Historias

Hemos creado el equipo de fútbol más cabrón del planeta

Porque el fútbol no es para repeinados

"Mira, mira, que se van a pegar. Que va a haber hostias".

Si alguna vez viendo un partido de fútbol no has escuchado, pensado o dicho esto, puede que vengas de Marte. En el fútbol, después de los goles, el mayor atractivo es ese instinto primario que lo domina todo.

"El fútbol es un invento post-colonial que sustituye las peleas a cuchillo". Eso dijo una vez Jorge Luis Borges.

Pues quizá no iba desencaminado. Y eso que era ciego.

En PlayGround hemos hecho un equipo que Borges no podría ver pero cuyas patadas y gritos sí podría oír. También podría olerlo, porque la sangre huele mucho.

Indiscutiblemente, Harald Schumacher es nuestro portero.  

Hablamos de un tío que sale del área a partirle las vértebras, tres dientes y dejar inconsciente al delantero rival. Que sea la semifinal de un mundial y lo estén viendo millones de personas no le hizo cortarse demasiado.  

Más tarde sacó una autobiografía en la que hablaba claro sobre sexo, dopaje y otros ingredientes del fútbol. Su equipo, el Colonia, le despidió, y la selección alemana no le volvió a convocar más.

El currículum de Pepe le avala. Al portugués del Real Madrid se le ha ido tanto la olla y tantas veces que ha hecho que se dude incluso de si está capacitado para jugar un deporte en el que hay involucrados seres humanos. Dicen que fuera del campo es un encanto. Si es así, lo compensa todo en el césped.

Hace unos años las neuronas se le pusieron a echar la siesta y trató de patearle la cabeza a Casquero, del Getafe, que estaba en el suelo. Si es un profesional y los futbolistas son compañeros, lo gracioso es imaginar esa misma escena laboral en una oficina e ir al día siguiente como si nada.

Marco Materazzi es conocido por el cabezazo en el pecho que le pegó Zidane. Lo que pasa es que el italiano se pasó el partido preguntándole al francés por su hermana.  

Algunas de las entradas más fuera de lugar de los últimos años son de este animal de 1,93.

En esta defensa no puede faltar Vinnie Jones. Antes de retirarse, el bad boy británico por excelencia ya estaba haciendo películas como Lock, stock and two smoking barrels y Snatch, cerdos y diamantes.

Lesionó de gravedad a varios jugadores y su fama comenzó con un marcaje a la por entonces estrella Paul Gascoigne en el que, además de coserle a patadas e insultos, Jones le retorció los testículos. Las dos caras en la foto hablan por sí solas.

Gascoigne declaró a la prensa: "sentía su aliento detrás de mí. En una jugada se me acercó y me dijo 'soy Vinnie Jones, soy gitano y gano mucho dinero. Te voy a arrancar la oreja con los dientes y la voy a escupir al césped. ¡Estás solo contra mí, gordo!'". Jones llegó a editar un VHS con sus momentos más violentos. Así de macarra era.

Fue el jugador que casi arruina el gol del siglo de Maradona en México '86. Terry Butcher le tiró la última y desesperada patada al Diego aunque no sirvió de nada.

Unos años más tarde, personificó lo que es dejarse la sangre por tu equipo en un Suecia-Inglaterra en el que le abrieron la cabeza y siguió jugando y cabeceando el balón. Al final del partido parece que venía de una matanza de cerdos.

Joey Barton nunca se ha callado casi nada. Ha dicho que Neymar es poco más que una mierda pinchada en un palo o que Thatcher era una bruja. Si quieres seguir el Twitter de un futbolista diferente, él es tu hombre.

Barton lleva unos años estudiando Filosofía, pero es un provocador nato. Sus gestos preferidos van desde meterse con el físico de los rivales, cogerles por el cuello a agarrarse ostensiblemente sus partes para ilustrar sus argumentos.

Su hit fue aquella ocasión en que directamente trató de masajear con sus botas de tacos a un adversario lesionado.

De Roy Keane se acuerda mucha gente. Especialmenteel noruego Haaland, que un día tuvo una idea que podemos calificar de mala tirando a nefasta: lesionar a Keane.

Tres años después, tres, Keane volvió a encontrarse con Haaland. Fue prácticamente el último partido del hombre que osó enfrentarse a este soldado irlandés.

¿Qué sería de este equipo infernal sin Carlos Bilardo? Podríamos decir que suya sería la creatividad, pero lo cierto es que el argentino también es útil por otras cosas.

En su época con Estudiantes de La Plata, se dedicaba a estudiar la vida privada de los rivales para poder insultarles -y desconcentrarles- mejor. Así, era habitual preguntarle a los porteros rivales con quién estaría entonces su mujer. La del portero, no la de Bilardo, claro. De aquel equipo maligno también se dice que era práctica habitual echar arena en los ojos del arquero antes de un córner o clavar alfileres, que Bilardo y los suyos llevaban ocultos, a los adversarios.

Llegamos a la delantera y Hristo Stoichkov tiene un puesto asegurado. Fue el líder del Dream Team de Cruyff y de una Bulgaria en la que prácticamente te echaban si no bebías, fumabas y jugabas a las cartas hasta la madrugada.

En su primer año en el Barça le pegó un pisotón de los que duelen a un árbitro. Enfrente estaba el Madrid y con aquello se ganó el amor eterno de Cataluña. Después, se peléo con casi todo ser vivo. Su juego puede verse desde un doble punto de vista: o jugaba siempre muy enfadado o muy extramotivado.

Mané Garrincha es la magia de este equipo. Su historia es tan mítica como increíble. Con una pierna más grande que la otra, la columna vertebral torcida y fumando desde los 10 años, dicen quienes lo vieron que nunca nadie ha regateado como él. 

Tuvo 14 hijos, uno de ellos un niño sueco concebido cuando el extremo brasileño tuvo una aventura con una local en el mundial de Suecia'58. A los 49 años, la depresión y una cirrosis hepática motivada por su alcoholismo le había destruído completamente. Murió solo y encerrado en la miseria de un sótano, pero en su tumba pone "aquí descansa la alegría del pueblo".

El undécimo líder de este equipazo es Éric Cantona. Además de ser un jugador excepcional, el francés ha continuado yendo de cara también fuera del campo. Es el exjugador de élite que más abiertamente habla de política y desde una óptica abiertamente de izquierdas.

Ha hecho películas de éxito y este año hace 20 que alguien se metió con él a la cara por última vez. Un pobre diablo le insultó a Cantona cuando se marchaba al vestuario y...

Con este equipo, ganar un simple partido de fútbol sabe a poco

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