Historias

Esto es lo que dicen de ti tus directores de cine favoritos

Descubre tu personalidad oculta según el cine que ves

Todos los días abres el periódico por la misma página, la página del horóscopo, intentando descubrir algo sobre ti mismo, pistas sobre lo que te deparará el futuro. Sin embargo, convencer a tu recia lógica de que absolutamente todos los virgo del mundo van a recibir, a la vez, una inesperada suma de dinero... no es tarea fácil.

Pero tranquilo: estás a punto de descubrir un nuevo método, 100% eficaz, de descubrir aquellos que son tus puntos fuertes y débiles, basado en la lectura de tus gustos. Más concretamente, en tus películas favoritas.

Estos son los doce signos del zodiaco cinematográficos. Porque el cine que ves dice más de ti de lo que puedes imaginar.

Si te gusta Sofia Coppola:

Hubo una época en la que tu película favorita fue Amélie, la chica del vaso de agua de Renoir era tu avatar, y tu estado de MSN decía algo así como: “sin ti las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer”.

Era la época en la que escribías poesías baratas y le hacías fotos a tus pies. Porque eras, y eres, una chica sensible que se fija en los detalles. Esos detalles que crees que nadie más que tú ve.

Sientes que el mundo es tu ostra y buscas a otra perla perdida con la que poder abrirla para que se ventile un poco. Por eso a menudo te sientes melancólica. Por eso a menudo te pasas las horas mirando por la ventana en bragas. Esperas tener algún tipo de revelación trascendental allí asomada, aunque lo único que has conseguido hasta el momento es que tu vecino voyeur se haga pajas escondido detrás de la cortina.

Si te gusta Woody Allen:

No, no eres ningún intelectual ni tienes un fino sentido de la ironía. Eres viejo y te queda poco tiempo de vida. Woody Allen no hace una película decente desde hace veinte años, así que no nos quedan dudas de que perteneces, en cuerpo y alma, a otra generación. Plantéate ir haciendo testamento para evitarle futuros problemas a tus herederos. Si buscas bien te puede salir muy barato.

Si te gusta David Lynch:

Tu asignatura favorita en el instituto era filosofía y mirabas por encima del hombro a los que decían que era una “paranoia”. En la mesita de noche tienes Así hablo Zaratustra y, aunque nunca has conseguido pasar de la página 10, la intención y las citas de Internet es lo que cuenta.

Para de intentar dejarte tupé a lo Lynch y encontrarás la felicidad. Al menos, por las mañanas a la hora de peinarte.

No lo reconocerás jamás delante de los amigos a los que machacas con teorías sobre Mullholland Drive robadas de foros, pero te alegras de que finalmente no se vaya a hacer el comeback de Twin Peaks. Cuando te preguntan, dices que es tu serie favorita de siempre, pero comparada con las que se hacen ahora te parece secretamente un rollo.

Si te gusta Michael Haneke:

Puede que todavía no lo sepas pero estás profundamente perturbado. Vas al cine a sufrir como alternativa espiritual a la autolesión física. Busca ayuda psicológica antes de que sea demasiado tarde. 

Si te gusta Wes Anderson:

Los manuales sobre cómo ser parisina atestan tus estanterías a pesar de que cuando visitaste la ciudad lo que más te llamó la atención fue que olía mucho a pipí, quieres pensar que de gato.

Te pirran los colores pastel y venderías tu The Wes Anderson Collection al mismísimo diablo -es decir, a cualquier que ose decir que su película favorita es Los Tenenbaums- a cambio de poder mudarte a vivir a los años sesenta. No importa que cada vez que la batería de tu iPhone entre en números rojos, te dé un ataque de ansiedad.

Lleva cuidado con ojo porque perteneces a un grupo de la sociedad en riesgo de padecer una futura enfermedad mental por no poder aceptar que la realidad sea tan insulsa y esté tan mal iluminada comparada con la ficción.

Si te gusta Pedro Almodóvar:

Tu sueño más recurrente es que violas a tu madre. Puede que Almodóvar haya conseguido canalizar sus pensamientos depravados hacia ganar dos Oscars, pero tú, como mucho, acabarás en la cárcel. Ándate con ojo.

Si te gusta Quentin Tarantino:

Durante tu adolescencia te gustaba definirte a ti mismo como un “mafias” por pasar las tardes enteras sentado en un banco con tus colegas hablando como un macarra y comiendo pipas. Ahora nunca lo reconocerías pero, por mucho que presumas de que tu película favorita de entonces era Pulp Fiction, sabes que también te pasabas el día escuchando el primer disco de Estopa.

Nunca has sido un "mafias" y nunca lo serás

Aún te sabes de memoria el discurso de Samuel L. Jackson y fantaseas con soltárselo a los gitanos que te robaban todos los días el dinero del almuerzo, los auténticos mafias. No lo hagas, en la vida real se reirían de ti.

Si te gusta jean-Luc Godard:

Cuando se trata de amor, eres un auténtico coñazo. Te crees muy sentido y especial pero solo eres un cursi. Si quieres que, de una vez por todas, una de tus parejas te dure, aprende a aceptar que sus pedos siempre van a oler mal y que correr de la mano por un museo fuera de una sala de cine es una mamarrachada. Luego no te metas con las fans de Amélie...

Si te gusta Lars Von Trier:

No hay que ser un genio para saber que si tan identificado te sientes con la Trilogía de la depresión de Von Trier  es porque tu mismo tienes una depresión de caballo. Tranquilo, no estás solo. Sabes que todavía hay esperanza para ti porque podría ser mucho peor. Podría, por ejemplo, gustarte Haneke.

Si te gusta James Cameron:

¡Enhorabuena! Eres feliz. En la gran pantalla buscas efectos especiales y croma a cascoporro pero en la vida real te conformas con muy poco. Sofá y manta los días de resaca, pasta con tomate para comer y una pachanguita con los amigos de vez en cuando. Sigue así porque el área de salud mental de la seguridad social ya está demasiado saturado con los fans de Haneke, Von Trier y Wes Anderson.

Si tu signo cinematográfico es Haneke, busca ayuda profesional inmediatamente

Si te gusta Tim Burton:

Estás tan fuera de onda que ni siquiera se te puede considerar vintage. Debido a algún tipo de trauma sufrido durante la infancia te has quedado atrapado en la preadolescencia. La prueba es que tu película favorita sigue siendo Pesadilla antes de navidad, a pesar de estar pagando una hipoteca a treinta años.

Has intentando probar otras cosas pero, aunque vistes entero de negro y te consideras una persona darks, en cuanto te sacan de Disney y Pixar todo te parece una "rayada".

Si te gusta Santiago Segura:

Recibe mis más sinceras felicitaciones por tu mal gusto. Mejor contrata a un profesional para la decoración de tu casa.

Tu futuro está escrito en tus DVD rayados

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