Historias

Cuando me rompan el corazón, quiero que lo hagan con anestesia general

Oda somnolienta a una vida bajo los efectos de la sedación

(Pinturas de Thomas Saliot)

En la vida hay que sufrir, eso te hace fuerte.

Pues yo no quiero llorar, no quiero tener ansiedad, no quiero pasar miedo, no quiero preocuparme tanto por alguien como para sentir que me asfixio si le ocurre algo malo. Si la vida es un valle de lágrimas, yo prefiero quedarme aquí arriba, en la ladera del valle, contemplándolo muy quieta desde una distancia prudencial. Tranquila, serena, a salvo.

No puedes evitar el dolor, es parte de nosotros, es lo que nos hace personas.

Yo solo quiero dormir y respirar despacito, profundo y en silencio, cada vez que me pase algo malo: cuando me rompan el corazón y no pueda coger aire, cuando me abandone un amigo y solo quede silencio, cuando cometa errores y tenga que pagar por ellos.

Quiero que suceda como cuando entré a quirófano y me inyectaron un líquido mágico que me hizo desaparecer de la faz de la tierra durante un rato de sufrimiento asegurado. ¿No puede alguien dormirnos en esos momentos en los que todo pierde el sentido? ¿No puede despertarnos cuando todo haya pasado?

Si no hubiera momentos malos, no existirían los momentos buenos.

Eso es mentira. Los momentos buenos son buenos en sí mismos, no en comparación con ninguna otra cosa. Nos habéis engañado desde el principio: nos habéis enseñado a sufrir sin montar escándalo, nos habéis dicho que resistir como soldados nos hará crecer, nos hará madurar y nos convertirá en individuos más complejos y perfectos. Más humanos.

Entiéndelo, en el riesgo está la oportunidad. Si no nos arriesgamos a vivir, nunca viviremos realmente.

Yo lo único que quiero es extirpar, como un cirujano, los momentos de mi vida que estén manchados de dolor, de tristeza, de soledad o de angustia. Que venga un anestesista de las desgracias humanas y que me induzca un sueño reparador hasta que pase la tormenta. Solo a veces, solo cuando sea estrictamente necesario. Querer eso también es humano.

Te comprendo, pero solo si estás despierta lo entenderás todo. Hazme caso, tienes que estar despierta. Tienes que estar despierta...

"Vamos, despierta. El doctor ya ha terminado, ¿te encuentras bien?"

Ah... Hola, enfermero. Sí, ahora que abro los ojos, que me siento la respiración de nuevo, lo veo todo claro. No quiero dormir más. Prefiero vivir y que pase lo que tenga que pasar. Pero que no duela mucho, si puede ser.

¿Qué pasaría si eligiéramos la pastilla roja de Matrix?

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