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Historias

50 años después, una ciudad se sigue preguntando quién mató a Wendy

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Un hombre apuñaló a la niña de 7 años a plena luz del día y delante de varios testigos. Sin embargo, el asesino se esfumó para siempre como humo en el aire

Ana Blume

07 Marzo 2016 17:08

1. ¿Quien mató a Wendy Wolin?

Elizabeth, Nueva Jersey, es la ciudad de la familia DeCavalcante, o lo que es lo mismo: Los Soprano en la vida real. Sin embargo, el lugar no es tan famoso por eso como por un brutal asesinato ocurrido a plena luz del día, con testigos y que permanece sin resolver desde 1966.

Mañana se cumplen 50 años desde que, una tarde de marzo, las vidas de los habitantes de una ciudad amable y tranquila, en la que lo peor que pasaba es que a alguien le robaran la bici, cambiaran para siempre por el sinsentido de la muerte. Una muerte violenta, provocada, contra la víctima más indefensa que uno puede imaginar.


El martes 8 de marzo se cumplen 50 años de este crimen perfecto


Todo el mundo recuerda dónde estaba o lo que estaba haciendo cuando se enteró del suceso. La víctima, Wendy Wolin, de 7 años, creyó que un hombre le había pegado un puñetazo en el vientre. Sin embargo, bajo su abrigo la sangre abandonaba su cuerpo a borbotones. La habían apuñalado, alcanzando de una sola incisión el pulmón derecho y el hígado.

Wendy era declarada muerta a las 5:15 de aquella fatídica tarde, una hora después del ataque.

La investigación posterior, en la que se llegó a interrogar a 1.500 ciudadanos, descartó cualquier relación con la mafia local, así como a cualquier sospechoso.  

Aquello había sido un acto de violencia aleatoria.

¿Y cómo no iba a matar aquel acto, junto a Wendy, la inocencia de los ciudadanos de Elizabeth?


2. El suceso

Pasadas las 4 de la tarde del 8 de marzo de 1966, Wendy esperaba a su madre en la puerta de casa para ir de compras. La suerte quiso que, en ese mismo momento, pasara por allí su muerte. Un individuo alto y fornido, vestido con un abrigo largo y sombrero de fieltro gris. El mismo que, unos minutos antes, había golpeado a otra niña en el ojo sin que mediara provocación alguna.



Unos minutos antes, en otro punto cercano de la ciudad, el hombre preguntaba a una madre y su hija por la dirección de un restaurante. Las testigos describieron el rostro del hombre como pálido y sin vida. En esta ocasión, no se produjo ningún ataque, pero la sola presencia de aquel hombre les generó tal incomodidad que ambas mujeres se alejaron a paso ligero, asustadas y sin mirar atrás, mientras el hombre las seguía.

Antes de matar, se paró una vez más para preguntar por el centro de la ciudad a un grupo de colegialas, que vieron como, inmediatamente después, “golpeaba” a Wendy y huía sin casi mirarla.

El último en verlo fue un conductor de autobús a las 4:20 de la tarde. Era demasiado pronto y faltaban demasiados años para que se inventara Twitter como para que pudiera saber lo sucedido, sin embargo, notó que algo raro pasaba con aquel hombre. Lo describiría posteriormente como “en las nubes”.


Testigos describieron su cara como pálida y sin vida


Y luego, nadie más volvió a verlo. El hombre logró escapar sin que nadie pudiera ver hacia dónde se dirigía. Simplemente se desvaneció.

No fue por falta de despliegue policial. Se prometió que cualquier policía que pillara al asesino sería automáticamente ascendido a detective. Los oficiales se quedaban trabajando sin ir a casa durante tres y cuatro días seguidos, pero no consiguieron recabar ninguna pista que les llevara hasta aquel hombre misterioso.

Pronto el asesinato de Wendz se cubrió de leyenda.


3. 30 años después

Una mujer acude a la policía. Acaba de reencontrarse, casualmente, con un hombre que había abusado sexualmente de ella de niña. Un recuerdo que había reprimido durante años y que ahora se ha desbloqueado descubriendo que el hombre se parece sospechosamente al retrato robot del asesino de Wendy.

El hombre fue citado en comisaria. El parecido era asombroso. Se comprobó que, en la época del asesinato, había vivido en un pueblo cercano a Elizabeth, de donde era originario. Además, tenía un largo historial de problemas mentales y el día de autos no había acudido a su puesto de trabajo en una fábrica por encontrarse, supuestamente, enfermo.



Los detectives mostraron una foto real del aquel hombre en los años sesenta, mezcladas con fotos de otros hombres, a algunos testigos. Tres de cinco reconocieron en él al asesino de Wendy. Algunos llegaron a afirmar atemorizados que nunca habían podido olvidar aquellos ojos.

Sin embargo, aquello no bastaba para juzgarlo. Necesitaban una confesión.

A pesar de los largos interrogatorios en los que trataron de coaccionarlo para que confesara, el hombre nunca habló. Después de pasar dos polígrafos, la investigación quedó archivada.

Si era culpable, aquel hombre sabía perfectamente que nunca podrían demostrarlo.


Tres de cinco testigos lo reconocieron como el asesino de Wendy pero necesitaban una confesión


Su identidad nunca fue revelada públicamente pero se sabe que murió solo y desnudo a los 76 años de edad en 1998. Nadie se dio cuenta hasta que los vecinos se quejaron del olor que desprendía su cuerpo putrefacto.

No hay constancia de que se realizara ningún funeral o sepelio en su honor.

No obstante, a pesar del tiempo que ha pasado y de la alta probabilidad de que el culpable haya fallecido, el crimen sigue intrigando, obsesionando, a los ciudadanos de Elizabeth.

El misterio sigue vigente en páginas de Facebook y foros en los que se sigue intentando unir las pistas del rompecabezas de quién fue la persona que, en el momento de la muerte de Wendy Wolin, encarnó todo el mal del que es capaz el ser humano.



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