Historias

Un psiquiatra forense ha inventado el termómetro de la maldad

Michael Welner lleva una década trabajando en el Índice de Depravación

Imagen de cabecera de David Fischer

Hay un hombre en Estados Unidos que dice conocer como nadie a los criminales más violentos de su país.

Ha entrevistado a muchos, asegura entenderlos como pocos. Hablamos del psiquiatra forense Michael Welner, un doctor famoso y polémico en su especialidad.

Welner suele participar como perito en muchos juicios, casi siempre a favor de la acusación. Se le conoce por afirmar que algunos de los criminales más crueles y mediáticos de las últimas dos décadas están cuerdos. Que la maldad no está sujeta a la locura como muchos intentan argüir.

La maldad, según Welner, puede medirse

Cuando sucede un crimen horrible en Estados Unidos, muchos medios de comunicación, como la CNN, llaman a Welner para que hable en directo, para que arroje luz sobre las incomprensibles mentes criminales.

Cuando no se está preparando informes para juicios, Welner se dedica a algo tan sorprendente como ambicioso.

Desde hace más de una década, este psiquiatra ha dedicado montones de dinero de su propio bolsillo –y muchas de sus escasas horas libres– a financiar una investigación que le permita estandarizar y cuantificar la maldad humana.

Welner está creando un Índice de la Depravación.

¿Qué es más perverso, una violación o un homicidio perpetrado para robar?

Todo empezó cuando este psiquiatra se dio cuenta de algunas de las incongruencias del sistema judicial de Estados Unidos:

¿Por qué algunos crímenes son calificados como más terribles que otros? ¿En qué se basa un juez para determinar que algo se ha cometido con alevosía? ¿Qué son, en realidad, las circunstancias agravantes?

El lenguaje judicial norteamericano diferencia crímenes con palabras como: atroz, cruel, vil y depravado. Estas palabras vagas, y expresiones como "crueldad extrema" o "particularmente vicioso" son pronunciadas por muchos jueces cuando alargan las sentencias o condenan a muerte.

La maldad, mal medida y cuantificada, decide sobre la libertad de miles de presos en su país.

¿Y si pudiéramos cuantificarla de forma más objetiva?

Joffrey, personaje de Juego de Tronos.

Welner aplica la lógica: si hay crímenes más atroces y crueles, significa que otros no lo son tanto. Sin embargo, no existe ninguna forma de medir la atrocidad sin caer en un laberinto moral.

¿Qué es más perverso, una violación o un homicidio perpetrado para robar? La maldad extrema varía para cada uno de nosotros.

Debido a que todos somos humanos, y los jueces y jurados también lo son, Welner concluyó que el Índice de la Depravación es necesario para valorar los actos malvados sin que las vísceras ni los sentimientos intervengan.

Después de una exhaustiva investigación de cientos de casos, Welner y su equipo consiguieron hacer un inventario de 25 elementos que indicarían que un crimen es depravado o malvado.

Por ejemplo: agonía prolongada de la víctima, tortura psicológica, la búsqueda de la fama o convencer a otros de participar en el crimen.

Charles Manson.

¿Cómo lo está haciendo? ¿Cuál es su método? Además de la investigación de casos y las entrevistas con otros psiquiatras y criminólogos, Welner y su equipo están utilizando una encuesta.

A través de la web oficial del Índice de Depravación, cualquier persona puede calificar la maldad de una serie de crímenes. Sólo se tarda media hora en hacerlo.

Más de 40.000 personas han participado en este estudio que pretende beber del sentido común, de la sabiduría colectiva.

Se espera que a finales de año, el equipo valide todos los datos recopilados y este termómetro de la maldad pueda empezar a ser consultado y utilizado en procedimientos penales.

Hannibal Lecter.

La intención de Welner es mejorar el sistema judicial, aliviar el hacinamiento de las prisiones, ayudar a discernir qué presos merecen una libertad anticipada y cuáles no. 

El Índice de Depravación también serviría para luchar contra el racismo: Welner sabe que en Estados Unidos las personas negras reciben sentencias más largas que las blancas debido a los prejuicios raciales.

Sin embargo Welner y su equipo se enfrentan a buena parte de la Academia y a toneladas de escepticismo.

Desde que Freud fundó el psicoanálisis, el comportamiento humano se comprende como algo incierto: si el crimen también brota del inconsciente, es un rompecabezas sin solución.

Muchos dirán que las intenciones de Welner son buenas, pero que su intento será en vano.

Quizá Welner sea demasiado optimista. Quizá su intento, aunque insuficiente, sea un paso más hacia una justicia más justa. La complejidad del comportamiento humano le reta. Mientras tanto, él se muestra confiado.

¿Iluso o pionero?

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