Historias

Cuando el fracaso es inspirador: 5 casos en los que la caída se convirtió en éxito mundial

Nos aterra fracasar, pero en la vida muchas veces hay finales felices: Steve Jobs, Albert Einstein o Stephen King dieron un valiente salto al vacío. Lacoste te trae este contenido

En estos tiempos, el fracaso no es una opción. Fracasar significa una especie de estigma, una vergüenza: fracasa el que no encuentra trabajo y debe emigrar para buscarse un futuro quizá peor, y fracasa el que no cumple sus sueños; fracasa el que pierde el trabajo y el que no se abre camino entre la jungla de talentos; fracasa el que no se hace millonario al instante. No hay término medio para el mérito en estos tiempos, estamos en la cultura del todo o nada, la de pisar o ser pisado. Por eso, las historias de vencedores nos resultan más edificantes que las de los fracasados, por mucho que sus caídas hayan sido gloriosas. En su recomendable libro “Gloriosos Fracasos”, el escritor Paul Collins retrata perfiles de personajes olvidados de la historia que aspiraron a los sueños más altos y murieron en el olvido, sin haber alcanzado sus metas. Por ejemplo, está John Banvard, un hombre que intentó hacer una pintura al óleo de 1.500 metros de longitud que retratara un tramo entero del río Mississippí, y que incluso llegó a ser recibido en audiencia por la reina Victoria de Inglaterra (pero murió en la ruina). O el de George Psalmanazar, un extravagante personaje que deambulaba por el Londres del siglo XIX que aseguraba provenir de la isla de Formosa (la lejana Taiwan), y que incluso llegó a dar clases de un idioma “formosano” completamente inventado.

Pero estos fracasos, tan poéticos, no nos inspiran. En la actualidad, sólo se aceptan las historias de superación (tan entroncadas en la cultura de la autoayuda). No se trata de fracasar gloriosamente, sino de superar el fracaso inicial para escalar hasta las cumbres del éxito masivo. A diferencia del pintoresco John Banvard, los fracasos que nos inspiran son casos como estos. Casos en los que un estrepitoso fracaso ha sido superado por un verdadero y valiente salto al vacío.

1. Albert Einstein

Es sabido que Einstein no aprendió a hablar hasta que no cumplió los cuatro años. Sacaba malas notas en el colegio, no supo leer hasta que no tuvo siete años, y sin embargo su cerebro privilegiado para las matemáticas y la abstracción concibió la teoría general de la relatividad, que configura nuestra visión del mundo moderno, establece el marco para las nuevas leyes de la física, está en la base de una teoría mucho más sólida de la cosmología y le procuró, además, el premio Nobel en 1921.

2. Stephen King

Ahora, los libros de Stephen King se venden como rosquillas, y él escribe novelas de 1.000 páginas como si tuviera un procesador de textos con vida propia, pero el manuscrito de su primera novela, la hoy célebre “Carrie”, traducida a tres millones de idiomas y dos veces versionada en el cine, fue rechazada por 30 editores. Quiso arrojarla al fuego, como ordenó Kafka que se hiciera con sus manuscritos, pero su mujer rescató la novela y le sugirió que lo intentara una vez más. Salió bien y entonces pudo cambiar la roulotte por su mansión en Maine.

3. Steve Jobs

Fundó Apple a finales de los 70 para diseñar ordenadores y en 1985 le echaron de su propia empresa. El Consejo de Administración estimó que lo mejor para Apple era que Steve Jobs se fuera lejos y, humillado, tuvo que invertir su dinero en otra parte. Lo hizo en Lucasarts, donde amasó una fortuna que le permitió recomprar su parte de Apple cuando la empresa estaba en quiebra, dominarla, reflotarla y convertirla en una de las principales empresas informáticas de la historia. En su particular venganza contra sus ex socios inventó algunos de los artilugios que rigen el mundo.

4. Thomas Edison

Edison está considerado el principal inventor de todos los tiempos, un hombre que amasó millares de patentes, pero que no alcanzó su cumbre hasta que no le dio forma definitiva a la bombilla eléctrica (y al gramófono). Gracias a él tenemos un sistema para iluminar las casas y para escuchar música, aunque para inventar la bombilla necesitó hasta 9.000 experimentos. Su frase más célebre es: “No he fracasado, sólo he descubierto 10.000 maneras de hacer las cosas mal”.

5. J.K. Rowling

Hasta 12 editoriales rechazaron la primera novela de la serie “Harry Potter”. Nadie se fiaba de una mujer divorciada, al borde de la ruina, que traía bajo el brazo una novela para niños sobre una escuela de magos. Pero a la que Bloomsbury le dio una oportunidad, empezó a llover el dinero: es la mayor franquicia de todos los tiempos, una mina de oro.

Atrévete a dar el salto, #livebeautifully

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