Historias

Por qué no debería darte asco beber agua del retrete

El agua reciclada ya es una necesidad

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¿ Beberías el agua que se escapa por el fondo de tu retrete cuando tiras de la cadena?

Para muchos, es una idea repugnante. Pero pronto no será una elección, sino una necesidad. De hecho, cada vez son más las ciudades que están incorporando aguas residuales recicladas en su suministro de agua potable.

Es la implacable ley de la sostenibilidad. Si una ciudad promedio reciclara todas sus aguas residuales, podría reducir su necesidad de agua en un 60 por ciento. Así lo afirma, al menos, Peter Scales, ingeniero químico de la Universidad de Melbourne, a la BBC.

Reciclar aguas residuales para el riego y otros usos ajenos al consumo humano es de lo más común. Y, de hecho, el proceso que se utiliza para ello es el mismo que la puede convertir en agua apta para beber.

Podemos obtener agua en un estado extremadamente puro, más puro que la que encontramos en reservas y ríos”, dice Scales.

El agua que se obtiene reciclando aguas residuales puede ser más pura que la de los ríos, pero nuestros escrúpulos nos hacen rechazarla

El problema es psicológico. Para mucha gente, el asco de saber que el agua proviene de desechos es superior a la certeza de que es seguro beberla.

Por mucho que Bill Gates aparezca en vídeos bebiendo agua obtenida a partir de basura en los vídeos de demostración de su proyecto OmniProcessor —una máquina que, a grandes rasgos, convierte los excrementos en agua—, estudios demuestran que más de la mitad de la población no está segura de si consumiría aguas residuales recicladas.

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El reciclaje de agua es enormemente poderoso, pero políticamente es un problema”, dice Scales.

En 2006, por ejemplo, la ciudad australiana de Toowoomba intentó implementar el reciclaje de aguas residuales para combatir la feroz sequía que la asolaba. En el referéndum que se convocó para consultar sobre esa posibilidad, el 62 por ciento de sus habitantes votaron en contra.

Esto se debe a que, a menudo, los sentimientos de asco son inmunes al raciocinio. Y eso tiene una razón de ser: desde el punto de vista de la evolución, el asco es una reacción necesaria para sobrevivir. Las secreciones humanas transmiten enfermedades, los olores repulsivos señalan que un entorno puede ser peligroso y los ambientes viscosos nos remiten a la presencia de bacterias.

 

Nuestro rechazo a aquello que nos da asco es instintivo, pero puede llevarnos a rechazar cosas inocuas

La contrapartida a esta reacción instintiva es que, a menudo, podemos sentirnos asqueados por cosas inocuas. En el caso del agua reciclada, esta aprensión representa dar la espalda a una importante fuente de recursos, especialmente para aquellas zonas más afectadas por la sequía.

La lluvia es agua que solía estar en el lavabo de alguien, y a nadie parece importarle”, explicaba Paul Rozin, profesor de la Universidad de Pennsylvania y responsable de diversos estudios acerca del asco, al New Yorker. El problema, para él, es que el proceso sea visible. “Si es obvio –coger agua de mierda y filtrarla– entonces a la gente le molesta”, dice.

Estas actitudes, además, son contagiosas.

En ciertas culturas, donde el acceso a proteínas es limitado, los insectos suponen una fuente de nutrición necesaria. En occidente, en cambio, aprendemos desde pequeños que los insectos son repulsivos. Pues bien, el propio Rozin apunta que la globalización está haciendo que caiga el consumo de insectos.

A medida que se vuelven más occidentales, empiezan a comer como nosotros. Saben que los insectos son ofensivos para la gente a la que se quieren parecer, así que dejan de comerlos”, dice.

 

Pronto no habrá elección: en 2030 la mitad de la población mundial podría enfrentarse a la escasez de agua

En el caso del agua, sin embargo, pronto no tendremos elección. La ONU advierte que para 2030 la mitad de la población mundial se enfrentará a la escasez de agua. Un proceso que se ha visto acelerado por el crecimiento de la población y el cambio climático.

Lugares como Bélgica, Singapur, Windhoek en Namibia y Wichita Falls en Texas ya han empezado a reciclar aguas residuales. Y en algún momento el resto del mundo deberá seguir la misma senda.

La tecnología para hacerlo ya existe, ahora falta que adaptemos nuestros cerebros. Y es que, tal y como afirma Rozin, “no es un problema que vaya a ser solventado por ingenieros. Será solventado por psicólogos”.

 

Cuando la psicología es más importante que la tecnología

[Vía BBC]

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