Historias

Si cura lo llaman "medicamento", si divierte lo llaman "droga"

Hablamos con un experto en filosofías alternativas al discurso hegemónico para afrontar los riesgos de la droga

Probablemente, esta mañana, lo primero que hiciste al levantarte fue beberte un café bien cargado. Con la comida tal vez te bebiste una cerveza o una Coca-Cola, y, por la noche, para quitarte ese dolor de cabeza que de vez en cuando aparece después de ocho largas horas de trabajo, te tomarás un paracetamol. Sin embargo, puede que alguna vez hayas mirado por encima del hombro a ese amigo al que, puntualmente, le gusta hacer un uso recreacional de sustancias prohibidas.

Presta atención porque, después de leer esta entrevista, puede que eso cambie.

Juan Moros estudió psicología y ha pasado los últimos años de su vida escribiendo una tesis sobre la percepción de los riesgos psicosociales asociados al cannabis y las estrategias que generan los consumidores para reducirlos. Eso en la parte teórica. En la práctica, Moros ha trabajado en distintos proyectos de reducción de riesgos y reducción de daños como Energy control o la Comisión Ciudadana Antisida de Bizkaia, una iniciativa que surge como una alternativa al fracaso del prohibicionismo.

Parte de su trabajo consiste en acudir a fiestas y discotecas a informar a la gente para que haga un consumo lo más responsable posible de lo que se vaya a meter esa noche. A su vez, también acude a los intitutos para hacer lo propio con los chavales que empiezan a tontear con el alcohol y los porros, o que pronto emepzarán a hacerlo.

Juan, ¿qué es la reducción de riesgos?

La reducción de riesgos busca educar para que si decides consumir una droga, lo hagas de una forma que sea lo más segura y responsable posible. La droga se mira desde un ángulo en el que se considera que consumir no es moralmente malo ni bueno, solo tiene unos riesgos. Si una persona decide consumir pero no está educada en el tema, no va a saber realmente qué riesgo está asumiendo. Probablemente, está asumiendo uno mayor sin saberlo. Pero, si una persona decide consumir y lo hace de una forma responsable, que no afecta a otras partes de su vida y lo hace bien, su decisión es totalmente respetable.

Consumir no es moralmente malo ni bueno, solo tiene unos riesgos

Por ejemplo, alguien que quisiera consumir MDMA, ¿qué debería saber antes?

Qué es el MDMA, cómo actúa en el organismo, cuánto tarda en subir, cuánto tarda en metabolizarse, cómo se puede conseguir, en qué formato se encuentra (pastillas, cristal...), qué diferentes tipos de adulterantes lleva cada formato, qué efecto pueden tener esos adulterantes, la dosis... Porque, por ejemplo, si viene en polvo y sabes la pureza, es fácil controlar la dosis. Sin embargo, si está en pastillas, solo puedes saber la cantidad de MDMA que tiene llevándolas a analizar a proyectos de reducción de riesgos como Energy Control o Ai! LAKET. Por otro lado, si estás de fiesta y vas a tomarte una pastilla pero no sabes la composición que tiene, lo más prudente es empezar por algo muy pequeño (un cuarto o media pastilla), esperar 40 minutos o una hora, que es lo que tarda en subir, y entonces decidir cómo gestionas ese consumo.

Alguien podría pensar que se trata de una apología de las drogas.

Es lo que más fácilmente se critica desde fuera. Hay quien cree que hacemos una apología del consumo o que lo estamos fomentando. Pero ni eso es lo que se hace ni es lo que se pretende hacer. Simplemente se educa a la gente para que conozca los riesgos reales del consumo. Y, aunque principalmente, esté todo enfocado a gente que ya consume, también se busca trabajar con gente que no lo hace por si algún día se lo encuentra.

Hay quien cree que hacemos una apología del consumo

¿En qué se diferencia la reducción de riesgos de la reducción de daños?

