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Historias

Cambiar de casa durante la infancia puede tener efectos psicológicos negativos

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Un estudio señala que mudarse en la infancia o adolescencia puede tener consecuencias adversas

alba losada

14 Julio 2016 14:32

Las mudanzas nunca son fáciles, sobre todo para los más jóvenes. Salir de la zona de confort implica demasiados cambios: abandonar la casa en la que has crecido, un traslado de escuela o instituto, dejar a los amigos y renunciar el lugar que identificas con tus raíces.

En el caso de la infancia y la adolescencia las mudanzas pueden llegar a tener efectos en la salud. Así lo demuestra el estudio 'Los Resultados Adversos vinculados al Cambio de Residencia durante la Temprana y Mediana Edad'

El trabajo, elaborado por investigadores de universidades del Reino Unido y Dinamarca, ha analizado a personas nacidas entre 1971 y 1997, a quienes se les ha hecho un seguimiento desde que tenían 15 años hasta los 40. Todos ellos tienen algo en común: son personas nacidas en Dinamarca y, en algún momento, entre su nacimiento y los 14 años, cambiaron de residencia. De éstos, el 37% se trasladó más allá de las fronteras de su municipio.

Las personas analizadas son de Dinamarca y, en algún momento, entre su nacimiento y los 14 años cambiaron de residencia.

Una vez analizados los datos, los científicos observaron un ligero aumento del riesgo de consecuencias como el abuso de sustancias, las actitudes violentas, la criminalidad, el intento de suicidio e, incluso, la muerte –ya sea por causas naturales o accidente– entre aquellas personas que se habían mudado durante su infancia o primera adolescencia.

El efecto que tiene más probabilidad de generarse es el abuso de sustancias, presente en un 1,32% de los casos, seguido del intento de suicidio, habitual en un 1,21%. Éste tiene más puntos de darse si el traslado tiene lugar entre los 12 y 14 años.

En cuanto a aquellos que se han mudado más de una vez, las probabilidades de que estos efectos surjan son mayores. En este caso, el mayor riesgo sigue siendo el abuso de sustancias, seguido de los delitos violentos. En el primer caso, esto se evidencia en un 2,08% de los analizados y en el segundo en un 1,82%. Sin embargo, los datos apuntan que mudarse en más de una ocasión es poco común.

El efecto que tiene más probabilidad de generarse es el abuso de sustancias, presente en un 1,32% de los casos, seguido del inteno de suicidio, en 1,21%

En relación a los que padecen problemas psiquiátricos, un 2,89% sufre trastorno de personalidad, lo que se traduce en personalidad antisocial o trastorno límite de personalidad. También hay un 2,45% de casos en los que es común la esquizofrenia o trastornos de ansiedad y un 2,19% en los que tiene lugar trastorno somatomorfo. Éste último se trata de síntomas físicos como dolores, náuseas o vértigo, entre otros.

Existen dos variables que provocan que los efectos aún tengan un mayor impacto en el joven: la edad y el número de mudanzas. Si los traslados tienen lugar durante la temprana o media adolescencia mayor es el riesgo. Lo mismo ocurre cuando hay más de un traslado.

En cuanto al género, los resultados entre hombres y mujeres son similares. Pero si la mudanza tiene lugar a los 14 años, los problemas psiquiátricos suelen ser más frecuentes en los varones. Aunque si la mujer es la afectada, tiene más puntos de abusar de sustancias o cometer delitos violentos.

A pesar de que el estudio ha sido realizado en Dinamarca, es una realidad que tiene lugar en muchos países, ya que como afirma el investigador jefe del estudio, Roger Webb, "los resultados son aplicables a cualquier país desarrollado".

[Vía El País y American Journal of Preventive Medicine]

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