Historias

La increíble historia del disco que se está vendiendo por 15.000 euros

Lo que esconde el "disco de soul más raro de todos los tiempos"

En febrero de 1970, el cantante de soul Darrell Banks murió a manos de un policía de Detroit. Banks le había pedido explicaciones por la aventura que estaba manteniendo con su por entonces novia, y el agente respondió con un disparo.

Por entonces, Banks había editado únicamente dos discos, pero su legado perduró gracias a Open the Door to Your Heart, un single que alcanzó el número 2 de la lista americana de R&B y que ha permanecido como un clásico de los clubs de soul británicos desde que llegara a las islas en 1966. Ahora, una copia en vinilo va camino de convertirse en el disco de soul más caro de todos los tiempos.

En este momento, la edición de London Records del 7” se está subastando en la página RareSoulMan. La puja más alta ya supera los 14.000 euros, y todavía faltan cinco días para finalizar la subasta. Muchos coleccionistas creen que su precio final podría superar los 30.000 euros.

Pero, ¿a qué se debe tanta locura?

El single de Open the Door to Your Heart no es especialmente difícil de poseer. El portal Discogs recoge hasta diez ediciones distintas del vinilo. Lo que hace especial a esta edición en concreto es que se cree que es la única copia que existe de la misma. De hecho, la gran mayoría de coleccionistas dudaba de su existencia. Hasta que este verano un tal Nick W abrió un hilo en el foro Soulsource explicando, como quien no quiere la cosa, que había encontrado una copia. El escepticismo inicial se tradujo en asombro cuando Nick subió fotos del disco y disipó las dudas: era una copia real.

El single que nunca fue

El proceso de verificación en que se convirtió el hilo también ha servido para reconstruir la historia del disco.

Tras convertirse en un éxito en Estados Unidos, London Records iba a editar el single en el Reino Unido. Cuando ya estaba fabricado, sin embargo, EMI ganó los derechos de la canción y obligó a London a destruir el lote. Pero hubo una copia que sobrevivió.

“Lo que puedo decir es que el disco pertenece a una gran colección de singles de 7" que compré de la herencia de un empleado de la planta de prensaje Decca fallecido”, explicaba Nick W en el hilo de Soulsource. “Ese tipo debió pispar una copia de la fábrica el día que se prensó, volvió al día siguiente al trabajo y descubrió que habían destruido el lote”, decía el también coleccionista Pete Smith este verano en The Guardian. Probablemente, London fundió todas las copias antes de que lo editara Stateside unas semanas después sin que nadie fuera consciente de que una copia había salido de la fábrica.

El disco permaneció cerca de cinco décadas en la oscuridad, sin ser escuchado ni una sola vez. “Diría que ese empleado no era un coleccionista como tal, sino que simplemente se llevaba aquellos que podía, almacenándolos intactos durante décadas”, decía Nick en el foro. Paralelamente, los coleccionistas alimentaron su leyenda, sin que nadie llegara a verlo nunca. La sorpresa cuando se confirmó la veracidad de la copia fue mayúscula.

“Coleccionistas curtidos han vertido lágrimas al verlo”, escribió Smith en el foro. “Es el disco de soul más raro de todos los tiempos”. John Mansip, responsable de RareSoulMan, la página que subasta el disco, se expresa en términos similares: “No solo es el 45 de soul más importante que nunca ha salido al mercado británico, sino, probablemente, el disco más excitante que he tenido delante en toda mi carrera como vendedor”. Una excitación por lo que alguien probablemente acabará pagando más de 30.000 euros.

La (i)lógica coleccionista

¿Tiene sentido pagar tanto dinero por un vinilo? Desde la perspectiva puramente racional, es evidente que no. Más aún si tenemos en cuenta que, en este caso, cualquiera puede hacerse con una edición americana por unos 15 euros. O, ya puestos, escucharlo en YouTube. Claro que, entonces, tampoco nadie iría a los campos de fútbol y se quedaría en casa viendo el partido por la tele.

La cultura popular suele representar al coleccionista de discos como un ser antisocial y desequilibrado, como si más que de una afición se tratara de un desequilibrio psicológico. Ahí está el Rob Gordon de “High Fidelity” como paradigma de ello. Pero los motivos del coleccionista son tan válidos como los de cualquiera. En su libro The Recording Angel: Music, Records and Culture from Aristotle to Zappa, Evan Eisenberg describía los cinco más importantes: la necesidad de preservación, la necesidad de comprender la belleza, la necesidad de distinguirse, la necesidad de tender puentes con el pasado y la necesidad de impresionar a los demás. Es decir, inquietudes no demasiado alejadas de las del común de los mortales. Solo que están enfocados a una causa muy particular.

Casos como el de la subasta de Open the Door to Your Heart invitan a la demagogia: “Alguien acabará pagando una cantidad superior al salario medio anual en España por un pequeño trozo de plástico”, pensarán algunos. Pero, en el fondo, toda forma parte del mismo desequilibrio consumista. Y estas fechas no son, precisamente, las más idóneas para ir apuntando con el dedo.

¿Tiene sentido pagar tanto dinero por un vinilo? No, si tenemos en cuenta que podemos escucharlo en YouTube. Claro que entonces tampoco iría nadie a los campos de fútbol...

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