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Historias

El genio de la droga que fue más listo que Walter White

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Conoce a Matt Bowden, músico freak y genio de las drogas de diseño

Guiem Alba

29 Abril 2015 06:00

Es un músico desastroso, en serio. No solo desafina todas las notas que canta, además se hace llamar Starboy, viste con ropa muy hortera y se define como "viajero interdimensional". Pero, aunque su personaje seguramente nunca cambiará la historia, él ya lo ha hecho.

Detrás de Starboy se esconde Matt Bowden, un neozelandés a quien algunos han llamado "el traficante con misión social" y otros "el padrino de los colocones legales".

El freak retrofuturista es en realidad un genio que concentra todo su talento en un laboratorio de drogas. 


Desde que empezó a producir su propia droga, nunca se ha escondido




Matt Bowden lleva años sintetizando drogas más seguras y menos adictivas, como sustitutos de la metanfetamina, y también ha encontrado los huecos legales para venderlas sin acabar en la cárcel.

Una ola de traficantes amateur quisieron vivir su propio Breaking Bad y siguieron el ejemplo de Bowden, así que podría decirse que él es el responsable de que, en los últimos quince años, medio mundo se haya colocado con drogas de diseño.

Pero Bowden es más listo que Walter White: solo así se explica que no haya acabado muerto ni en la cárcel. Desde su laboratorio, llamado Stargate International, defiende la manera más eficiente de que nuestras sociedades se relacionen con la droga.

A principios de los 2000, Matt Bowden y Kristi, su novia, estaban enganchados a la metanfetamina, que consumían de la manera más peligrosa, inyectada.

En esta situación límite personal, Bowden vivió la muerte de varios conocidos y la sobredosis de su primo, por lo que su prioridad fue buscar algo que le sacara del pozo de la adicción. Entonces conoció la benzilpiperazina (BZP), el sustituto perfecto.


Matt Bowden, "el traficante con misión social", tenía sus propios intereses




La BZP permitía mantenerse despierto, y además producía poca resaca, poca adicción y pocos riesgos. Matt y Kristi empezaron a utilizarlo como sustituto a su adicción.

Había algo más. La BZP no era ilegal, por lo que se podía producir y vender sin problemas. Bowden no perdió la oportunidad y empezó a vender en Nueva Zelanda. Muchos freaks de otras partes del mundo empezaron a imitarle.

Todo el mundo quería diseñar su propia droga alegal.


El BZP produce poca resaca, poca adicción y pocos riesgos




¿Quién no ha fantaseado alguna vez con ser narcotraficante? Además del encanto de la vida mafiosa, los beneficios son obvios: la gente nunca para de drogarse, así que siempre hay mercado y siempre hay dinero.

La parte mala de traficar con drogas es que puedes acabar en la cárcel, y ahí es donde está la importancia de Matt Bowden.

Bowden trabaja en un laboratorio, junto a cinco químicos que sintetizan la droga. El resto del tiempo, lo pasa o bien tocando la guitarra disfrazado en un escenario, o bien en el despacho de algún político.

Desde que empezó a producir y vender las 'party pills', el nombre comercial del sustituto para la metanfetamina, nunca se ha escondido. Al contrario, ha dado la nota con su personaje Starboy siempre que se ha presentado la ocasión.

Matt Bowden presionó al gobierno de Nueva Zelanda para que cambiara su política antidroga, y lo consiguió.


El freak retrofuturista es en realidad un genio con un laboratorio de droga




Cuando fabricas drogas de diseño, te dedicas a encontrar sustitutos para drogas comunes que aún no hayan sido estudiados y prohibidos por el gobierno. Y, cuando los prohíben, tienes que buscar otros sustitutos para mantener el negocio a flote.

Prohibir una droga es motivo para que aparezca otra, así que puede decirse que son los mismos gobiernos los que provocan que nuevas drogas aparezcan y se multipliquen por todos lados.

El gobierno neozelandés supo ver que es imposible cortar el suministro de drogas, así que apostó por reducir el daño. En 2013, Nueva Zelanda creó la primera ley del mundo para regular las drogas recreativas.

Y Matt Bowden, el hombre que había movido los hilos, se frotó las manos.

La nueva ley implicaba que las empresas que probaran la pureza y la seguridad de su material podrían producir y vender la droga.

Era la jugada maestra de Bowden. En primer lugar, la calidad y la legalidad de su producto le servía para asentar su imagen de "traficante con misión social".

Pero, además, gracias a la larga experiencia de su laboratorio, consiguió fabricar droga de mayor pureza y ganar una ventaja competitiva sobre el resto de colgados amateur que sintetizaban droga mal cortada.

Sí, es un músico freak y desastroso. Pero Matt Bowden tiene más de genio que de freak y, como todo empresario, siempre se movió por intereses. Por suerte, su negocio implicaba revolucionar la manera en que vemos el mercado de la droga.



Si eres un visionario, ¿puedes ser héroe y también villano?



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