Historias

Estas etiquetas revelan las tragedias detrás de la ropa que llevamos

“La etiqueta no cuenta toda la historia”

Cuando compramos ropa rara vez nos fijamos en la etiqueta. Nos fijamos en el diseño, en el tacto y en el color. Pero, sobre todo, nos fijamos en el reflejo del espejo del probador. Es decir, lo único que importa somos nosotros.

Miramos la etiqueta cuando toca poner la prenda en la lavadora. O cuando queremos saber si su precio está justificado. Pero nunca nos paramos a pensar en los mensajes que esconde. En qué significan realmente esos “Made in Vietnam”.

Y no lo hacemos porque no queremos saberlo. Por mucho que seamos conscientes de las injusticias —económicas y humanas— que implican las leyes del mercado de la moda masiva, preferimos mirar hacia otro lado.

Mucha de la ropa que llevamos está manchada de lágrimas. Pero preferimos seguir pagando menos para lucir más. Comprar ropa es casi siempre un acto de narcisismo. Pero no por ello deberíamos dejar la empatía de lado.

Y esto es justamente lo que intenta la nueva campaña de Canadian Fair Trade Network. Porque si las etiquetas realmente contaran las historias que esconden esas prendas, probablemente nos costaría más ponérnoslas.

100% algodón. Hecho en Sierra Leone por Tejan. Las primeras veces que tosió sangre se lo ocultó a su familia. No podían permitirse tratamiento médico y no podía arriesgarse a perder su trabajo en la plantación de algodón. Cuando un día tuvo convulsiones ya no podía ser ignorado. El diagnóstico fue intoxicación por pesticidas. La falta de ropa de protección adecuada le ha provocado leucemia a la edad de 34 años. Tiene dos hijas. Una de ellas empieza a trabajar en la fábrica el próximo año. La etiqueta no cuenta toda la historia.

100% algodón. Hecho en Bangladesh por Joya, quien dejó el colegio a los doce años para ayudar a su recién enviudada madre a sacar adelante a sus dos hermanos. Su padre murió cuando se declaró un incendio en la fábrica de algodón donde trabajaba. Ahora ella trabaja en el edificio de enfrente de la fábrica quemada. Un recordatorio constante de los riesgos que asume todos los días. La etiqueta no cuenta toda la historia.

100% algodón. Hecho en Camboya por Behnly, de nueve años. Se levanta a las 5.00 de la mañana cada día para llegar a la hora a la fábrica de tejidos donde trabaja. Cuando sale de casa es de noche, y cuando llegue también lo será. Lleva ropa ligera porque la temperatura en la sala donde trabaja alcanza los 30 grados. Su nariz y su boca se llenan del polvo de la habitación. Ganará menos de un dólar por pasar un día asfixiándose lentamente. Una máscara le costaría 10 céntimos a su empresa. La etiqueta no cuenta toda la historia.

[Vía AdWeek]

 

Es más fácil desnudar el cuerpo que las emociones

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar