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Historias

Por qué juntarse con tu familia es volver a ser una persona que ya no eres

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Evita volver al pasado por Navidad

PlayGround

16 Diciembre 2015 04:26

Somos quién somos, hasta que volvemos a casa de nuestros padres.

Por mucho que seas un adulto perfectamente autónomo y funcional, reunirte con tu familia a menudo implica volver a ser la persona que eras años atrás. Por ejemplo, un adolescente malhumorado.


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Cuando las familias se juntan –como pronto ocurrirá por Navidad–, existe la tendencia inconsciente de que sus miembros regresen a los roles y rutinas establecidos con anterioridad. Y por mucho que seas consciente de que ya no eres esa persona, la manera en que te tratan tus familiares hace que acabes actuando como tal.

Esto ocurre debido a lo que los científicos sociales denominan la teoría de los sistemas familiares, un concepto que se usa para describir los patrones de comportamiento entrecruzados que se desarrollan en una familia.



A grandes rasgos, se trata de la idea de que, en el sistema familiar, nada funciona independientemente, sino que cada pieza funciona como parte de un conjunto.

“Son un conjunto de reglas que, aunque sean implícitas, actúan poderosamente para determinar cómo nos relacionamos los unos con los otros”, dice Laurie Kramer, profesor de dinámicas familiares de la University of Illinois, a NYMag.

Cuando este sistema funciona correctamente, sirve para establecer rutinas que mejoran el funcionamiento de una casa. Por ejemplo, el reparto de las tareas domésticas.

El problema es que, a menudo, estos patrones también implican que sigamos relacionándonos con los demás del mismo modo que en el momento en qué se establecieron. Es decir, que cuando éramos mucho más jóvenes.



Tal y como se explicaba en esta entrada de Quora, también intervienen factores como la memoria. Volver a tu habitación de adolescencia y que todavía esté decorada con las fotos que colgaste cuando ibas al instituto suele ser un viaje al pasado en el que se mezclan la nostalgia y el desasosiego.

Luego, también hay que tener en cuenta las pre-concepciones que tus padres tienen formadas sobre ti. Es habitual que los padres creen arquetipos para sus hijos. Uno es el artista, el otro es el deportista, otra la responsable... Y como son los roles que ellos han creado para ti, cada vez que os juntáis regresan a ellos, aunque sea de forma inconsciente.

Todo ello puede desembocar en el escenario de no saber cómo relacionarte con tu familia como adulto. Al fin y al cabo, la mayor parte del tiempo que pasaste viviendo con ellos fue durante la infancia y la adolescencia, y nuestros padres se han pasado la mayor parte de tu vida pensando del mismo modo sobre ti.



Pero, ¿cómo evitarlo?

El primer paso es ser consciente de que está ocurriendo. Luego hay que sustituir el patrón que ya no encaja con tu actual personalidad por uno que sí lo haga. Y esto se consigue modificando tu comportamiento habitual.

“Pongamos que siempre has sido el más cooperativo de la casa”, explica el psicólogo especializado en dinámicas familiares Daniel Shaw a NYMag, “si, de pronto, dices 'de hecho, no me apetece hacer eso', probablemente dirán, 'vaya, está teniendo un mal día, no te preocupes'. ¿Pero y si lo haces de manera repetida? Esencialmente, es un aprendizaje... Tus padres y hermanos seguirán tratándote de la misma manera que siempre a no ser que existan aprendizajes repetidos que enseñen lo contrario”.



Esto significa, básicamente, que cuando estés con tu familia deberías comportarte y hablar del mismo modo que lo haces en tu vida normal. Y hacerlo de modo consciente y continuado hasta lograr modificar los patrones previos.

No solo será beneficioso para ti, sino para el resto de miembros de la familia. Y es que, lo más probable es que ellos –especialmente en el caso de los hermanos– también se sientan atrapados en roles preestablecidos. Teniendo en cuenta que son personas que van estar en tu vida para siempre, ¿qué mejor que tratarles como tratarías a tu mejor amigo?

[Vía NYMag]


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