor cortarrollos imaginable.

En la cama y en la vida, no atreverse a pedir lo que sea que te apetezca hacer no tiene ningún sentido

3. “La generosidad será recompensada”.

La empatía es una de las claves del buen sexo. Si solo te preocupas de tu propio placer estás boicoteando tu propia diversión. Cuando eres generoso con el otro, la recompensa que recibes a la larga es mucho mayor. Centrarse en la felicidad del otro es más gratificante que preocuparse únicamente por lo que uno quiere. Esta norma es válida en casi todos los ámbitos de la vida. No esperes sentirte querido si eres un capullo egocéntrico. Claro que siempre puedes encontrarte con gente tan satisfecha de recibir que ni siquiera se plantean dar. Pero si tu no eres así, ya serán uno menos.

4. “Si no pides lo que quieres, nunca lo tendrás”.

Los tabúes son los mayores enemigos de una vida sexual satisfactoria. Pero, siempre que no resulte dañina para el otro, no existe ninguna práctica mejor ni peor que otra. No atreverse a pedir lo que sea que te apetezca hacer no tiene ningún sentido. Lo peor que puede pasar es recibir una respuesta negativa, pero ello no va a acabar con tu relación sentimental. Lo mismo ocurre, por ejemplo, en tu carrera profesional. Muchas veces las personas que reciben un aumento de sueldo no son aquellas que más lo merecen, sino las que lo piden con más insistencia. Si tu pareja o tu jefe se enfadan por el simple hecho de haber preguntado es que no vale la pena seguir con ellos. Entonces entra en juego otra variable: en la vida y en el sexo, si quieres que algo salga exactamente como quieres muchas veces no queda más remedio que hacerlo uno mismo.

5. “Nunca juzgues por las apariencias”.

Experiencia personal: exceptuando un caso, el grado de diversión en la cama siempre ha sido inversamente proporcional a lo objetivamente atractiva que era la chica. Un envoltorio llamativo no tiene por qué ser sinónimo de calidad. De hecho, a menudo aquellas personas que se presentan a sí mismas como animales sexuales acaban resultando las más aburridas en la cama. Aquellos que son aparentemente anodinos, introvertidos o inocentes, en cambio, suelen ser mucho más excitantes y atrevidos. Una posible explicación a esto es que las personas muy atractivas tienen la percepción de que siempre habrá alguien dispuesto a acostarse con ellas, por lo que no necesitan esforzarse para mantener el interés de cara al futuro. Cuando no tienes ninguna garantía de cuándo podrás volver a tener sexo, en cambio, intentas dar lo mejor de ti para satisfacer a tu pareja. Sea como sea, el mensaje de fondo está claro: cuanto menos prejuzgues, más sorpresas agradables podrás llevarte.

Si quieres ser el mejor en lo que haces solo hay una condición innegociable: tiene que gustarte

6. “Todo sale mejor cuando se hace con amor”.

El sexo mola de por sí. Pero cuando se tiene con una persona a la que quieres de verdad es incomparable. Solo cuando hacemos cosas que realmente nos importan damos el 100% de lo que tenemos. Y esto debe tenerse en cuenta en todas las decisiones que uno toma en la vida, especialmente en el terreno profesional. Si quieres ser el mejor en lo que haces solo hay una condición innegociable: tiene que gustarte. El resto llega con el esfuerzo y la dedicación.

7. “Es más difícil que te ayuden una vez estás jodido”.

Cuando el viento sopla de cara todos querrán acercarse a ti, pero es cuando surgen los problemas cuando te das cuenta de quién está realmente a tu lado. El sexo tiene una metáfora aparentemente banal pero perfectamente valida para explicar esto: mientras que en los prolegómenos lo habitual es que cada uno ayude a desvestirse al otro, una vez hemos terminado cada uno se viste por su cuenta. Es decir, es mucho más difícil encontrar a alguien que te ayude una vez estás jodido.

8. “No deberíamos tomarnos la vida tan en serio”.

Gran parte de nuestra existencia está condicionada por el sexo, lo que, visto con perspectiva es absurdo. Analizado fríamente, el acto sexual en sí mismo resulta un tanto ridículo: las posiciones son extrañas, los sonidos son ridículos y los olores pueden resultar desagradables. Que nuestra civilización esté basada en que la mitad de la población intente introducir su apéndice en la otra mitad solo puede querer decir una cosa: que no deberíamos tomarnos la vida tan en serio como nos la tomamos a veces.

El sexo como filosofía de vida, literalmente

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