Historias

Así es como llorar se ha convertido en la nueva pornografía

Webcam Tears es un proyecto artístico que reúne videos de gente llorando para visibilizar un acto cotidiano que hemos invisibilizado

cry cry

Un día estaba haciendo scroll por mi feed de Instagram cuando apareció en mi móvil una foto de la poeta estadounidense Ana Carrete. Una foto que, al contrario de lo que suele verse en la red social, no mostraba ningún pedazo idealizado de su vida. De hecho, mostraba algo muy real:

La cara de Ana, aún con los ojos llorosos, después de haber pasados dos horas llorando en el trabajo.

A pesar de lo inusual de la situación, aquella imagen no me hizo sentir incómoda. Al contrario, me hizo empatizar con ella porque, ¿a quién no le ha pasado alguna vez?

Y, sin embargo, ¿ quién lo mostraría públicamente?

http://webcamtears.tumblr.com/post/37154995406

Llorar es un engorro. Uno se pone rojo como un tomate, empieza a moquear y emite ruidos raros cuando comienza a faltarle el aire.

Es un acto de vulnerabilidad extrema solamente comparable a la desnudez, el sexo o, a ese momento en el que uno se baja la ropa interior y se sienta en el váter.

Un acto íntimo que rezuma humanidad.

Tal vez por eso lo escondemos como si fuéramos maquinaria sobre la que, si se derrama líquido, se estropea.

Por eso, cuando alguien llora en nuestra presencia, no sabemos muy bien qué hacer, ni qué decir, ni siquiera a dónde mirar.

Por eso huimos a la cocina en busca de un vaso de agua que ofrecer.

Llorar es un acto solitario porque es negativo. Un acto impúdico que atenta contra el pudor cuando se hace de forma pública.

1. Llorar como acto pornográfico

La artista parisina Dora Moutot se había encontrado llorando sola delante del ordenador muchas veces. Hasta que un día se le ocurrió poner la webcam a grabar. Se sentía sola y sabía que no era la única. Así que pensó que mostrar su vulnerabilidad le permitiría conectar con los demás.

Sin embargo, pronto Dora fue más allá, y empezó a pedirle a la gente que se grabara llorando y después le mandara el vídeo.

Por último, los subió a un Tumblr creado para la ocasión: Webcam Tears. Una página que recopila los 70 vídeos que, hasta la fecha, le han llegado desde todas partes del mundo.

http://webcamtears.tumblr.com/post/33516471696

O lo que es lo mismo: una especie de Pornhub emocional. Porque, para Dora, derramar lágrimas en el siglo XXI se ha convertido en un auténtico acto obsceno.

“En una época en la que enseñar tus genitales en Internet ya no choca a nadie, las lágrimas se convierten en una forma de pornografía”, declaraba recientemente Dora al británico Daily Mail.

Aunque es importante que nadie confunda su proyecto con la egomanía o el afán de protagonismo.

“Cuando te grabas llorando, desaparece el dolor. A mí me calma. Es como si de repente fueras espectador de tu propia tristeza".

2. Llorar como performance

Antes de saber de la existencia de Dora Moutot y visitar Webcam Tears por primera vez, yo misma llevé a cabo un experimento similar. Fue poco después de ver la foto de Ana Carrete en Instagram.

Empecé a preguntarme cómo reaccionaría la gente si, igual que enseño los libros que leo o los momentos de felicidad que quiero recordar, también mostrara los que quiero olvidar.

http://webcamtears.tumblr.com/post/62546313944

Así que durante unas semanas, cada vez que lloraba, me hacía un selfie y lo subía a Instagram. Hasta llegué a ponérmelas de foto de perfil en Facebook.

El resultado fue hacer sentir a la gente muy incómoda. Muy pocos se atrevían a dar “me gusta” (algo, por otro lado comprensible pues, ¿cómo habría de interpretarse que te guste la foto de alguien que está sufriendo). Algunos me mandaban mensajes privados ofreciéndome su hombro virtual. Sin embargo, yo no quería hablar.

Solo quería dejar constancia de que, además de reírme, también lloro.

3. Llorar porque sí. Porque está fuera de tu control

Llorar es una de las acciones humanas menos empoderadoras que existen, sin embargo, decidir mostrarlo en público por voluntad propia tiene algo de empoderador.

Es como dar un paso adelante y confesar en voz alta un secreto que sabes que muchos otros también guardan.

En palabras de Dora:

“No entiendo por qué en esta sociedad se supone que tenemos que escondernos para llorar. No entiendo por qué se considera débil”.

http://webcamtears.tumblr.com/post/64574276065

Desde luego, cuando uno visita Webcam Tears, tiene la sensación de ser un voyeur. De estar mirando algo que se supone que no deberías estar mirando.

Es casi como estar navegando por la red y encontrarte, de repente, con el vídeo pornográfico de alguien que conoces. De hecho, Dora afirma que a algunos espectadores de su página les excita contemplar tal intimidad.

Sin embargo, a otros les resulta estúpido llenar Internet de gente llorando. Aunque, en realidad, no sea más estúpido que llenarlo de desayunos nutritivos o selfies poniendo morritos.

Un pensamiento que resulta lógico en un mundo invadido por el merchandising positivo de Mr. Wonderful y la secta del positivismo que se ha apoderado de occidente. Esa en el que parece que, incluso para vencer al cáncer, todo es cuestión de seguir sonriéndole a la vida y comer “sano”.

Hasta que decidamos acaba con la dictadura de la sonrisa, Webcam Tears seguirá siendo un proyecto, no solo pornográfico sino revolucionario.

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