Hay gente que considera que son lo mismo. Para mí son cosas diferentes. La reducción de daños se aplica una vez que el daño ya está hecho. Hay gente que, a pesar de tener un consumo problemático, decide seguir consumiendo. Ya sea porque no se ven capaces de dejarlo, porque no quieren, etc. Estas personas se encuentran en una situación muy difícil de exclusión social y, además de hacerles un seguimiento personal y brindarles un espacio al que pueden ir a lavar la ropa o a tomarse un café, se trabaja con ellos para que su consumo sea más seguro y menos problemático. Por ejemplo, si alguien tiene abscesos se le puede sugerir que pase una temporada fumando la heroína en vez de pinchándosela para que pueda recuperarse.

¿El ibuprofeno es una droga?

Cualquier medicamento es una droga. El problema es que hay gente que habla de “medicamento” cuando una sustancia se usa en beneficio de la salud y, sin embargo, habla de “drogas” cuando se usa en beneficio de la diversión pero, en realidad, son lo mismo. Son sustancias que generan cambios en el cuerpo. Los “medicamentos” se pueden usar como “drogas” y las “drogas” se podrían usar como “medicamentos”.

La reducción de daños se aplica una vez que el daño ya está hecho

Entonces, ¿qué se considera exactamente una droga?

Una droga es toda sustancia externa que el organismo es incapaz de absorber para que pase a formar parte de él. Digamos que, cuando la introduces en tu cuerpo, es la sustancia la que domina al organismo y no al revés. Cuando tú comes, el alimento se descompone y se transforma en nutrientes. Sin embargo, la cafeína, por ejemplo, no se descompone ni se transforma en algo que el organismo esté preparado para absorber. Las moléculas de determinadas drogas son similares a las de nuestros receptores y se acoplan a ellos pero, como la composición no es idéntica, lo que hacen es generar una alteración del natural funcionamiento del organismo.

Hablas de cafeína, ¿algo tan cotidiano como una Coca-Cola podría considerarse droga?

Sí. Muchas veces la Coca-Cola, el café o la cerveza se consumen como si fuera un zumo de naranja y no es lo mismo. Te estás metiendo una droga en el cuerpo. Por lo tanto, es importante tener claro de antemano qué es lo que estás buscando al beberte esa cerveza. Si no estás buscando el efecto que produce, igual es mejor que te tomes otra cosa porque esas cervezas que estás bebiendo de forma continuada están contribuyendo a desarrollar una tolerancia que el día que quieras buscar el colocón va a hacer que tengas que consumir mucha más cantidad. Otra cosa es que te la quieras tomar porque te apetece, porque te gusta el sabor y te la quieres beber pero considero importante pararse a pensar en eso.

La Coca-Cola, el café o la cerveza se consumen como si fuera zumo de naranja

Entonces, una persona que se toma sus cañas con los amigos y se toma un ibuprofeno cuando le duele algo, ¿es hipócrita cuando mira mal a alguien que hace un uso recreacional de drogas ilegales?

Yo creo que, en la mayoría de los casos, se trata de desconocimiento y falta de pensamiento crítico más que de hipocresía. Existen consumos que no son problemáticos, tanto de drogas legales como de drogas ilegales. Hay gente que consume y que se preocupa por su salud. El consumo de droga no siempre desemboca en algo problemático, sino no tendrían sentido este tipo de proyectos. Cualquier consumo, ya sea de drogas legales o ilegales, puede tener tanto beneficios como consecuencias negativas.

Los proyectos de reducción de riesgos están subvencionados por el Estado cuya posición oficial es abiertamente prohibicionista. Pienso, por ejemplo, en ese anuncio de la FAD en el que una chica vomitaba a su padre. ¿Qué opinas de estas campañas?

Eso se ha criticado muchísimo. Se ha demostrado con creces que esa forma de inculcar el prohibicionismo es contraproducente. Si a una persona le dices “el alcohol te separa de tu familia” y esa persona se coge una borrachera y ve que no le pasa nada va a pensar que es mentira todo lo que le han dicho, que el alcohol no tiene ningún pelirgo y eso no es cierto tampoco. La clave está en vender información real, objetiva y y adecuada a la persona. No en decir mentiras.

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