Historias

Todas las mentiras que contamos, según un detective privado

6 relatos crudos de un detective en Barcelona

Por ambición o por pasión, todos mentimos. Pero vivir en una mentira es agotador, y el detective privado lo sabe. Su trabajo consiste en ver, grabar y fotografiar todas las verdades que el mentiroso deja al descubierto cuando se relaja, cuando cree que nadie le ve.

Queríamos acercarnos al lado más sincero y crudo de la gente: sus mentiras. Así que hemos hablado con José María F. Abril, detective privado en Barcelona desde hace más de 40 años y director de la agencia Abril Detectives.

Desde un pequeño engaño de pareja hasta una mentira que dura toda la vida, todo lo que vas a leer a continuación son casos reales.

1. Estafadores de seguros

Hay gente que se dedica a vivir exclusivamente de las estafas al seguro. Investigar estos timos es el encargo más corriente del detective privado actual. Por ejemplo:

«Un hombre sufrió una luxación en la pierna hace un tiempo, y le asegura al médico que aún no puede ir a trabajar. Aunque el médico cree que está perfectamente, el hombre sigue cojeando, así que nos piden que lo investiguemos. Lo tenemos grabado jugando un partido de fútbol e incluso metiendo algún gol».

Si es cierto eso de que "se pilla antes a un mentiroso que a un cojo", un mentiroso cojo no podía llegar muy lejos.

2. Infieles y otros amantes mentirosos

« Antes, el 80% de casos que investigábamos eran familiares, pero porque antiguamente el adulterio era ilegal en España. Ahora hay un motor más económico que pasional: un marido que finge no tener ingresos para dejar de pasarle la pensión a su ex mujer, y nosotros descubrimos que en realidad tiene más dinero del que dice ».

Es un clásico de las películas: el detective escondido en su coche ve cómo un marido descarriado le pone los cuernos a su mujer. En la vida real, eso ya no se lleva tanto. El detective no trabaja gratis, y un marido infiel no merece que inviertan dinero en él.

Aunque todos hemos tenido una edad tonta, a veces los hijos se pasan de la raya

3. Adictos a todo

«Hace poco, vino un señor que no entendía por qué cada vez tenía menos dinero. Empezamos a seguir a su mujer, una ama de casa que iba a comprar al mercado cada dos días. Descubrimos que, de camino, se paraba en cada bar a jugar a las tragaperras y se gastaba 200€ antes de llegar al mercado. Las tragaperras son muy peligrosas».

La ludopatía de esta mujer es solo un tipo de adicción. Luego están los maridos que no pueden parar de contratar prostitutas y, por supuesto, los adictos a las drogas.

Ahí llegamos a otro de los encargos habituales de un detective: padres que quieren saber qué les pasa últimamente a sus hijos.

4. Hijos que se meten en líos

«Aunque todos hemos tenido una edad tonta, a veces los hijos se pasan de la raya. Un padre le prohibió a su hijo que bebiera y que fuera en moto, y resulta que iba en moto sin carnet mientras se ponía ciego a beber con sus amigos. Y eso que tenía 14 años.

»Los menores van a discotecas donde no se puede servir alcohol. Pero se sirve alcohol y más cosas, y los chavales salen de ahí muy colocados».

Con los menores, José María es más partidario de hablar con los padres que de denunciar. Pero, si descubre que están metidos en una banda criminal, está obligado a avisar a la policía.

Lo mismo que cuando descubre una secta.

5. Víctimas de sectas

«Una persona, normalmente mujer, desaparece. Nosotros la buscamos, y la localizamos en una secta. Las explotan, pero no siempre sexualmente: los líderes las hacen trabajar para ellos e incluso aportar todo su dinero a la causa. Hace unos años nos infiltramos en una secta, y lo que vimos fue tremendo. Allí sí que había abusos sexuales».

Las sectas tuvieron su época de boom y, aunque ahora aparecen muchas menos, aún las hay. El último caso, recuerda José María, el obispo gallego y líder de secta detenido el pasado diciembre por abusos sexuales.

Aquel señor se cambió de nombre, se quedó a vivir en el pueblo e incluso fue alcalde

6. Mentirosos hasta la muerte

José María lo recuerda como el caso más memorable de su carrera:

«Una mujer nos contrató para encontrar a su padre, que había desaparecido durante la Guerra Civil. Fue muy difícil, porque las partidas de nacimiento habían desaparecido y las iglesias se habían quemado. Pero lo encontramos, y estaba casado y tenía hijos.

»Resulta que había conocido a otra chica durante la guerra y se había olvidado de su familia. Se cambió de nombre, se quedó a vivir en ese pueblo e incluso fue alcalde. Llevamos a la mujer que nos había contratado al pueblo, para que viera a su padre original.

»Cuando la hija vio a ese señor con la garrota, nos dijo que diéramos la vuelta. No quiso hablar con su padre, porque a estas alturas ya no sabía qué decirle. El hombre había cambiado de vida» .

Hace años nos infiltramos en una secta, y lo que vimos allí fue tremendo

Cuando sale del despacho, José María intenta olvidarse del trabajo y volver a ser padre. A veces es difícil, porque su hijo mayor siguió sus pasos y ahora trabaja como detective en su agencia. Su hijo menor le regaló una figurita de Sherlock Holmes, así que parece que es contagioso.

Aunque no le gusta contar estas historias de detectives en casa, admite que es inevitable: un oficio así te cambia la manera de ver a las personas.

Nadie es invisible

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