Historias

El día en que Instagram se convirtió en un enorme mercado negro

La venta de droga en Internet no se limita a la Deep Web: Instagram se ha convertido en la herramienta favorita de miles de camellos

Internet es un gran mercado global. También para la droga. Páginas como Silk Road ofrecen cualquier sustancia que uno pueda imaginar. Pero el narcotráfico en la red no es solo cosa de la Deep Web. Algo parecido ocurre en Instagram, justo al lado de las fotos de tus últimas vacaciones.

Utilizando las palabras clave adecuadas, cualquiera puede encontrar centenares de proveedores de marihuana, MDMA o drogas de prescripción médica como Xanax. El procedimiento está lejos de ser discreto. Camellos con nombres de usuario como "igotit4cheap" o "kushishere" postean fotografías de los productos que ofrecen. Los clientes los buscan a través de hashtags y el trato se cierra a través de mensajes directos, e-mail o Kik, una plataforma que permite mandar mensajes de textos sin compartir información personal ni el número de teléfono. Los pagos se realizan a través de PayPal o Western Union, y una vez llega el dinero, el camello envía el paquete por correo regular. Así de fácil.

Un problema muy visible

El problema viene de lejos. El pasado año Instagram bloqueó diversos hashtags de las búsquedas específicamente conectadas al tráfico de drogas. Pero debido a las infinitas nomenclaturas de las drogas y a la falta de constancia de Instagram, el mercado sigue tan activo como siempre. Si se introduce el hashtag #weed4sale, por ejemplo, aparecen cerca de 2.000 publicaciones.

Pero, un momento. ¿De verdad hay gente tan estúpida para utilizar sus smartphones para vender droga a la vista de todos? ¿A caso conectarte a Internet desde el móvil no te hace instantáneamente geolocalizable? Así es. Utilizar un teléfono convencional es arriesgado, y por ello los camellos profesionales utilizan otras herramientas, que permiten ejecutar la aplicación de un modo no rastreable.

Así, los camellos 2.0 han descubierto que pueden mover sustancias ilegales sin prácticamente ninguna posibilidad de ser descubierto. ¿Para que esconderse en la Deep Web si puedes utilizar una app con más de 200 millones de usuarios?

Más allá de la droga

La pregunta es ahora qué planea hacer Instagram para poner freno al problema. De momento, parece fiarlo todo a que sean los propios usuarios los que denuncien este tipo de actividades cuando se topan con ellas. Por lo demás, la compañía suele remitirse al punto número 3 de sus Normas comunitarias: "...no es posible ni está permitido realizar transacciones con bienes regulados en nuestra plataforma. Si tus fotos o vídeos promocionan la venta de bienes o servicios regulados, incluidas armas de fuego, alcohol, tabaco, medicamentos con receta médica o productos para adultos, asegúrate de cumplir la legislación y anima a los demás a hacer lo mismo". Esto es como salir a la calle y pedirle a los carteristas que dejen de robar carteras. Simplemente, no funciona.

La cuestión de fondo es especialmente compleja porque implica el debate sobre si la redes sociales deben ser responsables del uso que hagan sus usuarios de ellas. ¿Deberían ser ellas las que persigan y censuren el contenido inapropiado? ¿Deberían vigilar todo aquello que se comparta en ellas? En cierto modo, es la misma discusión a la que se enfrentan foros como Reddit o 4Chan en cuestiones como el porno de venganza. En todo caso, lo que vuelven a demuestrar ambas problemáticas es que, a medida que surgen nuevas herramientas tecnológicas, el hombre siempre encuentra la manera de hacer un uso fraudulento de las mismas.

(*) Fuente: drugabuse.com

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