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Historias

El día en que el hip-hop perdió a un visionario de la era Internet

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A$AP Yams: de Tumblr a la eternidad

Franc Sayol

22 Enero 2015 07:00

A$AP Yams no rapeaba. Tampoco producía. Para muchos, era simplemente ese tipo con una marca de nacimiento en la cara que salía en los vídeos de A$AP Rocky. Pero con su fallecimiento este pasado domingo, el hip-hop actual ha perdido una de sus figuras más influyentes.

Del mismo modo que la carrera de Jay-Z no hubiese sido posible sin Damon Dash, la eclosión de A$AP Rocky nunca se hubiera producido de no ser por A$AP Yams. “Rocky es como Luke Skywalker, y yo soy Yoda”, dijo al New York Times. Era un guía y un mentor, además del cofundador y líder de A$AP Mob, probablemente el colectivo de hip-hop más relevante surgido en Nueva York en lo que llevamos de década.

Nacido hace 26 años en Harlem de madre dominicana y padre puertorriqueño, Yams creció obsesionado por el hip-hop. A los 11, sus únicos intereses eran escuchar la radio, descubrir música en Napster y discutir sobre ella en chats. Dejó el instituto y consiguió un puesto de becario en Diplomats Records. Ahí hizo de manager de productores, ayudando a vender su música a raperos. Paralelamente, vendía mixtapes y metía la mano en la caja del Starbucks donde trabajaba. Pero siempre tuvo un plan. A los 17 se tatuó “A$AP” en el brazo. Sabía que quería crear una marca.

Su blog era una mezcla de conocimiento callejero y conocimiento nerd, y eso era lo que lo hacía especial

El primer gran punto de inflexión de su vida fue la creación del Tumblr REALNIGGATUMBLR en 2010. Fue con esa página con la que se convirtió en un creador de tendencias. Gracias a la mezcla de su buen olfato para descubrir nuevos talentos, la recuperación de rarezas del pasado, el escaneo de viejas revistas de hip-hop, las fotos originales y un sentido del humor muy particular, su blog se convirtió en una de las webs más creíbles e influyentes de la red. “Era una mezcla de conocimiento callejero y conocimiento nerd, y eso era lo que lo hacía especial”, decía el propio Yams al New York Times.

Yams no solo utilizó el Tumblr para compartir sus gustos, sino también como estrategia empresarial. En 2011 ya se había ganado una reputación como prescriptor de artistas emergentes. Así que cuando posteó una canción llamada Purple Swag de un rapero de Harlem llamado A$AP Rocky no le sorprendió demasiado que la recepción fuese excelente. Llevaba años trabajando con Rocky, pero escribió sobre él como si no le conociera.

“Llegué al punto en que sabía qué venía a buscar la gente de mí. Ya fuera para saber qué nuevo artista había que descubrir o cuál era la mejor nueva mierda , sabían que podían entrar en mi blog y encontrar algo que no hubiesen visto antes. Una vez había construido esa audiencia, lancé Purple Swag para ver cuál era la respuesta”, recordaba en Complex en 2013. Fue un hit inmediato.


Yams había conocido a Rocky en 2008, y en seguida se dio cuenta de su potencial. Por aquel entonces, Rakim Mayers era un aspirante a rapero que ya había grabado un par de vídeos. Pero su música y estética eran un desastre. Llevaba coleta y no tenía sentido alguno del estilo. Fue tras su unión con Yams cuando llegaron los dientes dorados, la ropa negra y el name-dropping de marcas. Pero, sobre todo, llegó la elección de beats gloriosos.

Pocos meses después de que Peso y Purple Swag se convirtieran en éxitos virales, Rocky firmaba un contrato con Sony que incluía un acuerdo para la distribución mundial de A$AP Worldwide, la compañía que había fundado junto a Yams. Ese éxito no solo fue la validación del talento de Rocky, sino de la habilidad de Yams para filtrar su visión musical tanto a Rocky como a sus fans. Sin saber tocar una nota, Yams no solo había construido a un rapero, sino también a su audiencia.

“Queríamos ser grandes, pero no queríamos hacerlo subiéndonos al carro de la onda de otros. Queríamos entrar en el juego con nuestra propia onda”, decía al New York Times. Lo que surgió fue una fusión poco convencional de la historia del hip-hop, a medio camino entre la herencia de Harlem, las atmósferas nebulosas de Houston y la alta costura. Años atrás, estos cruces genéticos se habrían considerado una herejía en la tradicionalmente hermética escena neoyorquina. Pero Yams se había pasado la infancia descargando música de toda clase de escenas y épocas. Y el sonido del primer rapero que había moldeado no dejaba de ser un producto de ello.


Mientras su carrera profesional florecía, su vida personal era una continua lucha interna. Vivía al límite y no lo escondía



Tras llevar el álbum de debut de Rocky al número 1 de la lista Billboard, Yams repitió el éxito con A$AP Ferg. Trap Lord también se coló en top 10 de la lista e incluyó el hit Shabba, demostrando que la eclosión de Rocky no había sido casual. Ello hizo que cada vez fueran más los raperos emergentes, de Vince Staples a Joey Fatts, que acudían a él en busca de asesoramiento. Había querido ser un ejecutivo influyente desde que era adolescente. Y lo estaba consiguiendo: circulaban rumores de que acababa de lograr un puesto como A&R en Sony.

Pero mientras su carrera profesional florecía, su vida personal era una continua lucha interna. Su adicción a las drogas le había puesto al borde del precipicio en más de una ocasión. Vivía al límite y no lo escondía. En un post de Tumblr publicado el pasado verano reconocía tomar “8 comprimidos de Xanax solo para notar el subidón”. En ese mismo escrito explicaba que había estado en rehabilitación y que quería dar un giro a su vida, alejarse de los clubes, festivales y rodajes de vídeos; cualquier cosa que le pudiera tentar a sucumbir en sus vicios. Su aparición en el vídeo de Multiply, estrenado el pasado octubre, pues, fue un mal augurio.

Con la muerte de Yams -en circunstancias no reveladas-, el hip-hop ha perdido algo más que un aspirante a magnate. Era un visionario que creaba tendencia. Alguien que entendió las reglas que impuso Internet y les sacó el máximo partido. Alguien que no tenía espacio y se le creó él mismo. Pero por encima de todo, ha perdido un apasionado de la cultura hip-hop. Alguien que dedicó su vida a estudiar el género y que luego utilizó su conocimiento para que un puñado de sus amigos se convirtieran en estrellas. Sin él, A$AP Rocky nunca hubiese sido como es. Y el hip-hop de la era Internet, tampoco.


A$AP Yams no tenía sitio en el hip-hop, así que utilizó Internet para creárselo a su medida






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