Historias

Cuando el dinero oculta mensajes de subversión política

Monedas y billetes también sirven como lienzo para lanzar proclamas políticas

En Chile, las arpilleras se convirtieron en un símbolo de resistencia silenciosa durante los años de Pinochet. En Inglaterra, las sufragistas británicas escribían mensajes en teteras de porcelana y las lanzaban contra escaparates. En Argentina, el corralito argentino está íntimamente ligado en la memoria colectiva al sonido de las cacerolas.

El diseño no sólo sirve para hacernos la vida más fácil o más bella. Durante las épocas de represión, el ingenio se agudiza, y los objetos cotidianos pierden su finalidad funcional para pasar a ser iconos de la protesta.

La exposición "Disobedient Objects", inaugurada la pasada semana en el museo británico Victoria and Albert (y podrá verse hasta febrero de 2015), lo demuestra repasando el rol que han tenido los productos de uso diario en los movimientos por el cambio social. La exhibición recoge todo tipo de objetis, desde las mencionadas tazas de té a robots de protesta. Pero si hay uno que destaque de entre todos ellos, ese es el dinero.

El dinero como subversión

El objeto que genera la mayor parte (si no todos) los males sociales también es una astuta arma para denunciarlos.

Los artistas Iván Cash y Andy Dao crearon hace algunos meses el proyecto "Occupy George", basado en intervenir libras y dólares con un mensaje tan sencillo como contundente: al lado de la efigie de la reina y los presidentes, pueden verse porcentajes que indican la distribución actual de la riqueza en cada país. Lo que muestran los gráficos es lo que ya sabíamos: que un pequeño grupo de billonarios amasan la misma fortuna que el resto de la población.

Esta subversión simbólica del objeto más poderoso que existe lleva practicándose desde hace décadas. Al fin y al cabo, el mensaje no sólo adquiere potencia expresiva si va escrito en una moneda, también se logra que circule de mano en mano y se extienda como la pólvora.

El British Museum, por ejemplo, posee una moneda intervenida por las sufragistas. Data de 1903 y en ella puede leerse el mensaje "Votes for Women" grabado sobre el perfil de Eduardo VII.

La revista Slate recoge el caso de un obrero disidente que trabajaba en la casa de la moneda de Burma. En los noventa, las elecciones dieron la victoria a Aung San Suu Kyi, pero la política fue silenciada y recluída bajo arresto domiciliario. Durante los meses posteriores, circularon extrañas monedas en las que se podía ver su perfil grabado. Fueron rápidamente retiradas.

Durante años, los palestinos han estampado el mensaje "Palestina Libre" en billetes israelíes como una efectiva forma de resistencia. En 2011 se les pidió expresamente que dejaran de hacerlo porque el gobierno israelí había pedido que fueran rechazados en bancos y comercios. "Aunque apreciamos las buenas intenciones de los organizadores de esta iniciativa, la sociedad pide a todos los ciudadanos que entiendan el impacto negativo que estos actos podrían tener en la economía palestina", alertaba entonces el Banco Nacional en un comunicado.

Para cientos de disidentes, no hay nada más efectivo que denunciar las perversiones capitalistas yendo directamente a la raíz del problema. Permanezcan atentos a sus bolsillos, puede que en algún momento nos topemos con euros decorados con la cara Bárcenas.

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