Historias

El extraño caso del hombre que hacía posar a los espíritus

... o William Mumler, el hombre que nos hizo nuestra última foto juntos

Increíble. ¡Un hombre que con su máquina capturaba la imagen de los muertos!

Y lo que es aún más extraño: en la imagen, los fallecidos aparecían abrazados a sus parientes que todavía vivían.

1. No sé cómo pagárselo, señor Mumler

Todos decían que William Mumler no hacía fotografías, sino milagros. Había inventado la fotografía de espíritus alrededor de 1862, cuando publicó una foto en la que aparecía él mismo junto a un primo suyo fallecido hacía 12 años.

Su fama se disparó, amparada en el creciente interés por el espiritismo de la época, que incluía numerosas publicaciones especializadas. De hecho, el término espiritismo, la creencia de que los seres sin cuerpo material pueden entrar en contacto con los seres humanos vivos, fue acuñado en 1857 por el escritor francés Allan Kardec.

La Guerra de Secesión (1861-65) hizo el resto. Numerosas familias estaban perdiendo parientes en la lucha entre Norte y Sur, y muchas deseaban ver por última vez a sus soldados que habían muerto lejos de casa.

Pronto la fiebre espiritista se tradujo en dinero en el bolsillo de Mumler. Cobraba diez dólares por sesión cuando las fotografías tradicionales costaban centavos. Y no garantizaba resultados.

Mumler sentaba en su estudio a las personas interesadas. Les tomaba una fotografía en un momento en el que, lógicamente, no se aparecía fantasma alguno. Pero al revelarla, ahí estaba: el pariente de turno retornado a la vida posando junto al fotografiado.

Con la fama no tardaron en aparecer los enemigos. Uno de ellos, Phineas Barnum, llegó a acusar a Mumler de entrar en las casas para robar retratos tomados en vida que luego usaba para presentarlas como reflejos de espíritus.

2. Un espiritista ante el tribunal

Sin embargo, el hecho que precipitó su final fue que varias personas en Boston, la ciudad donde operaba Mumler, denunciaron haber visto caminando por la calle a personas que el fotógrafo había publicitado como espíritus.

¿Acaso estos falsos-espíritus eran simplemente vivos que habían actuado compinchados con Mumler? También era posible que Mumler se beneficiase de unos rasgos desdibujados en los espíritus de sus fotografías para presentárselos como sus parientes reales a familiares cuyo juicio estaba mermado por la pérdida de un ser querido.

Sea como fuere, Mumler tuvo que irse de Boston. Llegó a Nueva York, donde no era tan conocido. De nuevo, el éxito de sus imágenes le volvió a colocar bajo la lupa, esta vez de la policía, que le tendió una trampa con un agente secreto en 1869. Entonces fue detenido y juzgado por fraude en un proceso que acaparó portadas de prensa.

Mumler resultó absuelto.

No se le pudo probar nada en contra. ¿Eran un fraude sus fotografías? Nadie pudo demostrarlo.

Las condenas no siempre vienen de los tribunales, y la sociedad, que sospechaba de de Mumler, le dio la espalda. Su trabajo era sistemáticamente ninguneado, cuando no rechazado. Dejó de ganar dinero.

3. Nuestra última foto juntos

Aun así, el caso más extraño en la vida de Mumler, su retrato más famoso, estaba por llegar. Siete años después del asesinato de su esposo en 1865, Mary Todd Lincoln, la viuda del presidente Abraham Lincoln, fue a ver, vestida de luto riguroso, a Mumler.

La exprimera dama era una ferviente seguidora de las doctrinas espiritistas y quería tener un último recuerdo junto a su amado Abe.

Mumler aseguró siempre que no reconoció a aquella señora que usó un nombre falso. Sin embargo, la imagen desdibujada que en el revelado sujetaba los hombros de Mary era sin duda la de su marido. ¿Cómo pudo acertar entonces a la hora de hacer su presunto truco?

Mumler murió en 1884, arruinado. Justo antes destruyó todos los negativos que poseía.

Es posible que aquellas imágenes de "espíritus" fueran el resultado de haber insertado en la cámara una placa de vidrio positivada con la imagen del muerto. Mumler habría colocado esa placa "mágica" delante de la placa en la que quedaría reflejada la imagen real del vivo fotografiado en ese instante, logrando así la fusión de imágenes y "dimensiones".

Es posible.

Pero...

... ¿qué es algo tan terrenal como la doble exposición contra el intenso deseo de conexión con un ser querido y perdido para siempre?

 

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