Historias

Un director explica el delirante proceso que pasó para contratar a Bill Murray

La historia es digna de una de las películas protagonizadas por el actor

Bill Murray es conocido por hacer las cosas a su manera. El actor raramente sigue las reglas del juego de Hollywood, y el modo en que escoge los proyectos en los que participa no es una excepción.

La revista Vanity Fair lo explicaba así en una pieza del pasado año: “A diferencia de lo que es habitual, Murray no tiene un equipo de asistentes que le asesore. En cambio, toda su contratación pasa por un número de teléfono 1-800 (el equivalente a los teléfonos gratuitos 900 en España). En el caso de que un director consiga dicho número, convenza a Murray para participar en su proyecto y logre atraerlo al set de rodaje, el impredecible actor puede llegar a implicarse mucho, llegando a rebajar su salario de forma considerable u ofreciendo su propio dinero en el caso de que realmente crea en el proyecto”.

Wes Anderson lo experimentó cuando el actor le dio un cheque por valor de 20.000 euros para rodar una escena de Academia Rushmore que requería un helicóptero y que la productora se había negado a pagar. Ahora, el director Theodore Melfi ha experimentado una situación similar. Murray ha participado en St.Vincent, su primera película, pero, previamente, el director tuvo que pasar por un delirante proceso hasta dar con él

“La cosa es que, como todo el mundo sabe, Murray no tiene agente ni manager. Tienes que llamar al número 1-800. Le dejé como doce mensajes. Y ni siquiera es su voz. Es un contestador de voz Skytel con un menú. Tienes que grabar el mensaje y mandarlo. Es muy confuso. Creo que si puedes pasar por ello y creer lo suficiente, puede que llame de vuelta”, ha explicado Melfi al USA Today.

Sin respuesta a sus mensajes, Melfi empezó a llamar a Murray cada semana. Al no obtener resultados, el director le escribió una nota a mano y la mandó por correo a una dirección de Nueva York que le dió el abogado de Murray. Dos semanas después, Melfi obtuvo una respuesta a través del abogado, quién le pidió que mandara una copia del guión por correo a un apartado de correos de Martha's Vineyard.

“Dos o tres semanas después, suena mi teléfono y me dice, '¿Ted?' Aquí Bill Murray. ¿Es este un buen momento? Le digo que sí y empieza, 'Escucha, tengo este guión tuyo y no sé quién eres. No busco a la gente en Google. No sé quién eres, qué haces. Háblame de ti'. Así que me pasé 20 minutos tartamudeando intentando decirle a Bill Murray quién soy”.

Murray le propuso quedar para tomar un café al día siguiente, a pesar de que se encontraban en costas opuestas. Los compromisos laborales de Melfi no le permitieron volar de Los Ángeles a Nueva York al día siguiente, y entonces Murray le invitó a ir al Festival de Cine de Cannes con él a finales de esa misma semana. Melfi tampoco pudo ir y le pidió a Murray si podía darle otro número de teléfono en el que fuera más fácil localizarle. “No no, ya tienes el número”, respondió el actor.

Tres semanas después, Melfi recibió un mensaje de texto: “Ted, soy Bill. ¿Podemos vernos en LAX (el aeropuerto de Los Angeles) en una hora?” Liberado de compromisos, esta vez el director no dejó pasar la oportunidad. “Llego a la zona de recogida de equipajes y había un tipo con un traje negro arrugado que sostenía un cartón en el que ponía 'B.Murray'. De pronto aparece Bill Murray caminando por el pasillo con su bolsa de golf y me dice, '¿Ted? ¿Quieres que hablemos del guión? Vamos a dar un paseo en coche”.

Lo que sucedió a continuación es digno de una película protagonizada por el propio Murray. Así lo relata Melfi.

“Nos metemos en un coche conducido por un chofer y paramos en In and Out a comprar cuatro bocadillos de queso y dos raciones de patatas fritas. Entonces sacó el guión de su maletín, que tiene orejas de perro y algunos arañazos aquí y ahí. Conducimos durante tres horas desde Los Ángeles a la reserva índia Pechanga. No tengo ni idea de donde estoy ni a dónde voy. Conducimos, conducimos y conducimos. Acabamos en la parte trasera de la reserva, en un campo de golf. Él tiene una casa ahí. Hablamos del guión durante todo el camino”.

“Nos detenemos en su casa y me la enseña. Tiene árboles de tangelo y de aguacate. Fui al lavabo. Vuelvo fuera y me dice, `Muy bien, esto está genial. ¿Crees que debería hacerlo?'. Le digo que me encantaría. Y entonces él dice 'OK, lo haremos. Haremos la película'. Tras eso le dije, 'Genial Bill, solo una cosa, si pudieras hacer algo por mi. ¿Podrías contarle a alguien que esto ha ocurrido? Nadie va a creerse esta historia. No puedo decirle al estudio y decirles que Bill Murray dijo sí de camino a una reserva India en la parte trasera de un coche con chófer. Murray dijo, 'Llamaré a alguien, no te preocupes'”.

¿Es este el proceso de casting más enrevesado de la historia? “Puede que lo creas, pero si hablas con cualquier director que haya trabajado con Bill Murray todos tienen una historia similar”, concluye Melfi.

[Vía USA Today]

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar