Historias

7 lecciones de ecología de un tipo que vivió tres años sin usar dinero

Esto es lo que aprendió Mark Boyle viviendo sin dinero

Mark Boyle era director de una empresa de comida orgánica cuando llegó a la conclusión que , si quería cambiar el mundo, tenía que empezar por transformar su vida.

Su decisión fue drástica: intentaría vivir sin dinero durante un año. No solo lo consiguió, sino que ese año acabaron siendo tres.

En 2010 recogió sus experiencias en The Moneyless Man, un libro en el que, además, exponía vías alternativas para llevar una vida más sostenible.

Ahora acaba de publicar su segundo libro, Drinking Molotov Cocktails with Gandhi. En él, no solo ataca a un sistema político-económico insostenible sino a lo que Boyle considera el fracaso de muchos activistas y campañas a la hora desafiar el status quo seriamente.

Coincidiendo con el lanzamiento, Boyle ha escrito un artículo en The Guardian en el que adelanta algunas de las ideas del libro. A continuación te traemos la traducción de las más destacadas.

VER TAMBIÉN: Feliz sin dinero: o cómo renunciar al consumo para salir ganando

1. ¿Qué se siente cuando vives sin dinero?

“Quería explorar qué se siente, como humano, al vivir sin las comodidades y la seguridad que el dinero me había dado durante tanto tiempo. A pesar de que al principio fue aterrador y difícil, al cabo de un año me sentía más satisfecho, sano y en paz de lo que había estado nunca. Por primera vez, experimenté lo conectado que estaba con la gente y el entorno natural que me rodeaba, así como lo interdependientes que éramos”.

2. Sobre nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza

“Si el aire que llenaba mis pulmones se contaminaba, si los nutrientes de la tierra que producía mi comida se empobrecían, o si el agua que conformaba el 60% de mi cuerpo se envenenaba, mi propia salud sufriría en consecuencia. Esto parece sentido común, pero no es algo que deduzcas observando el modo en que tratamos a la naturaleza hoy. Con el tiempo, incluso las fronteras de lo que consideraba que era “Yo” se volvieron cada vez más difusas”.

3. Tu seguridad no eres tú, sino tus relaciones con la gente

“Descubrí que mi seguridad no residía en mi cuenta bancaria, sino en la fuerza de mis relaciones con la gente, plantas y animales que me rodeaban. Mi personalidad sustituyó al dinero como mi moneda de cambio. Si era egoísta o no me preocupaba por aquellos a mi alrededor, a medio plazo mi habilidad para satisfacer mis particulares necesidades económicas disminuiría. En mi economía sin dinero, se premiaba la amabilidad, la generosidad y la solidaridad”.

4. Sobre el mundo que nos hemos creído

“Cuando tenemos dinero de sobra, podemos pasar el día explotando el mundo a nuestro alrededor en beneficio propio, y el chico de la caja seguirá vendiéndonos nuestras provisiones semanales, y la aerolínea seguirá llevándonos a la Costa del Sol. Sin dinero, si te portas mal durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo, lo más probable es que tu vida se vuelva prácticamente imposible”.

5. "No hace falta infligir violencia sistemática para cuidar de uno mismo"

“A nivel personal, me di cuenta de que era capaz de hacer cosas que nunca había imaginado (…) Rápidamente aprendí a cultivar, y a construir cosas con lo que encontraba a mi alrededor de forma natural. Esencialmente, descubrí cómo cuidar de mí mismo y de los demás de maneras en las que no tenía que infligir violencia de forma sistemática en personas o criaturas a las que no tenía ni idea de que estaba impactando de manera tan brutal a través de mis hábitos de consumo”.

6. El activismo tiene que actuar

“La mayor lección que aprendí, sin embargo, es que durante el tiempo que estuve haciendo mi movida, las especies se extinguían más deprisa que nunca; se mermaban bosques, océanos y ríos en tasas insostenibles; y la injusticia social crecía de forma exponencial, poniendo más y más dinero en manos de aquellos menos propensos a utilizarlo por el bien común. (…) La democracia está pensada para que el poder tenga que rendir cuentas, pero en un mundo de palmeros, pobreza y analfabetismo político-económico, las democracias no lo están haciendo. Cuando ocurre esto, el activismo tiene que actuar”.

7. Resistir, revolucionar, resilvestrar

“Es un momento aterrador para vivir, pero también excitante. Podemos transformar las mayores crisis de nuestro tiempo en algo que le dé un significado y un propósito renovados a nuestras vidas. Pero, para ello, creo que tendremos que cambiar las tres “r's” de la generación del cambio climático, de 'reducir, reutilizar, reciclar' a algo más apropiado a la crisis que se está desarrollando ante nosotros: ' resistir, revolucionar, resilvestrar'”.

Para cambiar el mundo también hay que cambiar el activismo

[Vía The Guardian]

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar