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Historias

Las fotografías más valientes del año son estas postales del horror de Sudán

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Adriane Ohanesian lleva seis años capturando las consecuencias de los confictos armados en África Oriental

PlayGround

10 Mayo 2016 17:10

El 4 de abril de 2014, un policía afgano abrió fuego contra el coche en el que viajaba la fotoperiodista Anja Niedringhaus, quién se encontraba cubriendo las elecciones presidenciales del país. Niedringhaus murió en el acto.

Ese mismo año, la International Women's Media Foundation puso en marcha el premio Anja Niedringhaus de Valentía en Fotoperiodismo.

Un premio que, este año, ha recaído en la fotoperiodista americana Adriane Ohanesian.

Establecida en África Oriental, Ohanesian lleva años cubriendo la guerra civil de Sudán del Sur, así como los conflictos de Somalia, Burundi y Darfur.

En Sudán, la guerra civil se ha cobrado decenas de miles de víctimas desde que estalló en 2013. Tanto las patrullas gubernamentales como las milicias insurgentes están implicadas en todo tipo de atrocidades. Durante los últimos seis años, Ohanesian ha captado las consecuencias de este horror con su objetivo.

“A nivel personal, siento una cierta responsabilidad porque la gente de Darfur me ha permitido entrar en sus vidas y me ha mantenido segura en su violenta patria”, ha dicho Ohanesian a Time tras saber que había ganado el premio. “Prometí a la gente que he conocido que haría todo lo que estuviera en mis manos como fotógrafa para revelar lo que sigue ocurriendo en las comunidades aisladas esparcidas por Sudán. No puedo hacer que a la gente le importe, pero puedo enseñarles por qué creo que debería importarles”.

A continuación te dejamos con algunas de las fotografías que le han valido el premio.

Miembros del grupo rebelde Movimiento de Liberación de Sudán defienden una montaña de las fuerzas del gobierno sudanés en Darfur Central.

Centenares de mujeres y niños buscan refugio de los bombardeos de las fuerzas del gobierno en una cueva a las afueras de la ciudad de Sarong, en Darfur Central.

Adam Abdel, de siete años, sufrió quemaduras de gravedad cuando una bomba lanzada por un avión Antonov del gobierno sudanés cayó al lado de su casa familiar en Burgu, Darfur Central.

El Movimiento de Liberación de Sudán, liderado por Abdul Wahid, escala hacia la línea del frente en el último territorio controlado por los rebeldes en Darfur Central.

Mujeres del poblado de Golo se despiertan por la mañana en la ladera de una montaña en la que duermen a las afueras de Kome, en Darfur Central.

El pasado 16 de diciembre, soldados del MLPS saquearon y quemaron las casas de los Nuer en el vecindario Munuki West de Juba, la capital de Sudán del Sur.

A primera hora de la mañana, dos hermanas se despiertan en la cueva dónde duermen junto a centenares de otras personas cuyos pueblos han sido destruidos o que buscan refugio de los bombardeos, en las afueras de Sarong, en Darfur Central.

Mujeres y niños se sientan fuera de la cueva a la que han huído para escapar de los bombardeos de las fuerzas del Gobierno en los territorios de Darfur Central controlados por los rebeldes.

Civiles huyen de sus casas con las pocas pertenencias que pueden cargar, mientras miembros del Ejército de Liberación de Sudán se dirigen al frente en Darfur Central.

Una madre que ha huído de la guerra en Yemen con sus tres hijos, reconforta a su bebé, que está enfermo y no tiene acceso a medicamentos en el campo de refugiados de Obock, Djibouti.

Hombres que se cree que pertenecen al Al-Shabab sentados en una calle tras ser arrestados por la Inteligencia Nacional Somalí durante una operación de acordonamiento y búsqueda en Mogadiscio.

Esperando a ser introducidos clandestinamente en Yemen en barco, y así poder, eventualmente, llegar a Arabia Saudí en busca de trabajo, migrantes etíopes viven bajo un árbol en las afueras de Obock, Djibouti.

Un cuerpo se descompone en descampado cerca del pueblo abandonado de Koi, que fue atacado y quemado por las fuerzas gubernamentales una semana antes en Darfur Central.

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