Historias

El ladrón ermitaño que sobrevivió 27 años completamente solo en un bosque

Christopher Knight vivió en absoluta soledad durante casi tres décadas. Ahora ha explicado su historia

La historia está llena de personas que lo dejan todo para irse a vivir en la más profunda soledad.

Según The Guardian, hay tres motivos por los que la gente decide hacerse ermitaña: por motivos religiosos (como hicieron Jesús, Mahoma y Buda), para huir de una situación dramática (como el “ Tarzán de Vietnam”) y para sentir una liberación artística (como dijo el historiador Edward Gibbon: “la soledad es la escuela de los genios”).

Pero cuando Christopher Knight se fue a vivir al bosque, no lo hizo por ninguno de estos motivos. A los 20 años, trabajaba en la instalación de alarmas del hogar y coches cerca de Boston, Massachusetts. Su vida funcionaba a la perfección. Tenía familia y un sueldo digno a final de mes. Por eso nadie entendió por qué huyó de la civilización.

“No puedo explicar mis acciones. No tenía ningún plan cuando me fui. No estaba pensando en nada, solo lo hice”.

Sin pensárselo demasiado, cogió el coche y viajó durante días, hasta que llegó al norte de Maine, la ciudad en la que había nacido. “No se lo conté a nadie. No tenía ningún gran amigo ni me interesaban mis compañeros de trabajo”. Tras ver el hogar en el que se crió por la ventanilla, se despidió de su antigua vida y se marchó para no volver.

Ya en mitad del bosque, tras introducirse en varias carreteras comarcales, aparcó el coche y lanzó las llaves lo más lejos que pudo. “El coche no me era de ninguna utilidad. No me quedaba gasolina y estaba a cientos de kilómetros de la estación de servicio más cercana. Probablemente siga allí enterrado”.

Knight ve ese gesto como la verdadera ruptura con la civilización. Su coche era lo que más caro le había costado nunca, y con él podía haber tenido un método de escape por si su estrategia no salía bien. Al dejarlo atrás, se condenó a vivir de la naturaleza.

Así, Knight comenzó a vivir de la naturaleza que le rodeaba. Intentó cazar, cultivar y alimentarse de los recursos básicos. Mientras tanto, caminaba sin rumbo, sin saber dónde estaba y tan solo sabiendo que quería ir hacia el sur. Tan hacia el sur como pudiera. Pero solo contaba un poco de roba de abrigo como protección y algunas herramientas que le servían de ayuda, por lo que los primeros meses fueron un calvario para él.

Pronto entendió que moriría si seguía así. Knight no podía vivir de las bayas de los árboles toda su vida. Y su poco nivel para cazar y obtener recursos, sumados al pobre territorio en el que se había instalado, le condenaban a una muerte segura. De este modo, acabó tomando la decisión que le condenó 27 años después de salir hacia el bosque:

Robar.

Como experto en alarmas y sistemas de seguridad, Knight sabía que podía colarse en casas y coches con gran facilidad. Así que, cuando el hambre le atacó tanto que temía caer desfallecido, se acercó hacia un pequeño poblado de Maine y saqueó la nevera de varios hogares.

Al principio había tomado esta medida como excepcional, pero acabó desistiendo en su intento de vivir de la naturaleza. Los robos fueron su práctica habitual para sobrevivir durante dos décadas, llegando a instalarse en un bosque cercano para poder cometer hurtos con facilidad. “Todo el mundo tiene patrones, así que me puse a buscarlos y los utilicé para aprovecharme de ellos. El momento ideal era de noche, sobre todo en los días de lluvia”.

Por más que mantuviera un contacto visual con la sociedad, nunca se relacionaba con ellos. De hecho, se escondía en lo alto de una colina y desde allí lo observaba todo, lo que le hizo sentirse aún más solo.

“La soledad incrementaba mi percepción, pero ahí se encontraba lo más difícil: cuando aumentaba mi percepción, perdía mi identidad. No había público, nadie que me observara. No había necesidad de definirme a mí mismo. Me convertí en nadie. En algo irrelevante”.

Knight continuó siendo “Nadie” hasta 2013, cuando le pillaron mientras robaba en un campamento de verano junto a un lago de la zona. Al momento fue acusado de robo y hurto, siendo recluido en la cárcel local. Pero el mundo reaccionó de una manera muy distinta: más de 500 periodistas le pidieron entrevistas, le propusieron hacer un documental sobre su vida y hasta le pidieron matrimonio.

Finalmente, Knight ha contado su historia para The Guardian. Una historia humana en la que no hay héroes ni sabios. Solo un hombre tan real como el resto buscando escapar de una realidad con la que nunca se había mostrado conforme.

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