Historias

iJorobas, o como los smartphones arruinan nuestra postura... y emociones

Los jóvenes de hoy tenemos espaldas de ancianos

Los smartphones no solo han cambiado la manera en que vivimos. También están cambiando nuestro cuerpo.

Estar constantemente bajando la mirada hacia la pantalla de nuestros teléfonos está arruinando nuestra postura. Muchos fisioterapeutas alertan de que ya están diagnosticando en la adolescencia el tipo de jorobas que antes solo se daban en la vejez. Algunos, incluso, le han puesto nombre al fenómeno: iHunch (algo así como iJoroba).

Una mala postura no solo tiene consecuencias físicas, sino también emocionales.

En una columna para el New York Times, la psicóloga especializada en lenguaje corporal y profesora de Harvard Amy Cuddy ha detallado las consecuencias del ihunching en nuestros sentimientos.

Los investigadores han observado que la postura que adoptamos con nuestros teléfonos móviles es similar a la de los pacientes con depresión clínica.

“Cuando estamos tristes, nos encorvamos. También nos encorvamos cuando tenemos miedo o nos sentimos indefensos. Estudios han demostrado que la gente con depresión clínica adoptan una postura que tiene un parecido inquietante con el iHunch”, escribe Cuddy.

Pero nuestra postura no solo es un reflejo de nuestros estados emocionales; también puede provocarlos.

Tal y como explica Cuddy, en un estudio publicado este año en Health Psychology pidieron a un grupo de sujetos que se sentaran en posición encorvada y a otros que se sentaran en posición vertical. Luego les hicieron una simulación de una entrevista de trabajo seguida de una serie de cuestionarios.

Pues bien, comparados con aquellos sentados en posición vertical, los encorvados demostraron una auto-estima y estado de ánimo significativamente más bajos. La postura incluso afectaba al contenido de sus respuestas, siendo estas mucho más negativas.

Un estudio similar publicado por Clinical Psychology and Psychotherapy demostró que una mala postura también puede afectar a la memoria.

En este caso, a los participantes se les presentó una lista de palabras, algunas positivas, y otras negativas. Aquellos sentados encorvados recordaban más las palabras negativas, mientras que los que se sentaban en una postura adecuada no mostraban esta inclinación.

Las malas posturas derivadas del uso de los smartphones pueden provocar negatividad, falta de auto-estima, sumisión, perdida de memória y descenso de la productividad

Cuddy también ha estudiado la relación entre el tamaño de nuestro dispositivo y el nivel de afectación que tiene en nosotros. Cuanto más pequeño sea el dispositivo, más tienes que contraer tu cuerpo para usarlo. Y cuanto más encogida es tu postura, más sumiso te vuelves.

Todo ello puede hacer que nos volvamos menos asertivos y mine nuestra productividad. Lo cual resulta especialmente irónico teniendo en cuenta de que una de las razones por las que nos pasamos el día enganchados a cualquier dispositivo que tengamos a mano es para ser más productivos.

Evidentemente, somos demasiado dependientes de nuestros teléfonos para que, aún siendo conscientes de que existe un síndrome como el ihunching, dejemos de estar pegados a ellos.

Pero no está de más pensar que, cada vez que contestas un whatsapp, no solo estás esculpiendo tu postura física, sino moldeando tus emociones.

[Vía New York Times]

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