Historias

Las indignas condiciones de trabajo de la industria del pollo, al descubierto

Un informe de Oxfam America revela el verdadero precio del pollo barato

Los consumidores estamos cada vez más sensibilizados con el origen de la carne que comemos. En el caso del pollo, por ejemplo, nos fijamos en si es orgánico, si ha crecido al aire libre o si ha tomado antibióticos.

Pero, quizá, deberíamos hacernos una pregunta todavía más importante: ¿en qué condiciones trabajan las personas que cortan, preparan y envasan esas bandejas que compramos en el supermercado?

Un nuevo informe de Oxfam America revela que a los trabajadores de algunas de las plantas de los mayores productores de pollo de los Estados Unidos se les deniegan sistemáticamente las pausas para ir al baño. A consecuencia de ello, algunos de ellos no tienen más remedio que llevar pañales mientras trabajan en la línea de procesamiento. 

El informe cita como fuentes a trabajadores anónimos de cuatro plantas distintas, quienes explican que sus supervisores se burlan de ellos, ignoran sus peticiones y les amenazan con castigos o el despido. En el caso de que sí se les permita ir, tienen que esperar en largas colas a pesar de que, en muchos casos, solo disponen de 10 minutos para hacer sus necesidades.

Algunos trabajadores se ven obligados a trabajar con pañales porque no se les permite ir al baño

Según el informe, algunos trabajadores han tenido que orinarse y defecarse encima por no poder aguantar más. Otros, incluso, “restringen la ingesta de líquidos hasta grados peligrosos”. Las condiciones son especialmente difíciles para las mujeres embarazadas o menstruantes.

Esta situación no solo es degradante y humillante para los trabajadores, sino que les pone en riesgo de sufrir problemas de salud serios como infecciones del conducto urinario. Verse obligados a llevar ropa mojada en un ambiente tan frío (la temperatura en las plantas de producción se mantiene a unos 4 grados centígrados), además, resulta especialmente desagradable e incómodo.

Y todo, por mantener la línea de producción funcionando al máximo rendimiento.

El pasado año, otro informe de Oxfam ya señalaba que el coste oculto de la carne de pollo barata son trabajadores que sufren salarios bajos, un elevado índice de lesiones y enfermedades y un clima de miedo en el lugar de trabajo.

Tal y como explica Debbie Berkowitz, de la Oficina de Seguridad y Salud en el Trabajo, en este artículo de Quartz, los trabajadores de las plantas de procesamiento de pollo trabajan de pie, hombro con hombro en un ambiente frío, húmedo y ruidoso. La mayoría trabajan con tijeras o cuchillos, realizando los mismos movimientos de fuerza miles de veces al día para despellejar, cortar, deshuesar y envasar los pollos. Una planta típicamente procesa 180.000 aves al día, y cada trabajador maneja 40 aves al minuto.

Las compañías de esta industria podrían solucionar el problema que sufren los trabajadores de manera muy sencilla: simplemente tendrían que contratar a más trabajadores para que estos pudieran ocupar los huecos en la línea de producción cuando alguien tenga que ir al baño. Tal y como señala Berkowitz , muchas otras plantas de producción industriales disponen de sistemas de sustitución para asegurar que sus trabajadores puedan hacer sus necesidades.

La industria del pollo goza de beneficios récord, pero sigue escatimando en la seguridad y salud de sus trabajadores

Pero, hasta el momento, la industria del pollo ha preferido seguir recortando gastos a costa de la seguridad y salud de sus trabajadores.

Actualmente, las ventas de las principales compañías de pollo están en auge, lo que se traduce en beneficios récord. Las cuatro compañías que menciona el informe, Tyson Foods Inc., Pilgrim’s Pride Corp., Perdue Farms Inc. y Sanderson Farms Inc. controlan la práctica totalidad del mercado del pollo en los Estados Unidos. Es decir, no tendrían problema alguno en asumir una mejora de las condiciones de sus trabajadores.

En un comunicado conjunto, el National Chicken Council y la U.S. Poultry & Egg Association han dicho que lo que describe el informe de Oxfman no representa a toda la industria.

“Estas afirmaciones nos perturban, pero también cuestionamos el hecho de que esta organización haya pintado a toda la industria con una brocha gorda basándose en un puñado de afirmaciones anónimas”, ha dicho. “Creemos que este tipo de situaciones son muy raras y que las compañías de pollo de los Estados Unidos trabajan duro para prevenirlas”.

Y es que, en un momento en el que estas compañías invierten más dinero que nunca en convencer a los consumidores de que sus productos son saludables, resulta indecente que escatimen en la salud de sus propios trabajadores.

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