Historias

Lego y Playmobil: juguetes del siglo pasado que son súperventas en el XXI

Ambas marcas encabezan, un año más, la lista de juguetes más buscados en Google. Lego nacía en Dinamarca, en 1934. Playmobil en Alemania en 1971. Dos juguetes del siglo pasado que siguen batiendo récords de ventas en el siglo XXI. ¿Por qué?

La tienda de Lego en Barcelona no da abasto. Apenas lleva un año abierta y ya tiene lista de espera en sus pedidos. En Navidad se triplican las ventas. Las largas colas de compradores, las series agotadas y los niños —y no tan niños— abrazando cajas de colecciones exclusivas son escenas que se repiten a lo largo de todo el día. “La gente suele gastarse más de 100 euros en cajas de colecciones en Navidad”, explica Oriol, dueño de la tienda.

Con razón, Lego es la marca de juguetes más vendida del mundo. Para hacernos una idea de la importancia de Lego, una marca mundialmente famosa como Mattel, creadora de Barbie y de Fisher-Price, ingresó, según los últimos datos disponibles de 2014, 500 millones de dólares. Lego facturó ese mismo año 2.100 millones.

Algo parecido pasa también con Playmobil: pese a que sus ventas son inferiores (571 millones de dólares según los últimos datos disponibles, de 2012) estos muñecos alemanes han sobrevivido a estilos y actualizaciones de juguetes hasta convertirse en objetos de culto. Ambas marcas estaban en el “top 5” de los juguetes más buscados del mundo en Google en la semana previa al 15 de diciembre, porque cuando algo es bueno, puede ser eterno.  

La nostalgia de los 80

Ricardo Cordón tiene 32 años pero lleva desde los 6 coleccionando Lego. Él es un auténtico amante de la marca danesa con quien no han podido ni las modas ni la revalorización de estas piezas: algunos fans pueden pagar cifras astronómicas para conseguir piezas descatalogadas.

A los seis años le regalaron su primer set y desde entonces ha conseguido reunir hasta 2.600 piezas. Muchas son de colecciones de los años 80, difíciles de encontrar. “ Creo que el principal motivo que hace que Lego y Playmobil sigan siendo líderes de ventas se debe a la nostalgia de los años 80. Ver los juguetes con los que jugabas de crío y además verlos mejorados, remasterizados, es una sensación muy especial”, explica el coleccionista barcelonés.

Es esa nostalgia la que hace que distintas generaciones mantengan vivo el legado de Lego y Playmobil. “En los 80 éramos unos niños que disfrutaban creando universos imaginarios con Lego. El límite era nuestra imaginación. A medida que crecimos, muchos los dejaron de lado. No fue mi caso. Ahora es esa generación la que los compra para sus hijos y para ellos mismos”, asegura Cordón.

Un mercado de reventa infinito

Los fans de estos juguetes han acuñado un término, "Dark Age", para referirse al rango de años (de los 12 a los 20) en que la mayoría de adolescentes deja de lado sus Lego y Playmobil. Pero luego sucede que, la mayoría de ellos, a los veintipico, se preguntan: ¿dónde están los Playmobil con los que jugaba de niño?" Probablemente, la respuesta de la mayoría de los padres sea así de decepcionante: "Los tiramos hace años".

Pero es ahí cuando vuelve el gusanillo y empiezan las búsquedas desesperadas en internet y en tiendas de coleccionistas. Cordón fue un visionario. En el año 2000, cuando ni siquiera existía Ebay, comenzó a buscar una caja de Lego de su infancia. Tenía 17 años. “Recuerdo que buscaba una gasolinera a la que le tenía muchísimo cariño y que se descatalogó a finales de los 80. Conseguí reunir todas las piezas y me di cuenta de que no era el único que buscaba”, relata.

Los fans de estos juguetes han acuñado un término, "Dark Age", para referirse al rango de años (de los 12 a los 20) en que la mayoría de adolescentes deja de lado sus Lego y Playmobil. Pero luego sucede que, la mayoría de ellos, a los veintipico, se preguntan: ¿dónde están los Playmobil con los que jugaba de niño?

Cordón se dio cuenta de que existía un vacío de mercado para amantes de Lego, así que comenzó BrikSur, una plataforma online donde compraba e intercambiaba piezas de Lego descatalogadas. Poco a poco fue completando su propia colección y empezó a vender las piezas que no utilizaba. Sus pedidos comenzaron a triplicarse hasta el punto de no disponer de sitio físico para almacenar las órdenes de sus clientes. Fue entonces cuando decidió abrir una pequeña tienda en una localidad cercana a Barcelona. Asegura que muchos famosos han pasado por su tienda.

Cada vez más exclusivos

Cordón tuvo que cerrar su tienda hace dos años. Tras la proyección de la película de Lego, las ventas se dispararon y la marca decidió restringir los permisos para comercializar con sus piezas. “ Lego te elige, tú no eliges a Lego. Tienen una gran lista de espera de potenciales clientes que quieren montar una tienda para vender sus piezas, pero desde la sede van otorgando los permisos poco a poco”, explica Oriol, dueño de la tienda oficial en Barcelona y que ahora también trabaja junto a Cordón.

El motivo que esgrime la marca es que todos los proveedores de Lego puedan vender piezas, que son en su gran mayoría ediciones limitadas, sin que eso implique un aumento del nivel de producción. Restringiendo las licencias, mantienen la producción bajo control y se aseguran que todas las tiendas que existan puedan vender sus productos.

“Creo que el hecho de que sean colecciones limitadas, difíciles de conseguir, ha alimentado más todavía la fiebre por Playmobil y Lego. Si no compras las ediciones el año en el que salen a la venta, será muy complicado conseguirlas más tarde, al menos al mismo precio. Es el factor que hace que las piezas se revaloricen con el paso del tiempo”, explica Cordón.

Esos juguetes que miles de niños acumulaban por cientos en los 80 se han convertido ahora en algo más que un juguete: son objetos de coleccionista que juegan con la nostalgia, cada vez más caros y exclusivos. Han desatado una adicción que solo va en aumento, y en pleno 2016.

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